ARTE TORREHERBEROS
RICHARD ESTES. "Water Taxi, Mount Desert". Óleo sobre lienzo. Kemper Museum of Contemporary Art, Kansas City (Missouri).


BIENVENIDOS A TODOS Y TODAS. Este blog nace con la única pretensión de complementar y facilitar las tareas a los alumnos/as de Historia del Arte de 2º de Bachillerato del IES Torre de los Herberos de Dos Hermanas (Sevilla), así como hacer pasar un rato agradable a todos los amantes del arte. No tiene ninguna otra pretensión intelectual. De los textos es responsable el administrador del Blog, no así de las opiniones expresadas en los comentarios. Las imágenes o fotografías, videos y presentaciones están tomadas de internet mayoritariamente, citando la autoría siempre que ha sido posible; si en alguna de ellas no aparece, es por error o descuido, y ruego que me lo hagan llegar para subsanarlo. Casi todo lo que aparece en estas páginas es libre y abierto, y se puede descargar para otros fines, pidíéndose únicamente que se cite la procedencia.





jueves, 7 de abril de 2011

EL PINTOR RIBERA Y DON JUAN JOSÉ DE AUSTRIA: ARTE Y GRABADO

 José Ribera. Juan José de Austria a caballo. Óleo sobre lienzo. 1648. Museo del Prado. Madrid.

Respondiendo, nuevamente, a la llamada hecha por Su Majestad (o su majestad, según la nueva ortografía) Carolvs II en su blog Reinado de Carlos II, para conmemorar el 382 aniversario del nacimiento de D. Juan José de Austria, hijo del rey Felipe IV y hermanastro del rey Carlos II, se escribe esta entrada que, al ser este un blog de arte, abordará algunos aspectos artísticos relativos al personaje, tales como su relación con el pintor José Ribera, tras su estancia en Nápoles en 1647-48, su afición por la pintura, el grabado y las artes en general, y la faceta poco conocida de Ribera, "lo Spagnoleto", como grabador. Sólo quisiera punturalizar que no voy a profundizar en la relación que mantuvieron el bastardo y el pintor valenciano, pues está perfectamente documentada en la entrada que Carolvs II hizo en su blog: La vida privada de Don Juan José de Austria, aunque se hará un pequeño resumen de las mismas.

Don Juan José de Austria (1629-1679)

El rey Felipe IV era un hombre culto, preparado, amante del teatro y las artes (gran coleccionista), pero incapaz para las tareas de gobierno, dejando el gobierno del reino en su valido el Conde-Duque de Olivares. Uno de sus vicios irresestibles fue las mujeres y son numerosísimas las amantes que tuvo, en torno a cincuenta(de toda clase y condición: doncellas, nobles, sirvientas, casadas, viudas y mujeres de la vida). Se casó dos veces, pero se estima que tuvo sesenta hijos bastardos (el primero a los catorce años). El más famoso de todos es el personaje que nos ocupa, Juan José de Austria , fruto de los amores del Rey Planeta con María Calderón, famosísima actriz de la época, que estaba liada con el Duque de Medina de las Torres, pero se entregó al monarca ante las insistencias de éste. A los dos años de iniciada la relación, el 7 de abril de 1629 nació el hijo bastardo del rey, bautizado como Juan José de Austria (por la admiración del rey al otro famoso bastardo real, Don Juan de Austria).

 Atribuido a María Calderón - Retrato de la Calderona y otra actriz. Museo de las Descalzas Reales de Madrid.

El niño fue arrebatado a su madre y entregado a una mujer, Margarita, que lo cuidó en León hasta su muerte. Luego fue trasladado a Ocaña (Toledo), donde se formó y tenía especial habilidad para las letras (buena pluma), las armas y la caza. Su madre, la Calderona o la Marizápalos, fue obligada a abandonar su vida mundana y retirarse al apartado convento alcarreño de Valfermoso de las Monjas. En 1642 fue reconocido por Felipe IV como hijo natural suyo, lo que implicaba el otorgamiento de la dignidad del linaje y el tratamiento de "Serenidad", además de ser Gran Prior de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla y León. En la vida pública tuvo grandes triunfos como la pacificación de Nápoles (donde entabló amistad con el pintor José Ribera), Virrey de Sicilia, la entrada triunfal en Barcelona tras su cerco y el nombramiento de Virrey de Cataluña. No tuvo tanto éxito en Flandes, nombrado Gobernador General de los Países Bajos, donde sufrió la dolorosa dirrota de Dunquerque, ni en Portugal, donde fue derrotado en Estremoz y España tuvo que reconocer en 1668 la independencia porguesa. 

 Partida de nacimiento de Don Juan José de Austria. 1629. Iglesia de San Justo y Pastor. Madrid.

