ARTE TORREHERBEROS
RICHARD ESTES. "Water Taxi, Mount Desert". Óleo sobre lienzo. Kemper Museum of Contemporary Art, Kansas City (Missouri).


BIENVENIDOS A TODOS Y TODAS. Este blog nace con la única pretensión de complementar y facilitar las tareas a los alumnos/as de Historia del Arte de 2º de Bachillerato del IES Torre de los Herberos de Dos Hermanas (Sevilla), así como hacer pasar un rato agradable a todos los amantes del arte. No tiene ninguna otra pretensión intelectual. De los textos es responsable el administrador del Blog, no así de las opiniones expresadas en los comentarios. Las imágenes o fotografías, videos y presentaciones están tomadas de internet mayoritariamente, citando la autoría siempre que ha sido posible; si en alguna de ellas no aparece, es por error o descuido, y ruego que me lo hagan llegar para subsanarlo. Casi todo lo que aparece en estas páginas es libre y abierto, y se puede descargar para otros fines, pidíéndose únicamente que se cite la procedencia.





domingo, 19 de mayo de 2013

LA ABSTRACCIÓN DESDE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX


Mark Rothko. Nº 61 (Rust and blue). Óleo sobre lienzo. 1953. Museum of Contemporary Art. 
Los Ángeles.



El objeto había sido sometido en la pintura del s. XX a toda suerte de experimentos: reducido a color en el Fauvismo, geometrizado en el Cubismo, distorsionado en el expresionismo, vibrado dinámicamente en el Futurismo, soñado en el Surrealismo; tras la Premera Guerra Mundial, en el arte abstracto se procede definitivamente a su eliminación. El lienzo se transforma en un grito, en lago inarticulado e incomprensible que, para algunos, responde a la raíz destructiva de la sociedad moderna. Fran Marc afirmaba que la imagen visual de la naturaleza nos impide penetrar en la verdad íntima de la realidad, por tanto, había que quitarle a las cosas el envoltorio y la apariencia para penetrar en la esencia y en la verdad.
El propósito de los artistas abstractos es prescindir de todos los elementos figurativos para concentrar la fuerza expresiva en formas y colores que no ofrezcan relación con la realidad visual. La obra se convierte en una realidad autónoma, sin conexión con la naturaleza, y por tanto ya no representa hombres, paisajes, casas, flores, sino simplemente combinaciones de colores que intentan expresar con un lenguaje sin formas, como el de la música, la necesidad interior. El color se ordena libremente, a impulsos de la inspiración.

V. Kandinsky y P. Klee son considerados los padres de la pintura no figurativa, los iniciadores de lo abstracto en el siglo XX. La marcha de la abstracción  ha seguido dos caminos opuestos y diferentes:

1) la del gesto motor, improvisación infantil y velocidad de trazado: Kandinsky, Klee y el expresionismo abstracto americano (Pollock);
2) La de la trama geométrica y las formas regulares planas, con criterios reflexivos y racionales: Constructivismo, Neoplasticismo e Informalismo. 
En esta entrada nos centraremos en la abstracción de la segunda mitad del siglo XX, que está basada, mayoritariamente, en la pintura del gesto motor y velocidad de trazado.
Desde el final de la II Guerra Mundial Nueva York se manifiesta como la capital de las artes, como antes lo había sido Paris. La llegada de numerosos artistas europeos exiliados (Dali, Ernst, Chagall, Mondrian, Laurens, Lipchtz...), y la modernidad que ocupa el mundo del arte en esta ciudad, que le acerca a las vanguardias (creación del MOMA, y apertura y ayuda a los jóvenes valores de la galería de Peggy Giggemheim,) va a provocar el desplazamiento del centro de gravedad del mundo artístico de Europa a los Estados Unidos. A la vez se van conformando dos mundos artísticos diferentes, el arte americano, más pragmático y más centrado en la producción de objetos, y el arte europeo, más creativo y más atento al papel que el artista juega en el repertorio simbólico colectivo.

