ARTE TORREHERBEROS: Postimpresionismo
RICHARD ESTES. "Water Taxi, Mount Desert". Óleo sobre lienzo. Kemper Museum of Contemporary Art, Kansas City (Missouri).


BIENVENIDOS A TODOS Y TODAS. Este blog nace con la única pretensión de complementar y facilitar las tareas a los alumnos/as de Historia del Arte de 2º de Bachillerato del IES Torre de los Herberos de Dos Hermanas (Sevilla), así como hacer pasar un rato agradable a todos los amantes del arte. No tiene ninguna otra pretensión intelectual. De los textos es responsable el administrador del Blog, no así de las opiniones expresadas en los comentarios. Las imágenes o fotografías, videos y presentaciones están tomadas de internet mayoritariamente, citando la autoría siempre que ha sido posible; si en alguna de ellas no aparece, es por error o descuido, y ruego que me lo hagan llegar para subsanarlo. Casi todo lo que aparece en estas páginas es libre y abierto, y se puede descargar para otros fines, pidíéndose únicamente que se cite la procedencia.





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domingo, 6 de mayo de 2012

PINTURAS MUSICALES

 Claude Monet. Parlamento de Londres. Óleo sobre lienzo (81,5 x 92,5 cm.). 1904. Museo 
de Orsay. París.


De todos es sabido las relaciones de la pintura, y el arte en general, con la música, sobre todo a partir del siglo XIX, cuando las vanguardias y los ismos afectan a todas las artes. Por ejemplo, el Impresionismo tuvo un gran desarrollo musical con la figura de Claude Debussy.

En este post sólo quiero reflejar algunos videos de pintores de la segunda mitad del XIX montados con música, la mayoría de temas actuales, aunque no me he podido resistir al Claro de Luna de Debussy. Es sólo una pequeña muestra, un aperitivo; en youtube puden encontrar muchísimos más.


Empezamos con un video de Gustave Courbert, el gran pintor realista tan conprometido, con la música de Kítaro (Caravansary):





En el siguiente video, con la música de Claude Debussy (Claro de luna), se muestra algunas de las grandes pinturas de los pintores impresionistas:





El Canto della tierra, interpretado por Sarah Birghtman con Alesandro Safina, ponen música a las obras de Auguste Renoir:







Ahora contemplamos las bailarinas y las escenas de toilette de Edgar Degas con la prodigiosa voz del Vasco de Cádiz Javier Ruibal, interprentando Un ave del paraiso:                






Las luminosas pinturas de Joaquín Sorolla las veremos con la exquisita voz de Bebel Gilberto (Lonely):






No podía faltar el gran Don McLean con su tema Vincent (Starry, sarry night) con las pinturas del holandés Vincent Van Gogh: 


     

Por último, las obras del francés Henry Toulouse Lautrec aparecen en este video con la magnífica voz de Caetano Veloso, con la versión del tema de The Beatles Lady Madonna: 





viernes, 20 de mayo de 2011

COMENTARIO DE ALUMNOS. RAQUEL POZA. COMENTARIO NOCHE ESTRELLADA DE VAN GOGH . VICTOR FERNÁNDEZ COMENTARIO SAGRADA FAMILIA DE GAUDÍ


ENCUADRE:

Obra: Noche estrellada. Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA).
Cronología: 1.889 
Autor: Vincent Van Gogh
Género artístico: Pintura, óleo sobre lienzo (74 x 92 cm.).
Estilo artístico: Arte de Vanguardia, Postimpresionismo
Otras obras: Los girasoles, Campo de trigo con cuervos, Los comedores de patata, La habitación del pintor...

ANÁLISIS:

Esta es una obra realizada en 1889 por Vincent Van Gogh, un pintor holandés posterior al impresionismo. Podemos observar en esta obra una pincelada muy retorcida, curva, sinuosa y a base de pegotes de color. Se impone totalmente el color sobre el dibujo. No mezcla el color y su paleta se fundamenta en el azul y el amarillo, pero sin mezclar. Son colores puros y simbólicos. Hablando de simbolismo, vemos la aparición de cipreses que junto con los cuervos simbolizan la muerte del autor. Vemos como el autor utiliza líneas curvas y cortans dispuestas en círculo alrededor de los cuerpos celestes para crear la luz. 
En este paisaje  (que es la vista exterior desde la ventana del sanatorio mental de Saint-Rémy), podemos diferenciar diferentes planos: el primer plano se lo llevan los cipreses, que según le dijo en una carta a su hermano “son como un obelisco gigante”, el segundo plano corresponde a la ciudad, donde es muy llamativa la terminación de la iglesia del pueblo francés. El tercer plano es una notable línea diagonal encontramos las montañas. Por último está el cielo estrellado que ocupa más de la mitad del cuadro, con unas estrellas muy luminosas y una especie de remolino de estrellas con una pincelada corta y muy retorcida. De esta obra se puede decir incluso que algunos estudiosos del arte han descubierto que  Van Gogh realizó este cuadro en tiempo real poniendo velas en un sombrero de paja para iluminarse.
Es muy típico en Van Gogh poner la línea del horizonte muy baja, con lo que queda mucho espacio para esos cielos tormentosos, eléctricos y sinuosos.
Todo lo dinámico, agitado, curvilíneo, sinuoso e inestable de la pincelada del pintor es un transfondo de su personalidad, de su mente cercana a la locura, al desequilibrio y a la angustia y depresión interior.

COMENTARIO:

Esta obra pictórica está realizada por el pintor impresionista Van Gogh, persona que vivió muy poco, solo 37 años (1853-1890). Nació en Holanda el 30 de marzo de 1853, de familia protestante, en su carrera profesional, después de dejar los estudios, se hace pastor protestante al igual que su padre, pero por su fuerte carácter y su violencia tuvo que abandonar ese trabajo, a partir de aquí comenzó a pintar. Vincent se escribía cartas con su hermano menor Theo, con el que tenía una preciada relación filial, que le convence para ir a París, ya que Theo se dedicaba al comercio de obras de arte y París en ese momento es la cuna del arte. 
En 1888 se traslada a Arles, donde pinta con Gauguin, pero  tras una pelea con navaja se va de allí; en este desencuentro su situación mental empeora y se corta la oreja izquierda, poco después está al cuidado del Dr.Gatchet y es recluido en el sanatorio de Saint-Rémy y tras salir de allí,  se dispara en el pecho en un campo de trigo, el 27 de julio de 1890 con 37 años. Poco después muere su hermano Theo el 25 de enero de 1891.
Vista la vida tan arbitraria del artista podemos diferencias tres grandes cambios en su pintura: 1) Antes de partir a París, cuando aún vivía en Holanda, su pintura se caracterizaba por su realismo, pesimismo, un mundo con fatiga, el mundo del trabajo, con colores oscuros y pincelada pastosa. Obra: Los comedores de patatas. 2) Cuando llega a París, convencido por Theo, su pintura da un giro volviendose luminosa, exagerada y sentimental. No hay dibujo, solo color, anticipa el expresionismo del S.XX. Su pincelada sigue siendo corta, y se curva aún más, además usa colores arbitrarios y simbólicos. Obra: Los girasoles, autorretratos... 3) Esta etapa situada en la Provenza francesa, en Arles y  podemos dividirlas en dos acontecimientos muy importantes; a) viviendo con Gauguin tienen una discursión donde Vincent amenaza a Gauiguin con una navaja, Gauguin huye y Vincent de la rabia se corta la oreja izquierda (que envió a una cortesana que él visitaba); aquí su pintura sufre un cambio donde se ondula y retuerce aún más y pinta escenas de noche, oscuras y horripilantes. b) justo antes de suicidarse, Vincent comenzó a introducir en sus obras cipreses y cuervos, símbolos de su muerte. En su estapa final en Arles le encontramos obras como la protagonista de este comentario “La noche estrella”, "El campo de trigo con cuervos"...



