ARTE TORREHERBEROS: LE GRAND SIÈCLE FRANÇAISE. ARQUITECTURA Y ESCULTURA BARROCA FRANCESA
RICHARD ESTES. "Water Taxi, Mount Desert". Óleo sobre lienzo. Kemper Museum of Contemporary Art, Kansas City (Missouri).


BIENVENIDOS A TODOS Y TODAS. Este blog nace con la única pretensión de complementar y facilitar las tareas a los alumnos/as de Historia del Arte de 2º de Bachillerato del IES Torre de los Herberos de Dos Hermanas (Sevilla), así como hacer pasar un rato agradable a todos los amantes del arte. No tiene ninguna otra pretensión intelectual. De los textos es responsable el administrador del Blog, no así de las opiniones expresadas en los comentarios. Las imágenes o fotografías, videos y presentaciones están tomadas de internet mayoritariamente, citando la autoría siempre que ha sido posible; si en alguna de ellas no aparece, es por error o descuido, y ruego que me lo hagan llegar para subsanarlo. Casi todo lo que aparece en estas páginas es libre y abierto, y se puede descargar para otros fines, pidíéndose únicamente que se cite la procedencia.





martes, 9 de marzo de 2010

LE GRAND SIÈCLE FRANÇAISE. ARQUITECTURA Y ESCULTURA BARROCA FRANCESA


Las motivaciones que los artistas franceses podían recibir para su creación son muy diferentes a las que tenían los artistas en  Italia. Francia ha permanecido católica, pero su situación política en el siglo XVI le hace atender más a los asuntos de estado que a los religiosos. Este país se desembaraza del cerco hispano-austriaco y se convierte en la primera potencia europea a mediados del siglo XVII.
En el arte, el signo de Francia será el palaciego antes que religioso. La arquitectura atenderá a los palacios y jardines, la pintura a escenas míticas bucólicas y de genero y la escultura a los retratos e inmortalización de personajes poderosos. Otro aspecto singulariza al barroco francés de los demás barrocos europeos: opone los exteriores y los interiores. El exterior se mantendrá en una línea de relativa pureza clásica. El interior es todo lo contrario. Los espejos, los cielos decorados, los muebles nos sumergen en un mundo refinadísimo y suntuoso. Por otra parte, ya desde Luís XIV se fundan las Academias para que orienten la creación artística hacia los fines políticos.

LA ARQUITECTURA BARROCA FRANCESA


A comienzos del siglo XVII y bajo el reinado de Enrique II, la arquitectura francesa se preocupa sobre todo de la utilidad y la funcionalidad. La reconstrucción de Francia tras las Guerras de Religión, y la necesidad de proteger a la burguesía, crea formas simples y elegantes que obtienen gran éxito. La Plaza de los Vosgos y la del Delfín, en París, son ejemplos de esa arquitectura sobria que pervive de algún modo en tiempos de Luís XIII, aunque arquitectos que conocen lo italiano y un deseo de magnificencia van introduciendo elementos nuevos: es el caso del Palacio de Luxemburgo en París, construido para María de Medicis.

Palacio de Luxemburgo de París. Iniciado en 1615.

Pero serán las obras de Lemericer y Mansart las que reflejan el eco de lo romano, interpretado en un sentido de equilibrio y mesura muy franceses. De Lemercier, protegido de Richelieu, es la Iglesia de la Sorbona de París, con cúpula y fachada inspiradas en la arquitectura romana; por su parte, François Mansart realiza una importante serie de “Hoteles”, es decir, viviendas urbanas para la alta burguesía o la nobleza, cómodos y elegantes.
Con la llegada al trono de Luís XIV, el Rey Sol, y su intendente Colbert, un deseo de magnificencia y reglamentación inunda la arquitectura francesa. Se desea un arte fastuoso que exprese el esplendor del monarca absolutista y del país, pero que a la vez, sea claro, lógico y sin excesos. Los franceses ha procurado por largo tiempo considerar su arte del siglo XVII como clásico y se habla de clasicismo francés. Luís Le Vau, autor del Palacio de Veau-Le-Viconte, y de la Fachada del Louvre, con gran columnata clásica, será el intérprete de los deseos del Rey. También Claude Perrault define en su obra el sentido constructivo clásico. Junto a Le Vau levanta la columnata de la Fachada exterior del Palacio del Louvre de Paris. El deseo de completar el Louvre, hizo invitar a París a Bernini, pero sus proyectos, demasiado ambiciosos (sus fachadas onduladas obligaban a destruir todo lo existente) no fueron realizados, aunque sus dibujos fueron muy utilizados después. Perrault fue un gran conocedor de Vitrubio y sabe aplicar la solemnidad romana cinquecentista al espíritu real francés de su tiempo.