Además la sociedad ha cambiado: se ha incorporado al arte el mundo del diseño, de la publicidad y los medios de comunicación de masas, la vida se ha tecnificado y automatizado. No sólo se han transformado los espectadores, sino también los propios artistas y los mismos objetos artísticos, que al dejar de ser únicos, atacan la esencia misma del arte y abren un interrogante sobre su nueva función. La primera orientación del arte va a ser la acción abstracta.

 Jackson Pollock. Ritmo de otoño: Número 30. Óleo sobre lienzo. 1950. MOMA. Nueva York.
 


EXPRESIONISMO ABSTRACTO O INFORMALISMO





Surge a partir de la Segunda Guerra Mundial desarrollándose en la década de los años 50.  El término expresionismo abstracto se generaliza a partir de 1950 aunque fue empleado por primera vez en 1929 por el crítico Alfred Barr al referirse a las "improvisaciones" de Kandinsky, estando el punto de partida del expresionismo abstracto son Kandinsky y el Expresionismo. Algunos críticos utilizan el término “informalismo" como sinónimo del expresionismo abstracto"; con ello quieren señalar que se trata de una pintura en la que están ausentes las formas definidas. Al separarse de la racionalización y de lo figurativo o o conceptual, también se conoce este tipo de pintura como Informalismo, ya que trata de estudiar las calidades de la materia e integrar el objeto en el cuadro.

Se diferencia de la abstracción geométrico en que ésta emplea formas rígidas tomadas de la geometría, mientras que la abstracción expresiva emplea formas flexibles, es decir, formas que no pueden ser definidas. Es una pintura basada en la intuición y en la subjetividad, que intenta reproducir sobre el lienzo los efectos de un determinado estado emocional ya que para ellos el sentimiento debe prevalecer sobre la razón.

Existen varias tendencias pictóricas pero todas tienen unas características comunes, como el hecho de que todas son una pintura de acción, donde la obra es gestada en el mismo acto de pintar: el azar, más o menos controlado, es parte importante del proceso creador. Destacan las siguientes tendencias:



Action Painting (Pintura de acción)



Es el nombre con el que se conoce en EE.UU. al expresionismo abstracto y se lo dio el crítico Harold Rosenberg en 1952 para resaltar que se trata de una pintura en la que se valora el acto físico de pintar. Reaccionó contra el academicismo cubista y surrealista que había triunfado entre las dos guerras mundiales y lleva hasta sus últimas consecuencias técnicas del automatismo, valorando la espontaneidad del artista en el momento de ejecutar la obra; la acción" debe ser autónoma e incontrolada. Por tanto, es una pintura vigorosa. impetuosa, violenta, que emplea lienzos de gran tamaño y colores violentos, estridentes, agresivos. Algunos pintores practicaron la técnica del "dripping”, chorreando pintura sobre tela de manera que, al menos parcialmente, se extienda al azar. 

 Jackson Pollock. Yellow islands. Óleo sobre lienzo. 1952. Tate Modern. Londres.


Abarca a un grupo de pintores conocidos como la Escuela de Nueva York, aunque no forman grupo ni tienen un estilo común, ya que cada uno da una respuesta individual a la representación pictórica.

El pintor más importante es Jackson Pollock (1912-1956). Estuvo muy influido por Miró. Trata de integrar la dimensión tiempo, prestando más atención a la velocidad de ejecución, siendo el gran maestro del dripping, del automatismo gestual, cuyo resultado es una pintura abstracta, sin centro de atención y sin jerarquía de formas. Hace obras abiertas que podrían continuarse más allá de los límites del lienzo, y que reflejan la duraza y agresividad en el proceso de su realización. En sus obras no se expresa ninguna realidad, ni objetiva ni subjetiva, sólo descarga una tensión  que se ha acumulado en el artista. Sus obras más conocidas son Senderos ondulados, Composición nº 13, Eco, One, Yellow islands...

Otro pintor muy importante de este grupo es Willem de Kooning (1904-1997), de origen holandés, que hace series de figuras cada vez más deformadas: son figuras femeninas grotescas, monstruosas y perturbadoras que impresionaron bastante al público. A pesar de la figuración, le preocupa más la expresión de lo gestual. Sus series de Woman (I, II...) es de lo más interesante de su producción.