Esta obra pertenece a su etapa final, cuando estuvo ingresado en el sanatorio de Saint-Remy, muy cercana a su muerte (solo trece meses antes), que ya se vislumbra en sus últimas pinturas, donde cada vez aparece más el ciprés (símbolo del silencio) y los cuervos negros revoloteando. Cada vez el cuadro va siendo más ancho que alto, la tierra se mete en el cielo, y éste cada vez se agita más y aparece más convulso y revuelto (Campo de siega). A pesar de ser una visión nocturna, Van Gogh la pintó de día, de memoria.
Van Gogh  se dedicó a la pintura en los últimos diez años de su vida, sirviéndole como desahogo a un espíritu atormentado y a su desequilibrio psíquico que terminará conduciéndole al suicidio. Para muchos su pintura es la obra de un loco, de un desequilibrado mental y emocional y queda dentro de lo patológico. Pertenece al grupo de pintores postimpresionistas, a pesar de que se inició en el Impresionismo y expuso con ellos. Él se plantea pronto la necesidad de buscar nuevos planteamientos formales ante las insatisfacción que les provoca la visión impresionista del arte, indagando una salida en la recuperación de la forma; quiere captar no solamente la luz sino también la expresividad de las cosas y personas iluminadas: buscan el análisis de aquello sobre lo que la luz incide.
Como el resto de pintores postimpresionistas (Toulouse-Lautrec, Cezanne y Gauguin),  sus aportaciones pictóricas prepara el camino para los movimientos pictóricos del siglo XX: ellos son el verdadero puente ente la pintura de los siglos XIX y XX. Toulouse Lautrec anuncia el arte-comunicación y el mundo de los carteles y la publicidad; Cezánne es el pionero del Cubismo; Gaugin anuncia el primitivismo y el ingenuismo (arte naif y pintura nabi) de las culturas no occidentales; Van Gogh con su expresividad y dramatismo exacerbado preludia el Expresionismo.

CONTEXTO HISTÓRICO:

El S.XIX fue un siglo rápido y agitado donde se produjeron muchos cambios: entra el liberalismo político, el parlamentarismo y constitucionalismo, se pasa del Antiguo Régimen al Nuevo Régimen (Edad Moderna a Edad Contemporánea), las clases sociales se miden por el dinero. La economía, el capitalismo y las revoluciones industriales transforman la vida tradicional. Siglo de grandes cambios en todos los aspectos, ideológicos, sociales, económicos, políticos...
El impresionismo fue seguido de un postimpresionismo que nos insinúa las nuevas tendencias vanguardistas que nos llegarán en el S.XX, por ejemplo Van Gogh abrirá las puertas al expresionismo.

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ENCUADRE:
 
Titulo. Templo expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona.
Autor. Antoni Gaudí
Genero:  Arquitectura religiosa. 
Cronología. S. XIX (1883-1926). Barcelona.

Estilo. Modernismo
Otras obras: La Pedrera o Casa Milá, Casa Batlló,  Parque Güell...

ANÁLISIS:
 
Se trata de una catedral magnifica, colosal y asombrosa al igual que su proyecto,  donde aquí el autor muestra el surrealismo, la irrealidad, la imaginación e incluso un mundo de sueños. Por lo que podemos observar del templo, vemos a priori se podría ubicarse en un estilo gótico innovador (neogótico),  pero el autor le dio un estilo más naturalista típico del modernismo, sus capiteles tienen motivos vegetales (anteriormente eran corintios), también esas columnas, con forma helicoidal, poseen como unas especies de ramas para sustentar las estructuras de bóvedas  inspirada en los arboles, con eso suprimió la necesidad de añadir contrafuertes exteriores. Por fuera observamos la elevación de las altas torres cónicas que sobresalen apuntadas sobre los portales, proyectadas con una torsión parabólica dando una tendencia ascendente a toda la fachada, favorecida por multitud de ventanas dispone de numerosas vidrieras por dentro  que perforan la torre siguiendo formas espirales.
El proyecto principal constaba de cinco naves y tres fachadas, su planta es de cruz latina (110 x 80) con un altar mayor sobre una cripta rodeada de siete capillas absidiales y frente al altar un crucero. El ábside es lobulado, con deambulatorio y ocupa la cabecera del templo, entre las fachadas del Nacimiento y la Pasión; en su centro se situará la capilla de la Asunción, y tendrá dos sacristías en los laterales, intercomunicadas por el claustro, que rodeará todo el recinto. El ábside contiene una profusa decoración escultórica, donde destacan las estatuas dedicadas a santos fundadores de órdenes religiosas y elementos de la naturaleza como animales o hierbas. 
En cuanto al número de fachadas, vemos como hay una principal denominada fachada de la gloria, la portada principal, que es a su vez la más grande y monumental que da paso a la nave central y contiene los pórticos de la caridad, de la esperanza y de la fe. Las otras dos fachadas son denominadas fachada de la pasión, en la derecha, y la fachada del nacimiento, la única que dejó terminada, en la izquierda. En cuanto a las torres están dedicadas a los apóstoles, evangelistas y arcángeles y el cimborrio dedicado a Jesús y la Virgen María. En el exterior del templo posee un claustro, una casa del capellán y una escuela con el mismo nombre que el templo.


COMENTARIO:

Actualmente es una fantástica catedral emblema de la pujante y  cosmopolita ciudad condal, es un proyecto que ocupo prácticamente la vida del autor que al final dejo inacabado el templo, pero dejo los diseños fundamentales para su posterior construcción. Actualmente también se encuentra en construcción como se puede ver en las grúas que tiene detrás el edificio. Se puede considerar que es la obra maestra del autor ya que las anteriores le sirvieron como laboratorio experimental. Se cuenta que Gaudí incluso llego a vivir dentro del edificio y que al salir de él fue atropellado por un tranvía. Desde hace poco es visitable por dentro, y el templo sufrió el pasado abril un incendio provocado por un individuo, donde la cripta fue gravemente dañada y se prohibió su visita por el momento.

Gaudí nació en el seno de una familia de artesanos y perteneció a la Lliga Regionalista además de servir al empresario Eusebio Güell, ya que era conservador. Fue un genio modernista, singular, es decir no se parecía a ningún otro autor,  tenía una gran personalidad artística e imaginativa, utiliza materiales pobres como el ladrillo o el cristal y predomina la función sobre la forma. Su estilo se basaba en lo orgánico (naturaleza) donde utiliza formas onduladas y sinuosas además del nuevo arco parabólico. En sus edificios predomina lo movido y lo inclinado y parece que las obras van a cobrar vida, Algunas de las características del modernismo fue  las formas de línea en tallos vegetales, la cola de pavo real y la ondulación de la melena rizada femenina. 
El lugar donde nace y tuvo sus primeras manifestaciones el Modernismo fue en Bélgica ,denominado art nouveau, donde destaco Víctor Horta, y de ahí pasó a Francia y España (especialmente Cataluña). En otros lugares como fue Gran Bretaña el arte  fue denominado Liberty, pero tiene un aspecto más geométrico y menos orgánico. El modernismo se desarrolló entre finales del XIX y principios del XX (1890-1910)