Tras la muerte de Felipe IV en 1665, se inicia la Regencia de su esposa Mariana de Austria, pues el heredero, Carlos II, sólo contaba con cuatro años. Tuvo que enfrentarse a los validos de aquella, primero el jesuita P. Nithard (tuvo que huir a Aragón) y luego el intrigante Francisco de Valenzuela (llamado el "duende de palacio"). Tras el apresamiento de Valenzuela (diciembre de 1676), su hermano el rey le entrega el validato a él, demostrando ser un político reformista y trabajador infatigable, saneando y agilizando la administración, llevando una política de ahorro y luchando contra el fraude y el contrabando, devaluándo la moneda de vellón, demostrando ser, en suma, un gobernante eficaz. Pero pronto cayó enfermo y murió en septiembre de 1679 a los cincuenta años de edad.; es posible que muriese de una colecistitis aguda, es decir, inflamación de la vesícula biliar, que se manifiesta con fiebre, dolor abdominal y náuseas. No fue velado por Carlos II. Se enterró en el pudridero de infantes en el Monasterio de El Escorial, salvo su corazón, que fue enviado a la Basílica del Pilar de Zaragoza. En su tumba del Panteón de los Infantes de El Escorial, podemos leer la inscripción que dice: "Philippi IV filius notus".
De él se han escrito muchas cosas, favorables y difamatorios. Destaco dos opiniones de dos grandes historiadores. Henry Kamen llegó a decir que "fue el primer lider real de la historia de España y el primer caudillo español". Por su parte, Antonio Domínguez Ortíz afirmaba que “no fue un hombre vulgar, y de haber vivido en tiempos mejores hubiera dejado tras si un excelente recuerdo. Si sus dotes como político eran discutibles, no puede ponerse en duda su capacidad de trabajo, su multiforme curiosidad y su papel de mecenas; quizás fue el mas destacado de los que en aquellas décadas sombrías querían preparar mejores destinos para España”.


Juan Carreño de Miranda. Retrato de un joven hombre (¿Juan José de Austria?). 1646. Magyar Szépmüvészeti Múzeum. Budapest.

JOSÉ RIBERA

El valenciano de Xátiva, José Ribera (1591-1652) ha estado muchos años, siglos, denostado y defenestrado de la historia de la pintura. Su condición de extranjero en Italia o español en Nápoles, sirvió para que durante largos tiempo sufriese la injusta crítica e, incluso, el silencio, la tergiversación y identificación de su nombre con todo lo que supone la absurde y demagógica leyenda que uno la idea de lo cruel a todo lo español, y cuya creencia cobraría nuevos bríos en el período romántico. Lord Byron afirmaba que "el Españoleto humedecía su pincel con la sangre de todos los santos". Ribera iba unido a tenebrosidad, oscuridad terrible, brutalidad sangrante, viejos resecos y arrugados, cuerpos martirizados con miembros descoyuntados, mendigos desdentados, filósofos andrajosos o apóstoles febriles. Incluso se le acusaba de pagar a envenanadores y rufianes callejeros para estudiar muertos, incluso que él mismo era un asesino, amparado en la protección de los virreyes españoles en Nápoles.
No se sabe bien por qué pero muy jóven se encontraba en Roma con su hermano Juan. Los testimonios hablan de una vida bohemia, gastando más de lo que gana en buenos encargos, deudor y obligado a huir. En Roma su estilo se ve totalmente influido por el tenebrismo naturalista de Caravaggio. En 1616 se establece en Nápoles, ciudad de la que ya no se mueve más. Se casó con la hija del pintor siciliano Bernardo Azolino y estará protegido por los virreyes españoles (Duque de Osuna, Duque de Alcalá, Duque de Monterrey, Duque de Medina de las Torres, Duque de Arcos). Su pintura tiene gran éxito y tiene encargos de toda Italia. Con el tiempo, su estilo va cambiando, relajando el tenebrismo y haciendo una pintura más sensual, luminosa y atmosférica, su paleta se aclara y camina hacia el pleno barroco. Su tema sigue siendo la realidad directa, sin matizaciones ni maquillajes y los temas son religiosos (martirios y penitentes), mitológicos y tipos de la calle. Desaparece la bohemia y su vida burguesa se asienta, intentando, incluso, entroncar con la nobleza. Los últimos años de su vida son muy duros: endeudamientos, represión en Nápoles, enferma gravemente (tal vez depresión o melancolía incurable), hasta que fallece en 1652. Su influencia en la pintura barroca es grandísima, como difusor del tenebrismo, no sólo en Italia, también en España. Discipulos suyos serán los pintores italianos Salvatore Rosa, Aniello Falcone y, sobre todo, Luca Giordano.

José Ribera, "lo spagnoleto" en grabado del siglo XIX. Biblioteca Nacional. Madrid.


LA RELACIÓN ENTRE RIBERA Y JUAN JOSÉ DE AUSTRIA

Tras superar su etapa de aprendizaje, Juan José de Austria se trasladó a la Corte. Su oportunidadle llegó en mayo de 1647, cuando su padre le otorga el título de Príncipe del Mar, lo que llevaba implícito el mando supremos de todas las flotas y armadas de la monarquía. Tenia don Juan José dieciocho años. La primera misión importante que el rey encargó a su hijo fue la pacificación de Nápoles, tras el motín popular  capitaneado por el pescador Tomás Aniello, más conocido como Masaniello, empeño nada fácil pues los napolitanos estaban decididos a separarse de España y unirse a la Francia de Mazarino cuyos bajeles y galeones se acercaban peligrosamente a la costa napolitana. El descontento y la protesta de la clase popular, agobiada por los impuestos y víctima de los abusos de los administradores españoles, provocó una violentísima explosión en julio, con su secuela de saqueos, violaciones y asesinatos. 
En Nápoles, a donde llegó en octubre de 1647, Juan José se movió con habilidad, negociando directamente con los cabecillas de la revuelta. La llegada de un nuevo virrey, el conde de Oñate, en sustitución del odiado duque de Arcos, vino a contribuir a la solución del conflicto para el que la concesión por don Juan José de una serie de gracias, privilegios e inmunidades al reino de Nápoles, tuvo tanto o mas valor que la exhibición de fuerza militar.  Massaniello fue ejecutado y una terrible represión sobre los sublevados dejó profunda huella en la memoria napolitana. En Madrid, la salvación del reino de Nápoles, fue considerada como un éxito de grandes proporciones y por ello la figura de don Juan José y su papel de hombre político se enalteció de manera notable.