Louis Le Vau - Palacio de Le Vau-Le- Viconte. 1655-58    -  Le Vau y Perrault. Fachada del Louvre

 Jules-Hardouin Mansart, arquitecto de Luís XIV, levanta la Iglesia de los Inválidos de París. Inspirada en El Escorial, emplea una cúpula miguelangelesca, pero más airosa, tal vez la cúpula más bella de Francia. También diseñó la Plaza Vendôme de París, concebida como marco para una estatua ecuestre del rey.
Hardouin-Mansart - Iglesia de los Inválidos de París. 1671-76

El Palacio de Versalles es el prototipo de la residencia áulica del Príncipe absoluto. Nada más subir al trono, Luís XIV eligió este palacio como expresión de la monarquía y de su propia persona. Muy pronto, el Palacio y la ciudad que surgirá a su alrededor se convirtieron en un signo suntuario de propaganda política. Inicialmente, Versalles había sido un pequeño castillo, fabricado en piedra y ladrillo, que servía como pabellón de caza. Su transformación barroco va acorde con su ocupación por Luís XIV, primero como marco de sus fiestas, luego su vivienda y al final la capital de Francia, en detrimento de París. Así, se transformó en una ciudad con mansiones para los cortesanos, ministerios para los políticos, cuarteles para la guardia y viviendas para los criados.


El Palacio de Versalles es la gran obra que consagra a Hardouin Mansart. Aunque no es el único arquitecto, él es quien configura su planta y alzados. De enorme extensión y con absoluto dominio de la horizontal, se distribuye en tres cuerpos, pero en el inferior y el superior son basamento y coronación del principal o planta noble. Todo el exterior es magníficamente sobrio, sereno y majestuoso, y sobre todo armónico. Mansart diseñó una monumental fachada, por cuyo interior corría la soberbia Galería de los Espejos, obra del pintor y decorador André Le Brun. Este decoró los espacios de la galería con mármoles polícromos y trofeos dorados, pintando en el techo los gloriosos anales del rey. Posteriormente, Mansart añadió dos alas en escuadra y nuevas dependencias, como el invernadero de plantas exóticas, el Grand Trianon, un pequeño palacete emboscado en los jardines y las Grandes y Petittes Écuries, dos caballerizas reales. También levantó la Capilla Real, cuyo interior es el paradigma del barroco francés de interiores. De dos pisos, resulta muy esbelta, y sus mármoles blancos y sobredorados le dan la buscada suntuosidad.

André Le Brun - Galería de los Espejos del Palacio de Versalles

Pero con Versalles se consigue una magnífica integración entre arquitectura y naturaleza, a través de los esplendorosos jardines. André Le Nôtre diseñó las tres avenidas de jardines que confluyen en el palacio, y las calles radiales que se abren en la parte posterior en torno a un gran canal. Aquí dispuso glorietas, fuentes, pérgolas emparradas entre parterres y unidades boscosas. Los jardines de Versalles son el marco y complemento ideal para el palacio, aunque a veces nos preguntamos si no será el palacio el marco de los jardines. A partir de Versalles, tanto el palacio como el modelo de jardín francés se extendieron por las cortes europeas.


André Le Nôtre - Jardines del Palacio de Versalles

LA ESCULTURA BARROCA FRANCESA

La escultura barroca francesa tiene esencialmente un carácter cortesano, mitológico y decorativo. Aunque también hay escultura religiosa, su importancia es menor. La misma razón que hace que en Francia el barroco sea un arte palaciego hará que la escultura se dirija, principalmente, a complacer a los poderosos. Los temas serán mitológicos, es decir, temas gratos para la arquitectura real, pero también abundará el retrato.
En el reinado de Luís XIII no hay grandes figuras, destacando Jacques Sarrazín, quién hace las Cariátides del Pabellón del Reloj del Louvre, obra empapada todavía de clasicismo renacentista.

Jacques Sarrazin - Cariátides del Pabellón del Reloj del Louvre. París

En tiempos de Luís XIV y en torno a la decoración de Versalles surgen los dos escultores más importantes de Francia: Girardon y Coysevox. Ambos conocen bien la escultura romana, y aunque admiran a Bernini, se inspiran en los dibujos y esquemas compositivos de su compatriota el pintor Poussin, a la vez que estudian la escultura antigua y el clasicismo de Algardi.
François Girardon trabaja principalmente sobre asuntos mitológicos que resuelve con serenidad aún clásica pero con ese acabado de superficies delicado y perfecto propio del siglo XVIII. En ese sentido su mejor obra es el grupo del Apolo y las Ninfas, para Versalles, inspirados en el Apolo de Belvedere. Hizo el Sepulcro del Cardenal Richelieu, compuesto con serena perfección, y preparó una Estatua ecuestre de Luís XIV, destruida en la Revolución Francesa.