Gaudí comenzó practicando una arquitectura de carácter medievalista, primero al mudejarismo, como se ve la Casa Vicens (1883) o la Casa Quijano (actual Restaurante El Capricho) en Comillas, utilizando el ladrillo, policromía en los azulejos y motivos escalonados, y luego al estilo gótico, sirviendo de ejemplo el Palacio arzobispal de Astorga (1887) o la Casa Botines en León (1891). La dinámica constructiva del gótico le obsesiona y lo mezcla con la línea curva.
Más tarde su arquitectura evoluciona y abandona los ecos historicistas, haciendo una arquitectura más funcional y valorando la integración en la misma de la escultura, pintura y artes aplicadas. El amor a la naturaleza y lo orgánico siempre estarán presentes en su obra. Sus trazados son de una gran originalidad; prodiga las superficies ondulantes y los arcos parabólicos, las columnas inclinadas, etc. Todo parece cobrar vida. Vivo e intenso cromatismo. También es el arquitecto que ha creado formas esculturales más atrevidas para remates de torres, chimeneas, etc. En sus temas decorativos destaca el amor a la naturaleza: formas vegetales, animales, etc. Utiliza todo tipo de materiales: cemento, piedra, hierro, mosaicos.
Gaudí encontró un mecenas en el industrial Eusebio Güell. Para él construyó dos de sus mejores obras: la Iglesia de la Colonia Güell (1898), de planta absolutamente original: estrellada pero orgánica que se adapta al terreno, utilizando todo tipo de materiales (ladrillo, basalto, cerámica, hierro, vidrio). El Parque Güell de Barcelona (1900-1914) es un trabajo de imaginación aplicada al urbanismo, pues en principio era el proyecto de una ciudad-jardín. Trazó caminos sinuosos, estructuras con materiales del lugar que se integran armónicamente en la naturaleza, bancos corridos ondulantes cubiertos de cerámica vidriada, una especie de sala hipóstila con columnas movidas... 
 En el barcelonés Paseo de Gracia construyó primero la Casa Batlló (1905-1907), obra que manifiesta originalidad y fantasía. Alterna en el exterior la piedra y la cerámica, la fachada parece moverse suavemente como un mar ligeramente rizado o como una piel de reptil de azulejos y placas veteadas. La luz que ondea en huecos de ventanas y balcones de hierro que dan la impresión de calaveras o máscaras macabras. En el mismo paseo construyó la Casa Milá (La pedrera) entre 1905 y 1910). Fiel a la idea de que la línea recta no existe en la naturaleza, abandona en la planta la ortogonalidad de las habitaciones, dotándola de un diseño biológico a base de pasillos curvos y superficies trapezoidales. La fachada es un colosal acantilado arquitectónico agujereado, lleno de cuevas (de ahí el nombre de la pedrera), reflejo de un embravecido mar de piedra. Remata el edificio una cubierta insólita de desvanes construidos sobre arcos parabólicos, chimeneas de cerámica blanca ondulantes como gelatinas, y tubos de ventilación a modo de personajes antropomórficos (todo parece una pesadilla surrealista). 



CONTEXTO HISTÓRICO:
El siglo XIX fue un siglo agitado y veloz, en el que se producen muchos cambios: se introduce el liberalismo político y el parlamentarismo y el constitucionalismo. Se cambia la clásica sociedad estamental y con privilegios a una nueva sociedad de clases sociales, donde la capacidad y el dinero son el baremo del estatus social. En el terreno económico, el capitalismo y las revoluciones industriales transforman las formas de vida tradicionales y el maquinismo y el urbanismo diseñan las nuevas sociedades.
Un aspecto fundamental de este siglo es la gran fuerza que presentan los cambios políticos, ideológicos, económicos y sociales y su enorme repercusión en el mundo artístico. Se desarrollan un gran número de movimientos artísticos que responden a la rápida evolución de la situación política, económica y social. En todos estos movimientos se aprecia una rebeldía contra la razón y el academicismo del siglo anterior.


sábado, 15 de mayo de 2010

PAUL GAUGUIN (y 3)

 Autorretrato delante del Gólgota. Óleo sobre lienzo (76 x 64 cm). 1896. Museu de Arte.Sao Paulo.

El 28 de junio de 1895 Gauguin sale de París y el 3 de julio se embarca en Marsella rumbo al Océano Pacífico. Confiará obras suyas a Morice, Daniel de Monfried y Ambriose Vollard, con los cuales mantendrá una intensa relación epistolar y que constituirán sus únicos lazos con Francia. El viaje dura dos meses, con dos escalas en Nueva Zelanda, llegando a Tahití en septiembre, enfermo y con poco dinero en el bolsillo. A los problemas derivados de la fractura de tobillo que tuvo en Pont-Aven, los problemas cardíacos, las erupciones cutáneas y el abuso del alcohol se añade la sífilis, contraida en el encuentro de una prostituta. Sus últimos ocho años de vida, a pesar de sus repetidas estancias en el hospital, se caracterizan por ser un período de fecunda actividad creativa.

Te tamari no atua (Nacimiento de Cristo, el hijo de Dios). Óleo sobre lienzo (96 x 128 cm.). 1896. Neue Pinakothek. Munich.

En 1897  La Revue Blanche, creada en 1891 por los hermanos Natanson, publica el manuscrito de "Noa noa", relato autobiográfico de Gauguin, que llevaba escribiendo desde su llegada a Tahití; más tarde, recibió el duro golpe al saber que su hija Aline de veinte años había muerto por una neumonía. Su salud empeoró y al no marchar bien las ventas en Francia toma la decisión de quitarse la vida: "Aseguro que he tomado la resolución de morir en diciembre. Mas antes de morir, desearía pintar la tela que tengo en la cabeza. Durante un mes entero he pintado de día y de noche, presa de la fiebre más salvaje. El conjunto está como cortado con un hacha, con el pincel más grosero, sobre una tela desaco llena de nudos y asperezas, de modo que su aspecto rugoso, lleno de granos, resulta espantoso. Pero a esto, creo que esta obra no sólo es superior a todas las anteriores, sin oque estoy seguro de no llegar a pintar nunca nada mejor". Se estaba refiriendo a "¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos?". Esa gran obra qu debía ser la coronación de su vida artística resultó en realidad ser un comienzo, una visión hacia la simplicidad y hacia una enorme libertad, la simbiosis perfecta entre unas fuerzas místicas llegadas desde la noche de los tiempos, y la cultura y pintura occidentales. La obra, que es su testamento artístico y espiritual, se puede interpretar como una metáfora de la vida, desde la infancia hasta la vejez, pero también como una meditación sobre su sentido, una contraposición entre naturaleza y razón, representada por las dos mujeres en actitud pensativa. Las figuras se disponen en el paisaje con un ritmo que recuerda los frisos antiguos y los grandes ciclos de frescos de los palacios renacentistas. En fin, la obra compendia una serie de elementos ya tratados por separados en diversos cuadros anteriores (así la figura de la izquierda está tomada de "Eva la bretona", el niño que come fruta, de "Días deliciosos", el pájaro blanco con la lagarija en los pies aparecía en "Vairumati" o la figura central, una versión alegórica del desnudo masculino con los brazos levantados de su obra "Hombre con hacha").

"¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿ A dónde vamos? Óleo sobre lienzo (139 x 374 cm.). 1897. Museum of Art. Boston.

Antes de esa gran obra había pintado coliristas lienzos como "Días deliciosos (Nave nave mahana)", "Te arii Vahine (la mujer del rey)" o "Vairumati". Suelen ser historias de jóvenes tahitianas, de admirable belleza desnudas por las que siente gran fascinación el pintor. En el caso de "Te Arii Vahine" retrata a su amante Pahura tendida en el suelo como si fuese la diosa Venus, al modo que la pintó Lucas Cranach, recondando también a "La maja desnuda" de Goya o la "Olimpia" de Manet. Con las piernas cruzadas y una mano cubriéndole el pubis, la joven se ofrece como las lascivas diosas del amor de la historia del arte occidental, mientras que el fondo, lleno de plantas imaginarias, remite a una alegoría del paraíso terrenal
El 30 de diciembre, decidido a matarse, se toma una fuerte cantidad de arsénico que el médico le había recetado para sus eczemas de la piel. La dosis no sería muy fuerte, pues estuvo muy mal pero no murió. Las ventas de los cuadros en Francia proceden con lentitud. Por este motivo y para mantenerse, en 1898 Paul trabaja como escribano en la oficina catastral de Papeete, donde copia documentos y dibuja planos. Ese año pinta "El caballo blanco", una obra muy serena, hecha desde un punto de vista elevado con jinetes desnudos al fondo y en un prmer plano, un caballo (de color verde) que bebe  en una laguna. Todo el cuadro es un ejemplo del mejor Gauguin, una perfecta y difícil fusión de poesía y decoración. En 1899 su vitalidad se expresa en su colaboración en periódicos satíricos ilustrados, como Les Guèpes y Le Sourire, éste último fundado por él mismo, donde puede desahogar libremente todo su desprecio por los colonos extranjeros y por la sociedad entera. Libra una batalla personal contra las autoridades civiles y religiosas civiles, que no obtiene ningún resultado si no es atraerle una fuerte hostilidad. En un panfleto acusa a la iglesia contemporánea de haber perdido el auténtico espíritu evangélico.
  