 Carlo Coppola. La rendición de Nápoles a Juan José de Austria. 1648. Museo de San Martino. Nápoles.

Durante la rebelión, parece que Ribera se refugió en el Palacio Real con su familia y allí conoció al joven príncipe. Don Juan José, joven y fogoso, enamoradizo como su padre, conoció  a una joven de la casa de Ribera, bien en el Palacio o, probablemente, en el taller del pintor, a donde acudiría quizás con el propósito inicial de perfeccionar su técnica con los óleos (don Juan pintaba telas y miniaturas y dibujaba con bastante corrección). Don Juan José la sedujo y la dejó embarazada, naciendo de estos amores una niña llamada Margarita.  Se afirma que Don Juan José la raptó y huyó con ella a Palermo y allí la abandonó. Cuando la pasión terminó, don Juan Jose se desentendió de la madre, buscando para ella un matrimonio de conveniencia. 

 Monasterio de Nuestra Señora de la Visitación o de las Descalzas Reales. Madrid. Siglo XVI.

Durante mucho tiempo se ha hablado que esta joven era la hija de Ribera, Maria Rosa, de extraordinaria belleza (modelo habitual del pintor y en cuyo rostro está inspirada la Inmaculada Concepción de las Descalzas Reales) pero este nombre no se corresponde con ninguna hija del pintor. Es muy probable que no fuese su hija, sino su sobrina, hija de su hermano Juan. Aquella relación y su triste final causó a “el Españoleto” un hondo pesar, cayendo en un profunda depresión de la que nunca mas se recuperó, falleciendo cinco años después. En cuanto a la niña, Margarita, esta le fue arrebatada su madre y a los seis años de edad, fue internada en el convento de las Descalzas Reales de Madrid, profesando allí a los dieciséis y pasando en el mismo lugar el resto de su vida hasta su fallecimiento en 1686. Se dice que don Juan José de Austria en los últimos años de su vida, cuando era el todopoderoso gobernante del Imperio español, se acercaba con frecuencia al convento y allí pasaba largas horas conversando con su hija. 

 RIBERA, JUAN JOSÉ DE AUSTRIA Y LAS ARTES

Conocida es la afición desde pequeño del bastardo al mundo de las letras y las artes, pues era muy aficionado a componer versos y a dibujar, haciendo bastante bien ambas cosas. Ya hemos comentado como Don Juan José, durante su estancia en Nápoles, frecuentaba el taller del famoso pintor, debido a su vocación y habilidad como miniaturista y su interés por el grabado y la pintura. Tradicionalmente se le ha atribuido la estampa de un Mendigo, copia de una estampa de Callot hecha en Zaragoza y que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid, perteneciente a la colección Cardedera, en donde en el manuscrito se lee esta anotación: "Esta lámina abrió el Sr. D. Juan de Austria cuia cifra es en el exculsit J.J.". Por otra parte, Félix Boix le atribuye un Retrato ecuestre del príncipe Baltasar Carlos, reproducción de un original perdido de Velázquez y que se conserva en el Gabinete de Estampas del Museo Municipal de Madrid. 

 Grabado del Príncipe Baltasar Carlos a Caballo. Atribuido a Don Juan José de Austria. Gabinete de estampas del Museo Municipal de Madrid.

Aunque estas atribuciones resulten sobradamente dudosas, de lo que no se puede dudar es del interés de Juan José de Austria por el grabado (quizás por influencia directa de Ribera) según se refleja en la tasación que a su muerte se hizo de sus bienes: "Una prensa de imprimir estampas, que es de nogal (….) En un papel cinco estampas diferentes: un paisillo pequeño, redondo, y un escudo de las armas de Su Alteza en pergamino, y las estampas son: una imaxen de Nuestra Señora de la Concepción, con un cerco de cartón negro( que se tasó) en 16 reales de plata. Otra de San Juan Bautista, en 20 reales de plata. Otra de nuestra Señora con el Niño Jesús en brazos, en 24 reales de plata, y otra de un país con un corazón en él, en 4 reales de plata (…). Un coxinillo redondo cubierto de badana negra para abrir láminas en él (…). Una caxa larga, redonda, a modo de palo de santo, y en ella un bruñidor y unas puntas de hierro para trabajar (…). Otra caxa redonda, más ancha, con tres divisiones: en la primera seis buriles y dos cabos de ébano; en la segunda, dos caxitas redondas de madera (…), y en la tercera, una escudilla blanca de Talavera (…). Una piedrecita de azeite, para amolar, embutida en una madera de palo de santo, y en la misma madera, por debajo dos caxitas de marfil (…). Un libro en quarto, mano-escrito, intitulado Método para gravar al agua fuerte y sobre marfil (…). Dos laminillas de cobre, gravada en la una Nuestra Señora y Santa Theresa, y en otra un Salvador (…). Otras dos laminicas de lo mismo, en la una gravado un país, y en la otra una cabeza (…). Otras quatro laminas de cobre talladas, que en el inventario se dice hechas de mano de su majestad, y estampadas cada una".
Aprovechando la estancia del bastardo en Nápoles, Ribera le hizo un retrato ecuestre en 1648(que encabeza esta entrada), además de unos grabados basados en la pintura. Este retrato ecuestre nos muestra a don Juan José como general victorioso, sobre un brioso caballo blanco en posición de corbeta (símbolo de dominio), vestido con armadura y elegante sombrero y portando la banda carmesí de general y el bastón de mando. Al fondo podemos apreciar un paisaje brumoso al estilo de los del palacio de Monterrey, en Salamanca. El rostro del infante responde a un fiel retrato realizado por alguien con quien tuvo contacto el general, ya que don Juan José tuvo una estrecha relación con Ribera. Los especialistas apuntan a la relación entre este retrato y los que hizo Velázquez para el Salón de Reinos, aunque también puede darse la circunstancia de existir una fuente común para ambos, posiblemente un grabado flamenco. 