Otros pintores de la Escuela de Nueva York son Arshile Gorky (1904-1948), de origen ruso, Franz Kline (1910-1962),  el europeo Hans Hartung (1904-1989), quien concibe sus cuadros a través de enormes y violentos trazos gestuales.

 Willem de Kooning. Woman I. Óleo sobre lienzo. 1952. MOMA. Nueva York.



Abstracción Lírica o Pintura contemplativa



Se conoce así al tipo de pintura también abstracta e intuitiva que hacen los pintores de la Escuela del Pacífico, siguiendo la pintura caligráfica de Tobey, haciendo dentro de la abstracción, una representación más ordenada, clara y racional de lo que se quiere comunicar.

Mark Rothko (1903-1970), de origen ruso, es el autor más importante, se trata del reverso de la moneda de la pintura de Jackson Pollock. Lo que en éste es acción, gesto e intuición, en Rothko es color, reflexión y meditación. El hecho de vivir en San Francisco hizo posible que le llegase la doble influencia europea y oriental. Sus cuadros son relejados, construye grandes lienzos a base de enormes manchas de color que se superponen mediante amplias zonas de transición; de ellos emanan una atmósfera de silencio, serenidad y orden:  Homenaje a Matisse, Magenta, negro, verde sobre naranja, Rojo claro sobre negro...  Mark Tobey (1890-1976) (Ritmos de la tierra), procede también de la Escuela del Pacífico. Esta escuela se caracteriza por el abandono de todo componente gestual en aras a una tendencia al quietismo y a la contemplación, es especial al arte oriental y a la caligrafía china. En la misma línea  J. Albers (1886-1976) hace un arte bello y delicado, donde todo aparece muy ordenado, claro y tranquilo. Destacar también a Barnett Newman.

 Mark Rothko. Centro blanco. Óleo sobre lienzo. 1950. Colección particular.

Mark Tobey. Sin título. Témpera sobre papel. 1957. Willard Gallery. Nueva York.

           

Tachismo


El nombre procede del francés “tache", mancha, y fue utilizado en 1954 para designar a una pintura que emplea manchas y manchones de colores.  En Europa el informalismo surgió en torno a la llamada Escuela de París y al artista Michael Tapié. Algunos críticos le denominan "Art Autre" con el fin de designar a una pintura que debería diferenciarse de cualquier otro género preexistente. Valora la expresividad del artista y su proyección psicológica en la obra artística. Es una pintura en la, que se anula, todo tipo de estructura formal o conceptual y que no se somete a ningún principio teórico; no se encuentra en ella forma alguna que recuerde al mundo exterior ni objeto inventado.  Todos los artistas tratan de expresar soledad, ansiedad, crisis, en consonancia con el ambiente de posguerra. El francés Jean Fautrier (1897-1964) es su representante más estimado: La judía, cabeza de rehén, Testa d´Ostaggio...

 Jean Fautrier. Cabeza de rehén. Óleo sobre lienzo. 1944. Museum of Contemporary Art. 
Los Ángeles.



Pintura sígnica y gestual



Aunque sígnico y gestual no son exactamente lo mismo, los críticos suelen agrupar conjuntamente a los artistas de ambas tendencias. Sus raíces hay que buscarlas en el automatismo surrealista y en el descubrimiento de las grafías y pictografías del Extremo oriente. Corresponde a una pintura parecida a la Escuela del Pacífico, pero hecha en Europa.

°     Sígnica: utiliza un particular grafismo para crear "nuevos alfabetos”.

°     Gestual: basa la pintura en la ejecución rápida y no controlada racionalmente.