 
Te arii Vahine. Óleo sobre lienzo (97 x 130 cm.). 1896. Museo Pushkin. Moscú.
Vairumati. Óleo sobre lienzo (73 x 94 cm,). 1897. Museo d´Orsay. París.

En 1899 deja Papeete y vuelve a su cabaña, donde su nueva compañera, Pahura, da a luz a su hijo Émile. Aquí el artista vuelve a pintar con renovado vigor: sus últimos cuadors alcanzan un equilibrio perfecto entre la sencillez de la estructuración, la aplicación de los colores y los significados simbólicos y alegóricos. En 1900 Gauguin consigue lo que tanto había deseado: ganarse la vida con su arte, ya que firma un contrato con el marchante Ambroise Voullard, quién le pagaba 300 francos al mes por veinticinco cuadros al año de Paul. Sin embargo, su espíritu sigue inquieto y en agosto de 1901, tras haber vendido su propiedad, el pintor abandona a su segunda familia tahitiana, Padura y sus hijos, y embarca para las Islas Marquesas, a unos mil cuatrocientos kilómetros al nordeste de Tahití, en busca de nuevos estímulos para su actividad artística.
El archipiélago de las Marquesas está compuesto por doce islas de origen volcánico, de las cuales sólo seis están habitadas; los nativos las llaman Te henua enata, es decir, la tierra de los hombres. Las islas están dominadas por una frondosa jungla y por montañas de paredes rocosas, rodeadas de arrecifes de lava a pico sobre el mar que ofrece grandiosos e insólitos panoramas. Aquí, Gauguin parece recuperar una cierta seguridad en sus propias capacidades y una tranquilizadora serenidad cuya falta lamentaba desde hacía tiempo. A pesar de ello, sigue cometiendo excesos, continua su tendencia a litigar y discutir, todo ello alimentado por una agresividad en ocasiones generosamente prodigada a favor de los indígenas, que le tienen gran afecto.En esta época escribe mucho: los textos destinados a reunirse en "Avant et après", libro de recuerdos y manifiesto, y "Racontars de rapin", muy interesante como testimonio del estado de ánimo del hombre Gauguin al término de su vida.

El caballo blanco. Óleo sobre lienzo (141 x 91 cm.). 1898. Museo d´Orsay. París.

En otoño de 1901, Gauguin se instala en una de las islas meridionales, Hiva Hoa, actualmente llamada Dominica. Con desilusión descubre que la presencia de misioneros ha modificado en parte las usanzas de los habitantes, que han perdido de este modo su primitiva estructura social. En la aldea de Autuana, el pintor compra un terreno a la misión católica y se construye una cabaña que llama "Maison du Jouir" (Casa del placer). La decora con algunos paneles de madera pintados y tallados que repiten mucos motivos ya utilizados en lienzos y esculturas. Todo es una provocación contra los misioneros, preocupados por su actitud corruptora y de defensa a los nativos, mientras que los indígenas como un amigo. A los funcionarios de la isla no les gustaban en absoluto las actividades agitadoras de Gauguin, quien incita a los aborígenes a no pagar impuestos. Un policía de la gendarmería, Claverie, lo denuncia y es condenado a tres meses de cárcel y una multa de 500 francos. No ingresa en la cárcel por demostrarse irregularidades en el juicio.  Se empareja con Marie Rose Vascho, una muchacha de catorce años, con la cual tiene una hija. Durante su estancia en esta isla, los escritos y la pintura de Gauguin parecen estar dominados por una idea ya familiar pero que no tardará en hacerse obsesiva, la de la libertad en el arte. Ve ya su pintura en una perspectiva histórica: "Lo importante es lo que sucede hoy, y que abrirá camino al siglo XX".

Jinetes en la playa. Óleo sobre lienzo (66 x 76 cm.). 1902. Folkwang Museum. Essen.

Llegado a esta etapa de su vida, Gauguin es consciente de su propio papel, sabe que está en el centro de un momento crucial de la historia de la pintura. En su profunda y ya definitiva soledad, se siente cercano a la joven generación de pintores: "No es casual que se haya desarrollado una juventud extraordinaria por su inteligencia y su talento multiforme, capaz de resolver uno tras otro todos los problemas en los cuales nadie había pensado". Es bien consciente de que no ha conquistado, ni en la vida ni en el arte, la libertad de la que tanto habla en sus cartas como su objetivo.
 Incluso en el Pacífico, su pintura sigue estando influenciada por el arte europeo de fin de siglo. Su pensamiento sigue mirando hacia un París simbolista que ya no existe y hacia la Europa de la cual siempre ha tratado de huir. En 1902 hace la triste serie de "Jinetes en la playa", que se halla entre las producciones más bellas, libres y modernas de toda la obra de Gauguin. En algunas, los jinetes son vistos de espalda saliendo de la escena. El pintor consigue conferir a la escena una enigmática serenidad indiferente y fuera del tiempo, evocar con medios meramente formales una serie de suave rusticidad, con una esencialidad quizá más moderna que el sentimentalismo expresivo del Picasso de la época rosa. Muy misteriosos son los dos jinetes encapuchados de la izquierda; como es bien sabido, Gauguin gusta de mezclar mitos y culturas diversas y, en este caso, los demonios maoríes se superponen  a los jinetes del apocalipsis de recuerdo dureriano.

Los últimos meses de su vida los pasa enfermo; sólo tiene relación con el pastor Vernier y con el brujo maorí Tioka. Muere el 8 de mayo de 1903, a causa de una crisis cardíaca, siendo enterrado en el cementerio católico. Tres semanas más tardes fueron subastados sus efectos persanales. El policía Claverie hace de tasador y lo primero que hizo fue destinar buena parte de sus dibujos a la basura. Pero afortunadamente, algunas telas, esculturas y documentos importantes se salvaron, gracias a ser adquiridos por el escritor Victor Segaler, un joven oficial de marina, cuyo barco acababa de hacer escala en Hiva Hoa.

Senos con flores rojas. Óleo sobre lienzo (94 x 72,5 cm.). 1899. Metropolitan Museum. Nueva York.


Para ver toda la obra de Gauguin, consultar este enlace de Wikipedia.

Si queréis consultar las entradas anteriores de este pintor: Gauguin 1 y Gauguin 2.

Terminamos con un video de Artehistoria sobre la vida y la obra de Paul Gauguin:

miércoles, 12 de mayo de 2010

PAUL GAUGUIN (2)

Autorretrato con el cristo amarillo. Óleo sobre lienzo (38 x 46 cm.). 1890. Colección privada.

Dejamos la anterior entrada en la aceptación por parte de Gauguin de  ir a pintar con Van Gogh en la Provenza francesa. Van Gogh se había trasladado  a Arles en febrero de 1888. Desde mayo empieza a escribir a Gauguin, proponiéndole ira a pintar a su casa, donde pensaba fundar una comunidad de artistas, el "Taller del Mediodía". Vincent está convencido de que Gauguin se halla en la misma longitud de onda que él en la línea artística; Gauguin tiene muchos reparos y escrúpulos para viajar, sabiendo del carácter tan difícil y tan individualista de ambos. Si acepta en otoño es por una falta total de recursos monetarios, y viaja gracias a un préstamo de Théo, el hermano de Vincent, quién sostendrá a los dos pintores. Durante nueve semanas viven y trabajan juntos, haciendo cada uno una veintena de obras. Pasan jornadas enteras al aire libre, en el campo, dibujando y pintando. Gauguin, aunque le halaga la apasionada admiración de Van Gogh, no lo soporta personalmente, como tampoco sus actitudes neuróticas. Hasta en pintura tienen gustos diametralmente opuestos: Gauguin detesta la materia trabajada y nunca conseguirá convencer a Vincent de que ame a Ingres, Degas o Cézanne: "Es un romántico, y yo, por temperamento, tiendo más bien a lo primitivo", escribe.  No faltan las discusiones, debidas al hecho de que cada uno de ellos trata de persuadir al otro de sus propias convicciones. La situación se tensa y hay problemas de celos por parte de Van Gogh. El 23 de diciembre, tras una pelea en la que Van Gogh lo amenaza con su navaja, Gauguin decide marcharse y Van Gogh enloquece de desesperación, llegando al extremo de cortarse el lóbulo de la oreja con su navaja.