 José Ribera. Don Juan José de Austria a caballo. Dos planchas del mismo grabado al aguafuerte. 1648.


RIBERA GRABADOR

Precisamente Ribera grabó este retrato, también en 1648, con la imagen de la ciudad de Nápoles en detalle. Se trata de una obra maestra del grabado, de la que se conocen tres estados: en el primero aparece el noble imberbe, en el segundo más crecido ybarbado, y en el tercero se identifica la figura como si fuera un retrato de Carlos II. Al fondo aparece la bahía de Nápoles y la vista de la ciudad, con el Castillo de San Telmo en primer plano y al fondo la iglesia de la Certosa de San Martín sobre una colina. Este fue el último de los pocos aguafuertes que realizó el pintor valenciano.
Las primeras obras que conocemos grabadas por Ribera se sitúan cronológicamente en torno al lustro 1615-1620, es decir, son contemporáneas a sus primeras pinturas y coinciden con su llegada a Nápoles. Ribera, Battistelo y Rosa fueron, pues, los tres grandes artistas grabadores que en Nápoles renovaron el grabado durante el siglo XVII, correspondiendo a Ribera el inicio de esta renovación. La actividad de Jusepe de Ribera como grabador, según los estudios del profesor Brown, se inicia en torno a 1620. A partir de ese año comienza el artista una experiencia de gran intensidad, pero de muy corto tiempo y escasa producción de obras. Al igual que a otros artistas, a Ribera le atrajo el aguafuerte por su relativa facilidad de ejecución y el afán de búsqueda de resultados y efectos inmediatos, imposibles con la técnica del buril, y de hecho, incluso en la práctica del aguafuerte, Ribera nunca presenta una técnica excesivamente complicada y elaborada, pues realmente nunca trabajó mucho sus láminas ni su interés por la riqueza tonal de los grises le hizo aventurarse en exceso por los sucesivos ataques del ácido al cobre.

 José Ribera. San Jerónimo y el ángel . Aguafuerte. 1621.
 José Ribera. Penitencia de San Pedro. Aguafuerte. 1621.

Doce son los grabados que se conocen del maestro español; todos los aguafuertes menos dos se hicieron en el corto espacio de tiempo de ocho años (1620-1628), tiempo en el que Ribera pasó de ser un novicio a convertirse en un maestro de la técnica y el arte: el pintor parte de las torpes obras iniciales, como el San Sebastián, abierto en su mayoría con líneas paralelas, hasta alcanzar por medio de la investigación en los secretos de la punta la calidad técnica de El poeta, de donde aún los fuertes contrastes lumínicos confieren una gran dureza a la composición; el paso siguiente era, por tanto, suavizar el estilo y hacer completamente pictórica la obra grabada, como en el Sileno ebrio. ¿Porqué dejó de grabar? Es posible que Ribera nunca se sintiera grabador y que su interés por el aguafuerte fuera una ocupación destinada a buscar y crear en el grabado el equivalente de la «manera caravaggesca» que él mismo practicó en pintura. Por otro lado, también es posible que Ribera grabara para dar a conocer su pintura entre su círculo de clientes en Nápoles, abándonándolo cuando ya adquirió una gran clientela, pues sólo lo retoma veinte años después para hacer el aguafuerte de Don Juan José de Austria. 
Lo que sí es cierto es que el grabado, por su propio carácter, ayudó a difundir su arte, de forma que aún viviendo en el sur de Europa, Ribera fue uno de los más conocidos e imitados artistas del siglo XVII. Es evidente que aparte de las estampas que publicara el mismo Ribera, algunas de ellas alcanzaron gran difusión debido a que las láminas de cobre fueron a parar a manos de grandes editores profesionales. Así, El Retrato de don Juan de Austria pasó a poder de un editor también de Amberes que se autodenominaba «Gaspar de Hollander» y que en 1670 le reeditó muy retocada y cambiando la identidad del retrato por el de Carlos II. Pero la verdadera difusión del grabado de Ribera se debió, sobre todo, a las ediciones de copias y obras inspiradas en ellos que circularon por toda Europa. En este apartado, cabe destacar los tres grabados que hizo sobre Estudios de ojos, orejas  y narices y bocas, a modo de cartillas de estudios para los  aprendices que  se inician en el dibujo. Por otro lado, existió también una difusión de la obra grabada de Ribera al ser adoptadas sus composiciones por los distintos pintores ya desde el siglo XVII. Sirvan de ejemplo la clara referencia existente entre las pinturas de San Gerolamo, de Rimini, realizado por El Guercino, o en la Penitencia de san Pedro, pintado por Antonio de Pereda, y la estampa de San Jerónimo y el ángel, tema que Ribera copió en cuatro ocasiones y que también sirvió de modelo para que un siglo y medio más tarde el pintor Jaques-Louis David realizara el tema de San Jerónimo y la trompeta (1780).  En definitiva, Ribera es uno de los más geniales grabadores de su época y de toda la historia del grabado. Es lógico, pues, que en todos los manuales ocupe un lugar destacado, al igual que también lo que sea que al pasar la mayor parte de su vida en Nápoles los historiadores italianos se ocupen se su obra al tratar de la historia del grabado en aquella Península, pero no es más cierto que el artista fue conocido y muy cotizado entre los mecenas españoles del siglo XVII, que configuraron una importante parte de su clientela.