François Girardon - Apolo y las ninfas -                           Girardon - Sepulcro de Richelieu - 1675-94

Antoine Coysevox es de mayor fuerza creativa que Girardon. Gran retratista, recurre con frecuencia a lo que era moda en Francia de retratar a los personajes como seres mitológicos. El más interesante de estos retratos míticos es el de María Adelaida de Saboya como Diana Cazadora. Retrató a los más grandes personajes de las Cortes de Luís XIII y Luis XIV y, por supuesto a los monarcas, con honda captación psicológica. Realizó en el gran Relieve de estuco de Luís XIV a caballo, para el Salón de la Guerra de Versalles, y varias esculturas de ríos para el parque del palacio. El Mausoleo de Mazarino, también suyo, recoge la inspiración teatral italiana la interpreta de modo más clásico.
Al margen de París, está el más genial de los escultores franceses, Pierre Puget, que es, además, el más auténticamente barroco, amigo del dramatismo, de la tensión y de la violencia formal. Quedó muy impresionado al conocer la escultura de Bernini, labrando en este mismo lenguaje sus primaras obras como el San Sebastián de Génova. Ya en Francia madura su estilo tornándolo más escultórico y acentuando el realismo sin olvidar un cierto énfasis clásico. Logró enviar obras a Versalles, y una de ellas, el Milón de Crotona, obra tensa, inspirada en el Laooconte, gustó mucho y fue aceptada con elogios, aunque otras obras suyas no tuvieron tanto éxito por su barroquismo extremado.


Antoine Coysevox - Relieve en estuco de Luis XIV a caballo - 1689        Pierre Puget - Milón de Crotona - 1671-82
                                             

8 comentarios:

CAROLVS II, REX HISPANIARVM dijo...

Muy interesante la fundamental influencia espanola en la creacion y los modos de Luis XIV demostrado en los libros "La Francia española: las raíces hispanas del absolutismo francés" del profesor Schaub y en el reciente "Louis XIV espagnol?, Madrid et Versailles, images et modèles" e la profesora Maragarita Torreone.

Un saludo.

La Dame Masquée dijo...

Oh, que feliz me ha hecho hoy recordando mi epoca!
Mi corazon se alegra con el nombre de Luis Le Vau.

En realidad, y aunque pudiera parecer lo contrario dadas mis raices, no soy muy versallesca. Lo mio es Fontainebleau, Chantilly o Vaux-le-Vicomte.

Feliz dia, monsieur

Bisous

clariana dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada relacionada con el arte Barroco en sus dimensiones principales.
Es muy suntuoso y tiene algo de mágico el Salón de los Espejos de Versalles. También la cúpula de la iglesia de los Inválidos es de gran belleza arquitectónica. Saludos afectuosos.

Julia dijo...

Como siempre, fantástico post, son edificios increíbles -y ahora con la Ciudad de las Artes y las Ciencias pensamos que es el "no va más", je, je-. Coincido con Clariana, la galería de los espejos es impresionante. Gracias por explicarlo tan bien.
Saludos y hasta pronto.

DG dijo...

Hola Paco!

Una maravilla la explicación, felicitaciones!!
Ojalá dispusiera de más tiempo, publicás más de lo que puedo leer!!

Igual es un gusto!
Un beso desde Baires

CAS dijo...

He hecho un paseo E N C A N T A D O R por tantos sitios, que me voy con muchas ganas de regresar, como siempre.
muchos cariños.

Antonio Martínez dijo...

Entrada completa, como siempre. Muy agrdable volver a ver estos edificios a los que tardé en apreciar por mi rechazo inicial a lo suntuoso.

PACO HIDALGO dijo...

Carolus II: Estoy seguro que el modelo del imperio español del siglo XVI tuvo que ifluir en el reinado del Rey Sol. Gacias por la apreciación.

Madame Masquée: Celebro que esta entrada sea de su gusto tan galo.

Clariana: Gracias por tu fidelidad. Si que hay lujo en Varsalles, y en la Galería de los Espjos, en particular.

Julia: sin comparación el arte barroco con el contemporáneo. Gracias por pasar.

DG: Gracias por pasar desde Buenos Aires y un placer recibirte.

Cas: Me alegra muchísimo que hayas pasado por ArteTorreherberos y que te haya gustado el paseo. Seguiremos en contacto y un fuerte abrazo a Uruguay.

Antonio: Gracias Antonio por tus palabras, que viniendo de tí son un auténtico lujo. Es verdad que para las personas humildes cuesta asimilar el lujo y lo rimbombante.

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