Vista de Alyscamps. Óleo sobre lienzo (92 x 73 cm.). 1888. Museo d´Orsay. París.

A su llegada a Arlés, Gauguin empieza a plasmar los campos circundantes y el trabajo de los campesinos, siempre siguiendo las premisas de Cézanne, no tanto en el color pastoso como en el estilo constructivista, con composiciones ordenadas, de intensa tranquilidad y con una misteriosa ambigüedad e ironía en sus formas, que partiendo de pinceladas particulares llegan a la fusión. De esta época son los lienzos "Granjas en los alrededores de Arles", "La recogida de heno", "Vista de los Alyscamps" (era uno de los lugares más amados por Van Gogh y Gauguin, la necrópolis cristiana de Les Alyscamps; en esta obra se ve claramente el estilo sitetista, donde el espacio del lienzo no tiene que reproducir la naturaleza, sino la impresión que esta suscita en la memoria; el artista se olvida, así, de la técnica de la perspectiva, las sombras y el claroscuro, para aplicar las amplias extensiones de color sobre superficies planas, delimitadas por contornos netos) o "Vincent Van Gogh pintando los girasoles"  (una obra psicológica, donde aparece un Van Gogh ya deforme y en estado casi hipnótico: "Se me ocurrió la idea de hacerle un retrato mientras pintaba la naturaleza muerta que tanto amaba, los girasoles. Y cuando lo terminé, me dijo: "Soy yo mismo, pero después de volverme loco", así lo comentaba Gauguin).

Vincent Van Gogh pintando los girasoles. Óleo sobre lienzo (73 x 92 cm). 1888. Museo Van Gogh. Amsterdam.

La marcha de Gauguin el 25 de diciembre vuelve a parecer una fuga. Se establece en París donde Théo Van Gogh le vende algunas telas. Participa en una exposción de impresionistas y postimpresionistas en el Café Volpini en la Exposición Internacional de 1889. El público muestra indiferencia por su obra y decide volver a Pont-Aven en abril, donde pintará con Sérusier, antes de pasar el invierno en Pouldu. En la Bretaña pinta lienzos como "La bella Ángela",  y varios paisajes: "El cristo amarillo" o "El calvario". En estas obras yuxtapone espacios simbólicos diversos; el catolicismo a la antigua de Bretaña y los cultos naturistas de los pueblos primitivos. Hace amistad con literatos como Aurier, Mallarmé o Redon, introduciendo en sus cuadros símbolos complejos y de oscuro significado, su pintura se llena de valores éticos y sacros, a trasponer estados de ánimo y problemas personales a una dimensión universal. "El cristo amarillo" es uno de los ejemplos más evidentes del primitivismo  del sintetismo bretón de Guaguin. Este cuadro está construido según esquemas regulares, simples y con ligeras asimetrías, pero donde el color es lo fundamental: la gama amarillo-anaranjado del crucifijo expresa, en palabras de Gauguin, el dolor de Cristo, un sufrimiento compartido también con el artista, cuya fisonomía es posible reconocer en los rasgos de Cristo. Alrededor del crucifijo vuelve a estar las mujeres bretonas y un paisaje de árboles rojos.

El cristo amarillo. Óleo sobre lienzo (92 x 73 cm). 1889. Albright-Knox Art Gallery. Buffalo.

En el lienzo "La belle Angèle", Gauguin está muy satisfecho del resultado, afirmando "jamás ha habido un retrato que saliera tan bien como éste". Sin embargo, la protagonista, Angèle Satre, esposa de un notable de Pont-Aven, rechazó el cuadro indignada, diciendo que no sólo la había afeado sino también ridiculizado. Aquí el artista ha captado la cultura bretona, con el traje tradicional, el peculiar tocado, la cruz colgada del cuello, la expresión ingenua de la mujer, junto con la cerámica bárbara de inspiración peruana. El lienzo tiene un carácter sacro y se presenta como un icono, con la figura de medio busto delimitada por un marco redondo, incompleto a causa del calculado descentramiento de la imagen, según la técnica de las estampas japonesas.
Él se siente en la cima de su desarrollo artístico, pero pocos aprecian sus obras. A finales de los 90 frecuenta con regularidad las reuniones con los simbolistas en el Café Voltaire de París. Es amigo de Mallarmé, de Aurier, de Redón, de Carrière, de Mirbeau, de los pintores nabis, pero él tiene una decisión tomada. En el verano de 1890 experimenta una necesidad irresistible de huir del mundo cultural europeo. Entonces decide desplegar su talento en los mares del Sur, con una población aún no destruida por la civilización y toma la decisión de partir para Tahití, que desde 1880 es colonia francesa. Intenta que lo acompañen algunos de sus amigos pintores para formar el "Taller de los trópicos", pero ninguno opta por hacerlo.
En febrero de 1891 Gauguin vende todas sus telas para cubrir los gastos del viaje, obteniendo un buen dinero por ellos. En junio llega a Papeete, después de un viaje de más de dos meses. La decepción es enorme al desembarcar, ya que comprende que ha viajado hasta tan lejos para llegar sólo a la caricatura de una provincia francesa ("Tahití se está haciendo totalmente francesa. Poco a poco, el viejo estado de cosas desaparecerá. Nuestros misioneros ya han importado mucha hipocresía y eliminado en parte la poesía", le escribe en una carta a Mette). Se refugia a 40 kilómetros de allí en una cabaña, donde sus vecinos aborígenes están mas cercas de su ideal. Entonces transcurren dos años de un trabajo intenso, lo que sirve para malograr aún más su salud. Su situación monetaria no mejora: las telas dejadas en Francia no se venden, así como tampoco las que envía desde Tahití. Su nombre se va apagando y olvidando en Francia.

La belle Angèle. Óleo sobre lienzo (92 x 72 cm.). 1889. Museo d´Orsay. París.

Si bien en su proyecto oficial figura la representación del paisaje, otro objetivo de Gauguin es sin duda la invención de un exotismo encaminado a presentar a la población indígena y su cultura. El artista adopta la estrategia de enraizar su propia fantasía en la realidad de Tahití para pintar temas que proclamen su autenticidad como maoríes. Para ganarse la vida prueba a dedicarse a los retratos, pero a pesar de sus contactos con los funcionarios locales la acogida de la comunidad europea es un tanto fría. Decepcionado de Papeete, demasiada contaminada por los europeos, Gauguin busca un ambiente más puro y salvaje, primero en Pacca, luego en mataiea, en la parte meridional de la isla. Vive en una fare, una cabaña de bambú con tejado de hojas de palma, inmersa en la vegetación tropical y delante de una laguna azul. Se empareja con mujeres indígenas, primero Titi, luego Teh´amana (de trece años), que se convierte en la musa que necesita.
Esta nueva serenidad y la presencia de la adolescente, que será la más amada de todas sus compañeras, marcan el inicio de una nueva época, que dura casi un año de intensa actividad y grandes satisfacciones, hasta el punto de justificar las esperanzas que había puesto en los nuevos motivos. Empieza a ejecutar estudios de paisajes y figuras, donde quiere captar con precisión las tonalidades y la intensidad de la luz. Observa con atención a la gente para aprehender tanto sus proporciones corporales y sus rasgos faciales como sus costumbres y sus gestos. La atención del artista se centra exclusivamente en la mitología y las leyendas maoríes. Cantará en sus cuadros la alegría de una vida sencilla y pura en la luz cegadora del cielo o en la cálida sombra de una vegetación lujuriante; canta la sensualidad de los cuerpos exuberantes y frescos como flores o el misterio de los espiritus que vagan sobre la tribu: sus armonías cromáticas que intentan expresar simbólicamente una dimensión espiritual son de una riqueza suntuosa, y la forma, de un sintetismo absoluto. Empieza a hacer cuadros de factura sencilla, primitiva, tales como "Les Parau, parau", "Ia Orana Maria", "Ea haere ia oe?", "Matamoe"... En "Dos mujeres tahitianas en la playa" la sintética composición da lugar a una obra de gran vigor y sencillez, donde el principal pretexto lo proporcionan los vestidos de las muchachas (malva y rojo) que destacan sobre la arena dorada. El pintor se siente fascinado por el sencillo dibujo de los pareos, de grandes flores blancas sobre fondo rojo o amarillas sobre fondo azul. Las dos mujeres se muestran como protagonistas del cuadro, con sus cuerpos macizos y voluminosos. Las actitudes son enigmáticas: están cerca una de otra sentadas, pero cada una de ellas está absorta en sus propios pensamientos. El silencio domina la escena.