José Ribera. Sileno ebrio. Aguafuerte. 1628.

SOR MARGARITA DE LA CRUZ Y LAS DESCALZAS REALES

El Monasterio de Nuestra Señora de la Visitación, más conocido como las Descalzas Reales, fue fundado en 1559 por doña Juana de Austria, infanta de Castilla, hija de Felipe II y princesa de Portugal; fue construido sobre el área que ocupaba el antiguo palacio de su padre, el emperador Carlos V, y donde ella misma había nacido en 1534. Los orígenes del monasterio se remontan a 1557, cuando Doña Juana, que ese mismo año había regresado de Portugal tras la muerte de su esposo, el príncipe Juan, decidió fundar en Madrid un convento de franciscanas descalzas, trayéndose a monjas clarisas de Gandía.  Hoy sigue siendo convento de clausura de monjas clarisas franciscanas descalzas. En su interior alberga numerosísimas obras de arte, destacando el Retablo Mayor de Gaspar Becerro, que se perdió en el incendio de 1862, al que hay que sumar obras escultóricas de  Gaspar Becerra, Gregorio Fernández, Juan de Mena y Pompeyo Leoni, así como los tapices inspirados en los cartones de Rubens y pinturas de Pantoja de la Cruz, Carreño de Miranda o Francisco Ricci.
En este real y digno monastario profesaría como religiosa la niña nacida de los amores del bastardo con Maria Rosa. Ingresó en el monasterio con seis años y fue ordenada religiosa con dieciseis años, adoptando el nombre de Sor Margarita de la Cruz, viviendo allí hasta su muerte en en 1686, cuando contaba 36 años. Con el tiempo, en los últimos años de vida de Don Juan José, era corriente que éste visitase el convento y encontrase la tranquilidad deseada, tras tantos avatares, conversando largamente con su hija. Precisamente, en el Convento de las Descalzas Reales, Don Juan José mandó construir y decorar la Capilla del Milagro  (según la inscripción que puede verse in situ).

  Francisco Ricci. La Capilla del Milagro de las Descalzas Reales. Madrid.

La Capilla del Milagro es el vivo ejemplo del llamado "trampantojo" de todo el convento, es decir, el engaño visual mediante la decoración de aparentar lo que no hay; es una técnica pictórica que simula, que aparenta, que intenta suplir la realidad. Los trampantojos pretenden engañar, simulan objetos, perspectivas, paisajes, o materiales (madera, mármol…) con el objetivo de ocultar defectos, decorar, ampliar o simplemente alegrar una pared, una estancia, o una medianería. En el Monasterio de las Descalzas Reales hay maravillosos ejemplos: la escalera principal del palacio, del siglo XVI, es realmente espectacular. Los murales sin embargo son la mayoría del siglo XVII, obra de pintores de la Escuela Madrileña. Claustros y jardines con estatuas provocan la ilusión óptica de que la escalera se prolonga más allá de la realidad. Puro trampantojo. En la Sala Capitular también las paredes están completamente cubiertas de obras pictóricas. Pinturas murales y catorce lienzos clavados en la pared simulando frescos enmarcados por arquitectura fingidas. La culminación del trampantojo es la Capilla del Milagro, aunque se encuentra en la clausura y no es visitable. Toda la capilla está decorada de forma ilusionista al trampantojo. Hasta la puerta de entrada pretende engañar, es de madera pero simula una reja de bronce dorado. Las dos estancias, la antecapilla y la capilla propiamente dicha están decoradas con maravillosas pinturas de arquitecturas fingidas y falsas esculturas.
En esta capilla se guardaba una tabla de la Virgen del Milagro, cuyo autor es el pintor ítalo-valenciano Pablo de San Leocadio. Dicha tabla se encuentra en la actualidad en el altar mayor de la iglesia.  Francisco Ricci de Guevara, hermano de Fray Juan Ricci, recibió en el año 1678 un encargo de parte de Don Juan José de Austria para decorar la capilla de la iglesia de las Descalzas Reales con frescos de su mano. Toda la capilla está adornada con escenas de la vida de María, y en la cúpula se encuentra la culminación de su vida, la Coronación de María por mano de Dios Padre y Jesús. Ricci comenzó trabajando dentro de un Barroco contenido y de raíz clásica, manteniendo la composición dentro de esquemas geométricos. Según avanzó su obra llegó a escenas como esta, con un gran rompimiento de gloria central, cuajado de angelitos y nubes doradas, y con los protagonistas desplazados hacia un lateral de la cúpula.

 Francisco Ricci. Bóveda de la Capilla del Milagro de las Descalzas Reales. Madrid.