                                                                                                                                                              Dos mujeres tahitianas en la playa. Óleo sobre lienzo (69 x 91 cm.). 1891. Museo d´Orsay. París.
Manao tupapau (El espíritu de los muertos vela). Óleo sobre lienzo (73 x 92 cm.). 1892. Albright-Knox Art Gallery. Buffalo.

 "El espíritu de los muertos vela" es una obra compleja y rica en simbolismo, inspirada en una visión espectral de Teh´amana y en su miedo irracional a la oscuridad, que su imaginación poblaba de fantasmas. Su pareja desnuda acostada boca abajo y al fondo. Aparece un ritmo de líneas horizontales; acordes de anaranjado y azul, con pasajes de amarillo y violeta. El espíritu de un vivo ligado al espíritu de un muerto. La noche y el día.
"Arearea" es una obra que formaría parte de un tríptico ideal (junto a "Mata mua" y "Pastorales tahitianas". En el fondo de la escena se ve a varias danzarinas de tamuré delante de la diosa de la luna. En primer plano, dos muchachas sentadas y un perro anaranjado que dejó perplejos y atónitos a los críticos franceses que vieron la obra en 1883. El poder iluminador de los colores configura de la misma manera al ser humano que al animal. El clima de serenidad primigenia se acentúa por la muchacha que toca la flauta y por las figuras del fondo, que ejecutan danzas rituales. El observador percibe sin duda una atmósfera de tranquila alegría, pues se le pone en situación de advertir la amenidad de la naturaleza y la belleza de la música, tal como se representa en el juego variopinto de formas y colores.

Arearea (Jovialidad). Óleo sobre lienzo (75 x 94 cm.). 1892. Museo d´Orsay. París.

"Ta Matete" (El mercado) está inspirado en un fresco egipcio expuesto en el British Museum y del que Gauguin poseía una reproducción. El artista toma  al pie de la letra el motivo de las cinco mujeres sentadas en un banco. Gauguin había declarado: "La verdad es... el arte primitivo, el más sabio de todos, es Egipto". La  torsión convencional de los bustos, que se ven de frente mientras que el resto de la figura aparece sentada de perfil, produce una impresión de artificiosidad un tanto fatigosa, en un paisaje que a pesar de los troncos pintados en azul sigue siendo plenamente tahitiano. En la composición la simplicidad sólo es en apariencia, con la figura de pie, a la derecha, que mira hacia ls cinco mujeres sentadas. Hay algo de osadía, una demostración de estilo y de cultura, realzados por el esplendor de los rojos y los amarillos.
En las cartas de este período se ve a un hombre enfermo y débil. Se lamenta de que su vista se debilita y de que en París se han olvidado de él o incluso lo engañan en el pago de los cuadros recibidos; vuelve a tener problemas económicos, no tiene a nadie con quién hablar de arte. En 1892 le escribe a su mujer en una carta: "Soy un gran artista y lo sé. Precisamente porque lo soy he soportado tantos sufrimientos: para seguir con mi vida, si no me consideraría un bandido. Que es lo que soy, por lo demás, para muchas personas. En el fondo, ¿qué importa? Lo que más me atormenta no es tanto la miseria como los continuos obstáculos a mi arte, que no puedo realizar como lo siento y como lo podría hacer si n la miseria que me ata las manos(...) Desde hace un tiempo sé lo que hago y por eso lo hago. Mi centro artístico es mi cerebro y no otro lugar, y so grande porque no me dejo confundir por los demás y porque hago lo que hay en mí". Obstinado como pocos y muy muy seguro de su obra.

 Ta Matete (El mercado). Óleo sobre lienzo (73 x 92 cm.). 1892. Kunstmuseum. Basilea.

En abril de 1883, una vez gastado el poco dinero que tenía, la miseria le obliga a regresar a Francia. Al poco de llegar a París, por fortuna para él, la muerte de su tío Isidoro de Orléans le deja una herencia de nueve mil francos. Con esta suma paga sus deudas y alquila un estudio en la Rue Vercingétorix, que decora con una ambientación exótica, con objetos y telas maoríes, además de haberse llevado a su nueva amante javanesa, Anna, y animales exóticos (loro y un mono). Su exhibición con Ana hace que se escandalicen toda la burguesía parisina, junto a las fiestas que monta en su estudio. Alli hace un espléndido retrato, "Anna Martin  y el mono Toa" donde se ve a la mujer, desnuda en su butaca, recordando a algunas obras tempranas de Matisse por su composición simplificada. Se enfría su relación con su mujer, ya que esta había vendido algunos cuadros de su colección, y el resentimiento hace que ninguno de los dos de el primer paso para reunir a la familia. Gracias a las indicaciones de Degas, la  galería Durand-Ruel le hace una exposición individual con seis obras bretonas y 38 tahitianas, además de dos esculturas, que arman mucho ruido pero que no atraen ni al publico ni a la crítica.

Ea haere ia oe? (¿Dónde vas?). Óleo sobre lienzo (91 x 72 cm.). 1893. Ermitage. San Petersburgo.

Gauguin vuelve a la Bretaña, instalándose en Le Pouldu con Anna. Intenta ocupar su puesto de lider entre los pintores de la escuela de Pont-Aven, pero ellos ya no están interesados pues han tomado su propio camino. Se pelea con unos marineros y tiene que estar hospitalizdo tres meses. Pinta poquísimo, quizá sólo las dos famosas "Aldeas bretonas bajo la nieve", que se llevará a Tahití. Anna, mientras él está en el hospital, saquea su estudio y se lleva todo el material, junto con algunas telas, abandonándolo. Gauguin ya no soporta ese golpe; se siente desilusionado, amargado y en pésimas condiciones de salud, y de nuevo pone en venta todas sus telas para reunir el dinero que le permita volver a Tahití. ("a sepultarse en las islas del Pacífico", de "acabar sus días libre y tranquilo, sin preocupaciones por el porvenir, sin tener que luchar más con imbéciles"). Vende bastante menos que cuatro años antes cuando se fue por vez primera, sus admiradores son mucho menos numerosos, pero su resolución es firme y está dispuesto a partir.

Dos mujeres bretonas en un camino. Óleo sobre lienzo (66 x 92 cm.). 1894. Museo d´Orsay. París.

No ha sido Paul Gauguin un pintor, a pesar de su azarosa vida, cuya biografía haya sido muchas veces llevada al cine. La mejor versión cinematográfica en la que aparece el pintor francés es la soberbia película de Vincent Minnelli (1966) sobre Van Gogh: "El loco del pelo rojo" (Lust for life), genialmente interpretada por Kirk Douglas y Anthony Quinn. También se llevo la tormentosa vida de Gauguin y su huida a los mares del Sur en una película de Fielder Cook: "Gauguin, el salvaje" (1980). Por otro lado, en la película de Albert Lewin (adaptación de una novela de William Sommerset Maughen), "Soberbia" (1943), la vida de Gauguin se transforma en la de Charles Strickland.
Dejamos un breve fragmento de El loco del pelo rojo, donde Van Gogh y Gauguin discuten sobre sus diferentes maneras de ver la pintura:



Y en clave de humor, dejamos este divertido sketch de Muchachada Nui sobre las relaciones de Van Gogh y Paul Gauguin:

domingo, 9 de mayo de 2010

PAUL GAUGUIN (1)

Autorretrato con nimbo. Óleo sobre lienzo (79,5 x 52 cm.). 1889. Galería Nacional de Washington

Paul Gauguin es uno de los grandes pintores de finales del siglo XIX que, partiendo de la pintura impresionista, abrirá nuevos caminos en la historia del pintura contempránea. Por la agresiva utilización del color se le puede considerar un antecesor del fauvismo y del expresionismo. Sus temas llenos de símbolos y de significados origina la pintura de los Nabis e influye directamente en la pintura simbolista. También influye en la pintura Naif del siglo XX, por la utilización que hace de lo primitivo y por sus incursiones en los primitivos egipcios y en su culto al bizantinismo, los mosaicos, las vidrieras y las miniaturas.
En esta y en sucesivas entradas, intentaremos conocer la vida y la obra del genial pintor francés.

Eugéne-Paul Gauguin nació en París, en el barrio de Montmartre el 7 de junio de 1848. Por parte de su madre, Aline Marie Chazal,  descendía de la nobleza española (Tristán de Moscoso), que se había trasladado a Perú en la época de la conquista de América. Su abuela materna fue Flora Tristán, destacada socialista utópica y activista por los derechos de la mujer.  Su padre era un periodista de ideas republicanas, Clovis Gauguin,  que por sus opiniones tuvo que abandonar París en vísperas del golpe de estado de Luis Napoleón en 1849. Así, la familia partió a Lima, pero en el transcurso del duro viaje, el padre sufre aneurisma y muere. Aline Gauguin, con sus dos hijos, Paul y Marie (dos años mayor) se aloja en la mansión campestre de su tio don Pío Tristán (muy bien posicionado, ya que un familiar era Presidente de la República), donde el pequeño Paul pasa su infancia en una situación de bienestar hasta los siete años. De esa infancia opulenta y casi tropical le quedaría una nostalgia infinita, que justificará sus posteriores viajes. Gauguin afirmaría después: "Tengo una notable memoria visual y todavíarecuerdo aquella época, nuestra casa y diversos acontecimientos; recuerdo el monumento de la Presidencia, la iglesia con la cúpula toda de madera tallada (...); vuelvo a ver a nuestra negrita que nos llevaba a la iglesia a rezar. Vuelvo a ver a nuestra sirvienta china, que sabía planchar tan bien".

El Sena con el puente del Jena. Óleo sobre lienzo (65 x 92 cn,). 1875. Museo d´Orsay. París.

Desnudo de mujer cosiendo. Óleo sobre lienzo (115 x 80 cm.). 1880. Ny Carlsberg Glyptotek. Copenhague.

De regreso en Francia (tras un golpe de estado en Perú), la familia Gaugin vive como exiliados y recurre al abuelo de Gauguin que vivía en Orleans. Mientras, el joven Paul pasó por el Seminiario de Orleans, siendo un mal alumno, siempre huraño y hosco, ya que el mundo de la escuela le esclavizaba, mientras él soñaba con un mundo más abierto. Mas tarde, se enrola en la marina mercante como marinero, tras suspender la admisión en la Escuela Naval, y recorre el mundo en barco, incluso participa en la Guerra Franco-prusiana, abandonando la marina tras la derrota francesa. En 1871 Gauguin regresa a París, tras la muerte de su madre, y gracias a la amistad de ésta con el rico hombre de negocios Gustave Arosa, lo contratan como dependiente de la agencia de cambio Bertín. Obtiene buenos dividendos en la bolsa y vive como acomodado burgués, casándose con la danesa Mette Gad.
En la capital francesa empieza a tener sus primeros contactos con el mundo del arte, como coleccionista y como pintor aficionado. En ello influye Gustave Arosa, fotógrafo y coleccionista de pintura moderna (Delacroix, Corot, Courbet o Pisarro). Conoce a un colega bursátil, Emile Schuffenecker, pintor, quién introduce a Gauguin en el mundo del arte y lo motiva hacia las actividades artísticas.
Gauguin sigue prosperando en la bolsa y continúa con su afición a la pintura, relacionándose con los pintores impresionistas, quienes le atraen por  su rebeldía y el rachazo que suscitan en el público. Frecuenta sus exposiciones y colecciona obras de Cézanne, Pisarro, Sisley, Monet y otros. Entabla amistad con Camille Pisarro, de quién aprende el respeto a la naturaleza, el sentido del trabajo humilde y artesanal ante la realidad, la aversión hacia toda forma de academicismo, además de que tras observar la naturaleza, es preciso recrearla y no limitarse a representarla. Empieza a participar en las exposiciones de los impresionistas, siente una gran admiración por Cézanne, por la construcción rigurosa de sus obras, y por Degas, quién fue uno de sus primeros defensores "Está usted en el buen camino", le diría a Gauguin.

Sala en casa del artista en París. Óleo sobre lienzo (130 x 162 cm.). 1881. Nasjonalgalleriet. Oslo.

 Su mujer Mette es consciente que la pintura está dejando de ser un pasatiempo para convertirse en una pasión que lo absorbe cada vez más. Intenta oponerse para reconducirlo a sus deberes como padre (tuvieron cinco hijos) y esposo, pero su actitud beligerante no hace sino aumentar las diferencias entre ambos. Es difícil comprender de por qué esa joven, de una familia excelente, de fe protestante, pudo enamorarse de un tipo como Gauguin, hosco, irascible, intratable, de temperamento fogoso y capaz de desencadenarse en cualquier momento. En los primeros años de los ochenta, la producción de Gauguin se orienta en dos direcciones casi opuestas: pintura de paisajes, donde es evidente la influencia de Pisarro, y naturalezas muertas e interiores, fruto de las enseñanzas de Degas. Ahora pinta lienzos en la línea impresionista, como  "El Sena con el puente de Jena", "Agricultores de hortalizas en Vauguirard", "Desnudo de mujer cosiendo", "Sala en la casa del artista"..., que se caracterizan por el poderoso dibujo, colores apagados, fríos, tonalidades sordas y bajas y pincelada pastosa, que da sensación de profundidad y amplitud, pero también de inmovilidad. Su impresionismo es muy cercano al de Pisarro, más elaborado intelectualmente y alejado del motivo y de los efectos de luz y de atmósfera. En muchos de estos cuadros empiezan a aparecer motivos exóticos, como zuecos, cortinas y manteles argelinos, símbolos de las futuras aspiraciones primitivistas y exóticas del pintor.
En enero de 1883, tras la crisis financiera que hunde la bolsa de París, deja su puesto de trabajo (sin informar a su mujer) y decide dedicarse a tiempo completo a la pintura, devorado por el deseo exclusivo, casi maniaco, de pintar, que le hace olvidarse de sí mismo y de su familia. A finales de año se traslada la familia a Rouen, en Normandía, donde las condiciones de vida son más baratas que en París. No vende sus cuadros, se acaban los ahorros y se ve obligado a vender algunos de su colección.

Vacas en un pantano. Óleo sobre lienzo (81 x 65 cm.). 1885. Galleria d´Arte Moderna. Milán.