Bibliografía:

-- ARTE PROCOMÚN. Juan Carlos Parrondo: "Iusepe Ribera grabador".
-- Historia del Arte Salvat. "El Barroco". Col. Historia del Arte Salvat, 13. Madrid, 2006.
-- Pérez Sánchez, Alfonso E.: "Ribera". Alianza Editorial. Col. Alianza cien, 50. Madrid, 1994.
-- Wikipedia.

martes, 5 de abril de 2011

CANOVA Y THORWALDSEN: LA ESCULTURA NEOCLÁSICA

 A. Canova. Amor y Psique abrazados. Mármol. 1793. Museo del Louvre. París.

La escultura será realmente importante dentro del estilo neoclásico, ya que la plástica antigua era esencialmente escultórica. Francia no había abandonado la mitología durante el barroco, pero tampoco prescindió nunca de la elegancia y la serenidad que es propia del clasicismo. Por eso el nuevo sentido plástico se desarrolló prontamente. Sin embargo, la austeridad que impone la rigidez académica exige la imitación de la antigüedad, ya que ahí se razona intelectualmente que es donde está la belleza. De este modo, la estatuaria neoclásica resulta fría y comunica nada más que la corrección de unas poses y de unas medidas.
Ahora la nueva clientela no será aristocrática, sino burguesa, desarrollándose los retratos (bustos generalmente). Pero las grandes creaciones escultóricas del siglo se vinculan a las instituciones (estado y municipios). Se trata del monumento público, que canta las grandezas militares, políticas, literarias o artísticas de la localidad. También se glosan las virtudes del ciudadano ideal. Por tanto, la escultura cumple un papel didáctico, será la ejemplaridad burguesa. Otro tema que se desarrollará será el monumento fúnebre.
El escultor italiano Antonio Canova y el danés Bertel Thorwaldsen ejemplifican de modo admirable la culminación del neoclasicismo en la escultura, sus apoyos ideológicos y sociales, y también las principales diferencias formales existentes en el seno de esa corriente del arte occidental.

ESCULTURA EN ITALIA

En Italia el espíritu berniniano siguió vivo, a pesar de la influencia clasicista y académica de escultores  franceses, como Puget. Esta fijación en lo fundamental al modelo clásico, alejará a sus intérpretes de la realidad, del naturalismo.

A. Canova. Dédalo e Ícaro. Mármol. 1779. Museo Correr. Venecia. 

ANTONIO CANOVA (1757-1822) es uno de los grandes escultores de la historia del arte y el mayor representante del movimiento neoclásico. Hijo y nieto de canteros, nacido en el alto Véneto, rechaza ya en sus primeros trabajos la idea del artesano gremial a favor del artista creador. Así lo acredita en Dédalo e Ícaro, una alegoría de la escultura (en los pies de Dédalo descansan las herramientas del oficio, mientras las alas de cera de Ícaro permiten al arte volar). Con el dinero que obtiene por el premio de esta obra, se marcha a Roma para estudiar los modelos de la antigüedad clásica.
La fascinación que sintió el Neoclasicismo por la escultura antigua indica a Canova la dirección correcta de su arte. Allí se inspirará directamente de los modelos romanos, que conoce bajo el influjo y la guía de Winckelmann. En Roma abandonará progresivamente los restos del barroquismo veneciano que reflejaban sus primeras obras  para alcanzar una factura plenamente neoclásica en sus temas mitológicos: Amor y Psique  abrazados, Teseo y el minotauro, Perseo con la cabeza de Medusa... El mito de Amor y Psique es un mito que en realidad es una preciosa metáfora del amor, porque lo que se representa es la imagen de Eros que viene a simbolizar el amor carnal y estrictamente físico, uniéndose a Psique, que es la representación del alma humana. Lo que quiere decir que cuando el amor físico se une al amor espiritual, es decir al puro sentimiento, se alcanza la plenitud del amor. Otra clave de su estilo es la calidad sensorial que transmite a sus estatuas, apoyada en un lustroso acabado que luego patinaba con piedra pómez, desvaneciéndose así el tópico de frialdad con que tradicionalmente se cataloga cualquier escultura neoclásica.

 A. Canova. Sepulcro de Clemente XIV. Mármol. 1784. Basílica de San Pedro del Vaticano. Roma.
 A. Canova. Sepulcro de Clemente XIII. 1792. Basílica de San Pedro del Vaticano. Roma.

Paralelamente a los temas mitológicos, realiza sepulcros como el Monumento funerario a Clemente XIII y el Monumento funerario de Clemente XIV. El triunfo de las tumbas papales le conducen a Viena para labrar el Monumento funerario a Maria Cristina de Austria, que termina por franquearle las puertas de todas las cortes europeas.
Para Canova, la antigüedad es algo que está en el ambiente y que se asume casi sin querer. Canova busca una ejecución objetiva, pro no rehuye los impulsos apasionados y personales, como es bien patente en sus bocetos, en los cuales la materia aparece torturada y la superficie sin pulirr sugiriendo gran intensidad emotiva.  Incluso en obras tan acabadas como el Monumento funerario de Mª Cristina de Austria, el acento sentimental es tan fuerte que nos recuerda, una vez más, la inexistencia de fronteras claras entre el clasicismo y el romanticismo.
Siguiendo el ejemplo de Bernini con Luis XIV, Canova acude a París reclamado por Napoleón, donde retratará al emperador, su madre y hermana como si fueran dioses del panteón romano. En París hará el Retrato de Paulina Bonaparte Borghese, recostada semidesnuda sobre un diván y efigiada como Venus victoriosa. La hermana del emperador está representada con una secreta languidez. Esta puede ser su obra maestra, en la que aparece reflejada toda una época bajo la sensualidad del cuerpo femenino. También realiza el Napoleón heroizado en bronce. El emperador aparece representado como Marte, con gesto decidido pero contenido y elegante, así como el modelado de la anatomía y del ropaje son realmente propios de una escultura griega. La antigüedad es aquí una pantalla de ocultación, un mero artificio propagandístico.

 A. Canova. Napoleón heroizado como Marte. Bronce. 1809. Pinacoteca Brera. Milán.
Tras la caída del emperador viaja a Londres a opinar sobre los mármoles del Partenón que habían trasladado los ingleses al Museo Británico. El impacto de Grecia fue tremendo en Canova, como lo demuestra su obra Las tres gracias, donde el artista recupera la esbeltez clásica, tras la cálida opulencia que prestó a sus formas Rubens. El último de los grandes encargos extranjeros le llega, nada más y nada menos, del Congreso de Carolina del Norte, que desean una estatua del primer presidente, George Washington, para colocarla en el parlamento Raleigh. Realiza esa estatua con el presidente sedente renunciando al cargo. Un incendio nos impide conocer esta obra.
Se puede terminar diciendo que Canova asume con cierta libertad toda la tradición antigua y renacentista de su país. Así frente a la policromía, la blancura inmaculada del mármol, la vehemencia de las actitudes han sido suplantadas por una serena contención; ya no habrá adherencias macabras, grandes cortinajes, ni basamentos más o menos agitados, sino una serena melancolía y una equilibrada meditación sobre el misterio de la muerte.

 A. Canova. Las tres gracias. Mármol. 1816. Hermitage de San Petersburgo.

BERTEL THORWALDSEN (1768-1844) es un escultor danés que trabaja por distintos países europeos como Suiza, Inglaterra, Polonia o Italia, donde se asienta definitivamente. Su origen nórdico le lleva a adherirse a un modelo clásico rígidamente  codificado: Grecia. En sus mejores momentos intentó expresar una tranquilidad más consciente en sus figuras, en el sentido del arte de la antigüedad. Para él, contrariamente a la costumbre de la época, el arte de la antigüedad no significaba arte romano, sino escultura arcaica griega. Nos legó una numerosísima producción, donde creará puras recreaciones de mitos o acontecimientos históricos de la antigüedad. Sus temas preferidos son los héroes y dioses griegos, siempre buscando la pureza formal que hacen que sus obras sean algo frías y académicas. Sus estatuas, a la búsqueda de un idealismo formal más rígido que el de Canova, están definidas por sistemas de proporciones, sacrificando el movimiento y el espacio a un exacto contrapeso de los volúmenes, perdiendo toda expresividad y cautivando sólo por la perfección formal.  

 B. Thorwaldsen. Las tres gracias. Mármol. 1817-1818. Museo Thorwaldsen. Copenhague.
 
Tal vez su obra más conseguida es Jasón y el vellocino de oro, obra con la que consiguió la fama, y en donde se encuentran fundidos los modelos del "Doríforo" y del "Apolo Belvedere". Escultor internacional, mimado por toda la aristocracia europea, puede consagrarse a puras recreaciones de mitos o acontecimientos históricos de la antigüedad Las tres gracias, Hebé, Ganímedes con el águila de Júpiter o Marte y el amor. En todas estas obras se evidencia cómo, sin salir de los modelos griegos, hay mucho en este escultor de sincretismo interestilístico: Policleto, Fidias y Praxíteles se alían para producir un resultado mucho más original de lo que el propio Thorwaldsen podía suponer. En el relieve Las tres gracias se logra reducir a una mesurada frialdad curvilínea, el aire sensual con que la tradición había cargado el tema.

 B. Thorwaldsen. Jasón con el vellocino de oro. Mármol. 1828. Museo Thorwaldsen. Copenhague
 B. Thorwaldsen. Ganímides con el águila de Júpiter. Mármol. 1817. Museo Thorwaldsen. Copenhague.

ESCULTURA EN ALEMANIA
En Alemania habrá un florecimiento escultórico, destacando dos escultores:
GOTTFRIED SCHADOW recibió una fuerte formación clásica en Roma, donde entró en contacto con Canova. Su especialidad son los retratos, a los que hace “hablar”, como en el Busto de Goethe o los Retratos de las princesas Federica y Luisa. También realizó la Cuádriga de la Puerta de Brandenburgo de Berlin.
CHRISTIAN RAUCH es el más puro representante del neoclasicismo alemán, con un gran respeto por la antigüedad. Destaca el Monumento a Maximiliano José en Munich.

 G. Schadow. Cuádriga de la Puerta de Brandenburgo. Cobre. 1788-1791. Berlin.

ESCULTURA EN ESPAÑA
En España desaparecen las tallas policromadas en madera; ahora el mármol y el bronce serán los materiales ideales. El monumento público, de tipo civil, suplantará a la temática religiosa, ya que la nueva clientela es la burguesía y no la iglesia católica.
JOSÉ ÁLVAREZ CUBERO, formado en París y Roma, fue tal vez el más importante escultor neoclásico español. La influencia de Canova se aprecia en su Retrato de Isabel de Braganza. En el Museo del Prado hace el Grupo de la Defensa de Zaragoza, donde el tema de la protección heroica de un joven que defiende a su padre ha sido filtrada por claras influencias griegas.