Poco después, su mujer, decepcionada, vuelve a Copenhague con sus cinco hijos. Gauguin se reúne un tiempo con su familia en Dinamarca, donde el pintor se ahoga en aquel ambiente con unas costumbres excesivamente rígidas, volviendo a París en 1885. Aquí, sus condiciones de vida llegaron a ser miserables: no tiene el apoyo del público ni de los marchantes, se lleva meses sin poder pintar al no tener dinero para pinceles ni telas, vive como un auténtico vagabundo y tiene que aceptar determinados trabajos como pegar carteles. Podía volver a la banca con una palabra suya, pero su terquedad era irreductible, convencido de la valía de su arte, la decisión de no abandonar la pintura era irreversible. En una carta a su mujer en 1886 afirma: "con este oficio no engordo (...) Me paso hasta tres días sin comer, y esto aniquila no sólo mi salud sino también mi energía (...) Ahora peso menos que tú; vuelvo a estar seco como un arenque, pero en compensación rejuvenezco (...) No sé donde acabaré; aquí vivo del crédito. La falta de dinero me desalienta profundamente y en verdad me gustaría que terminara. En fin, resignémonos y que pase lo que tenga que pasar: tal vez un día, cuando todos hayan abierto los ojos ante mi arte, un entusiasta me saque del fuego".
Su paleta se va haciendo más opaca y empieza a acercarse a lo exótico, en especial, el arte japonés. En 1886 participa en la octava y última exposición impresionista. Ahora su pintura se mueve en un orden de problemas y en una dirección no demasiado alejada de los neoimpresionistas como Seurat, el gran triunfador de aquella exposición. Aunque no comparte el rigor científico e intelectual de estos artistas, aplica un procedeimiento que parte de premisas similares, la oposición de los colores complementarios para obener una armonía por medio de los contrastes; y, en lugar de pequeñas pinceladas de puntitos de color puro usa grandes zonas de colores complementarios, yuxtapuestas de modo que se intensifiquen recíprocamente, y mantiene los tonos en la misma densidad para crear así con la pintura una "armonía sorda".  Su pintura se empieza a separar de la de su maestro Pisarro. También se interesa ahora por la escultura en madera y fundición en bronce, y en sus esculturas hay influencias del arte japonés, las culturas precolombinas, del movimiento Arts and Crafts y los modelos neoclásicos.

Cuatro mujeres bretonas. Óleo sobre lienzo (72 x 91 cm.). 1886. Bayerische staatsgemälde-Sammlungen Neue Pinakothek. Munich.

Durante el verano de 1886 parte para una estancia de varios meses en la Bretaña francesa, estableciéndose en Pont-Aven. La decisión no es casual: intenta escapar del encorsetamiento burgués y buscando la pureza y lo primitivo del arte, que según él, está en la Bretaña francesa. Ese mismo año se había publicado "Un voyage en Bretagne", donde Flaubert y Du Camp elogian en los habitantes de la región un emejplo de la forma humana en su libertad originaria, tal como fue creada en el primer día del mundo. Gauguin necesita encontrar una tierra salvaje y misteriosa de la cual obtener nuevas fuentes de inspiración. Siempre mantuvo sus ideas de libertad e independencia en la pintura, siendo sus búsquedas insaciables, y esto es lo que se valora como fundamento del arte moderno. Los cuadros de este período se distinguen por la decisión de tratar los temas con un realismo triste, subrayado con unos colores densos y sordos, y por las composiciones anticonvencionales y encuadres poco habituales, marcadas líneas de contonrno, así como los delicados efectos de luminosidad. En estos lienzos suele representar los trajes típicos de las mujeres bretonas, con el uso decorativo de cofias blancas y faldas variopintas. Ejemplos son "Niños bretones bañándose" o "Cuatro mujeres bretonas".
En abril de 1887, en compañía de su amigo el pintor Charles Laval, Gauguin decide abandonar Francia, para irse a "vivir como un salvaje" y a trabajar al Golfo de Panamá. Allí Laval cae enfermo de malaria, se ven sin dinero y Gauguin tiene que trabajar como cavador en las obras del Canal de Panamá. Luego se trasladan a la Martinica, isla de las Pequeñas Antillas y Gauguin parece haber hallado por fin el paraíso soñado, que enseguida lo estimula a realizar dibujos y pinturas que representan la colorista vegetación y la exótica población del lugar, siempre con colores fuertes, enviando varias telas a Francia. Algunas de estas obras son "La recolección de frutas (bajo los mangos)" o "Idas y venidas". Gauguin presta mucha atención a los habitantes de la isla: los observa mientras trabajan, mientras descansan o se divierten. Analiza su maner de vestir, sus costumbres. Escucha sus conversaciones, mira como gesticulan y cómo se mueven en el campo ("Lo que me resulta más atrayente son las caras de la gente; todos los días hay continuas idas y venidas", escribió el pintor). Protagonista de estas pinturas es la naturaleza, una naturaleza exhuberante y salvaje que el artista admira con asombro e intensa emoción y lo hace sentirse en el paraíso. Se aleja totalmente de su anterior manera de pintar: la luz violenta y la variedad de la vegetación tropical lo llevan a simplificar la gama cromática y a utilizar tonos más vivaces y decididos, como el violeta, el púrpura e infinitos matices de verde, para acentuar los contornos de las figuras, la vestimenta y las actitudes. Pero también enferma de malaria y no tiene más remedio que regresar a Francia. En París conocerá a Theo Van Gogh, marchante y director de una galería, y a su hermano Vincent Van Gogh. 

La recolección de la fruta. Óleo sobre lienzo (89 x 116 cm.). 1887. Museo Van Gogh. Amsterdam.

Aliviado por la venta de algunos cuadros por Theo, decide partir de nuevo para Pont-Aven en 1888. A Pont-Aven le seguirán muchos pintores, que le consideran como el profeta del nuevo lenguaje. Los poetas se interesan por su arte complicado y primitivo, claro y oscuro, bárbaro y refinado, siendo muy querido en el ambiente simbolista. Allí perfecciona, junto al pintor Émile Bernard y Paul Sérusier, el estilo llamado Sintetismo, ya que simplifica la realidad, pintando ya no del natural sino de memoria. También se llamará este estilo Cloisionismo, por la línea continua que delimita el color, como en las vidrieras góticas. Serán obras con colores planos y arbitrarios, antinaturalistas, encuadres insólitos, y donde todo es mágico y simbólico, todo dominado por la emoción. El espacio carece de profundidad. En los lienzos dominará la dimensión espiritual con sus evocaciones simbólicas y literarias. Gauguin buscaba con ello la síntesis de formas, el plasmar los signos, ideas y símbolos a través de formas y colores. Las influencias de Bernard suponen para Gauguin la manera de salir del naturalismo impresionista, que ya le venía estrecho. En contraposición al naturalismo de los impresionistas, Gauguin quiere, por tanto, "pintar no poniéndose ya delante del objeteo, sino extrapolando de la imaginación lo que le había impresionado". El artista ya no está abolutamente obligado a respetar la forma y el color de la realidad, sino que puede expresar libremente la síntesis elaborada por sus propias emociones.

La visión después del sermón. Óleo sobre lienzo (73 x 92 cm.). 1888. National Gallery. Edimburgo.

En 1888 pinta una de sus obras más significativas: "La visión después del sermón", en la que, con sencillez magistral, con una composición audaz y colores planos y contrastados, expresa, como pudiera hacerlo un primitivo, la lucha de Jacob y el Ángel, que una fila de bretonas de altas cofias cree ver tras oír su relato en la iglesia. La gran novedad de este cuadro es la coexistencia de un plano real y otro imaginario y la unión de ambos mediante recursos plásticos: las mujeres bretonas crean con sus cofias y sus perfiles un ritmo decorativo continuo, el árbol en diagonal divide en dos el prado rojo (se ve la arbitraria utilización del color), aislando la zona donde acontece la lucha bíblica. El pintor se inspira en las estampas japonesas, tanto en el motivo del combate (escenas de sumo del pintor Hokusai), como en el encuadre oblicuo y situándose detrás de las bretonas, como en la extensa superficie contorneada roja. En una carta que le envió el pintor a Van Gogh, describe el cuadro: "Creo haber conseguido en las figuras una gran sencillez rústica y supersticiosa. El conjunto es muy severo. La vaca debajo del árbol es mnúscula en relación con la realidad y está encabritada. Par mí, en este cuadro el paisaje y la lucha existen sólo en la fantasía de la gente que reza después del sermón, razón por la cual hay un contraste entre las personas de verdad y la lucha en el paisaje imaginario y desproporcionado".
                                                                                    
 Tras muchos requerimientos de Van Gogh desde la Provenza francesa, Gauguin cede y decide reunirse con él en Arlés, iniciándose una tormentosa convivencia. Pero esto lo dejaremos para la siguiente entrada.



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