 J. Álvarez Cubero. La defensa de Zaragoza. Mármol. 1818-1823. Museo del Prado. Madrid.

ANTONIO SOLÁ hace el Monumento a Daoiz y Velarde en Madrid. Representa la línea más avanzada del neoclasicismo español, donde los ropajes y el cañón a la espalda del monumento citado nos sitúan en la época contemporánea.
PONCIANO PONZANO esculpe el Frontón de las Cortes españolas, inspirado en modelos grecorromanos; en el centro se representa una alegoría de España y la Constitución.
JUAN PASCUAL DE MENA realiza la Estatua de la Cibeles en Madrid.



Bibliografía:

-- Novotny, Fritz: Pintura y escultura en Europa 1780-1880. Cátedra. Madrid, 1978.
-- Rodríguez, Delfín: Del Neoclasicismo al Realismo. Historia 16. Col "Conocer el arte, 8". Madrid. 1996.
-- Wikipedia.


Terminamos esta entrada con dos  videos de Artehistoria sobre los escultores Antonio Canova y Bertel Thorwaldsen:





domingo, 3 de abril de 2011

ACTIVIDADES ARTE NEOCLÁSICO Y GOYA

 
 Jacques-Louis David. Napoleón atravesando los Alpes. Óleo sobre lienzo. 1800-1801. Musée National du Château de Malmaison. París.


1) Defina los siguientes conceptos artísticos:

-- Academicismo; -- Boceto; -- Tapiz; -- Grabado; -- Pórticos hexástilos; -- Pinturas negras; 


2) A ráiz de la lectura de estos textos de Winckelmann, haz una pequeña investigación sobre este hisoriador y escritor y trata de sintetizar quien era, que escribió, que principios estéticos defendía y los ideales básicos del Neoclasicismo: 

"La  noble  sencillez  y  la  serena  grandeza  de  las  estatuas  griegas  son  a  la  vez  el  auténtico carácter distintivo de los escritos de su mejor época, de los escritos de la escuela de Sócrates; y son  éstas  las  propiedades  que  constituyen  la  superior  grandeza  de  Rafael,  grandeza  que alcanzó en virtud de la imitación de los griegos".

J.J. WINCKELMANN: Reflexiones sobre la imitación del arte griego en la pintura y la escultura. 1755.

 
"Su obsesión por la Antigüedad griega sólo es parangonable a su insaciable sed de belleza, a su búsqueda de la serenidad, de la gracia, de la grandeza que él creía no sólo avalada por la benignidad o fertilidad  de un  clima,  sino,  sobre  todo,  por una  relación  estrecha  entre  arte  y libertad.  Para  Winckelmann,  el  ideal  de  la  belleza  sólo  lo  habían  alcanzado  los  griegos  al imitar  y  perfeccionar  la  Naturaleza.  La  función  del  artista  moderno  sería  pues  la  de  imitar aquellos modelos, pero no para copiarlos, sino para convertirse en inimitable".


3)  Identifica y clasifica las siguientes obras de Goya en sus etapas artísticas, y luego trata de sintetizar en no más de cinco líneas, las principales características estéticas de estas etapas.

A)
 B)
 C)
 D)


4) Compare las siguientes obras, señalando autores y paralelismos entre ellas:

 A)

 B)


5) Lee con atención este texto y trata de responder a las cuestiones que se formulan:

“Dentro del terreno de las asociaciones visuales es digna de mención la evidente proximidad formal y hasta de detalle que presenta el Observatorio de Villanueva con el templo del fondo de la pintura de Claude Gellée, conocida como Vista de Delfos con una procesión propiciatoria y conservada en la Galería Doria-Pamphili de Roma. El cuadro ofrece la representación frontal de un edificio que se yergue sobre una plataforma circular, a la que se accede desde una escalinata que parece situarse sobre un puente. La arquitectura de ese templo se compone mediante un cuerpo central con pórtico hexástilo de columnas corintias coronado por una balaustrada horizontal; sobre ella crece un cilindro y un tambor columnado, un tholos de columnas pareadas, cubierto mediante un cascarónpilastras y tableros, que se concentran en el interior del pórtico.” sobre un nuevo tambor. A un lado del cuerpo central se organizan dos nuevos cuerpos menores, enlazados con el anterior mediante unas molduras que prolongan la cornisa del pórtico corintio, uno intermedio abierto como arco triunfal, y otro en el extremo que parece resaltar levemente su fachada respecto al anterior, rematado por un neto sobre la cornisa. La parte correspondiente al otro lado que no permite ver la pintura sería previsiblemente simétrica. Al pórtico corintio se llega tras unas nuevas gradas y tiene la entrada en el intercolumnio central, más ancho que los laterales. Pequeñas hornacinas, pequeñas en la medida en que se interpreta un gran tamaño para el edificio, contienen estatuas y otros motivos ornamentales,

MONLEÓN, P.: Juan de Villanueva. Akal. Madrid, 1998, p. 176.

a.  Señala las ideas principales del texto y sintetízalas.
b.  Define las palabras subrayadas.
c.  Explica los rasgos generales de la arquitectura de Juan de Villanueva.
d.  Analiza sus edificios más destacados.
e.  Comenta el contexto histórico y cultural en el que se enmarca.
     

6) Escoge una de las siguientes obras  y haz el comentario  artístico:

A)
 B)
 C)
 D)
 E)

 
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