Los rasgos típicos son rapidez en la ejecución, impulso personal irreflexivo. Creación de signos abstractos: el cuadro es una especie de indescifrables caligrafías orientales. Uno de sus primeros representantes fue Alfred Otto Wolfgang Wols (1913-1951), alemán afincado en París (Composición V), también Georges Mathieu o Auguste Herbin (1882-1960), quién hace signos geométricos mezclados con otros signos y notas musicales, todo muy colorista e infantil. Pero el más refutado es el francés Jean Dubuffet (1901-1985). Fue el creador del concepto “Art Brut” para designar a las pinturas hechas como la harían los psicópatas y los niños, además de los graffitis. En su pintura el gesto expresivo domina la obra. Se trata de un arte hosco, feo, grotesco, insólito. Tiene una producción muy extensa, trabaja la materia (arenas, cal, cenizas, asfalto, carbón...) y no deja de experimentar en las décadas siguientes, en conexión con la música, arquitectura y escultura, en obras muy difíciles de clasificar, llenas de ironía y transgresión, donde quiere denunciar el carácter represivo de la cultura: Paisaje filosófico, Ser y parecer, vida en familia... 
Podríamos citar el Grupo Cobra (Karen Appel, Asger Jorn...) en la zona de los Países Bajos y nórdicos, quienes recuperan la violencia cromática de tradición expresionista y dadaísta, aunque resuelta con mayor crudeza visual.

 

 Alfred Otto Wolfang Wols. El fantasma azul. Óleo sobre lienzo. 1951. Museo Ludwig. Colonia.

 

Jean Dubuffet. Grand maestre de la outsider. Óleo sobre lienzo. 1947.





Pintura matérica



Los materiales empleados en la confección de la obra deben ser los que centren la atención del artista, la única motivación del cuadro. La materia ocupa el primer lugar en la escala de los valores artísticos; es el medio expresivo por excelencia, incluso es más importante que la forma. Los pintores matéricos se preocupan por el aspecto físico y técnico de la obra, desinteresándose del dibujo y la composición; la obra es confeccionada con los más diversos materiales: cortezas, trapos, arpilleras, telas metálicas, jirones de tejido cosidos sobre un armazón metálico, arena, serrín, barnices, incluso piedras, etc., unidos y pintados para conseguir efectos sorprendentes.

La utilización de materiales de este tipo y otros muchos de desecho se hace cada vez más frecuente (Pop Art, Arte Povera).

 Los primeros ejemplos de esta nueva importancia dada a la "materia" se encuentran ya en determinados trabajos de los primeros surrealistas y entre los dadaístas. Tuvo mayor desarrollo en Europa que en América. Su origen está en los cuadros de Jean Fautrier, quién usaba grumos de color superpuestos y coagulados mezclando pintura con cola y papelaes. Uno de sus grandes representantes es el italiano Alberto Burri (1915-1995) autor de varios cuadros con telas de sacos  (Saco nº 5). En España tuvo mucho importancia la pintura matérica, cuyo máximo representante es el catalán Antoni Tápies (1923-2012). Formó parte del grupo Dau al Set, estando muy influenciado por la pintura de Miró, la abstracción de Klee y el informalismo de Dubuffet. Empleó técnicas mixtas: óleos, acuarelas, tintas chinas, polvos de carbón y mármol, colas... y todo para conseguir calidades densas con aspecto rugosos y ásperos. Estos empastes se colocaban sobre diversos tipos de soporte: madera, lienzos, chaps, extendiendo color de manera arbitraria, colores afines a la tierra (ocres, blanco sucio, beige, negros), y utilizando collages al aplicar a veces hilos, periódicos, cartones y cuerdas, todo lo cual le da un aspecto de relieve, pero tratando siempre de humanizar la materia, con un inequívoco sello poético. Eliminará cualquier elemento figurativo, y evita también los símbolos porque son superación de la materia (Gran óvalo, Rosa sobre materia. Barrera secreta...). Con el tiempo evoluciona y se aproxima al arte conceptual y al arte Povera. 

 Alberto Burri.Tela de saco y rojo. Tela de saco, cola y pintura vinílica sobre lienzo. 1954. Tate Modern. Londres.

El canario Manolo Millares (1926-1972) profundiza en las culturas primitivas y el surrealismo. Fundador del grupo El Paso, lacera, mutila y perfora la tela, siendo sus arpilleras símbolos del quehacer humano y violento. Se especializó en la tela de saco rota y cosida, pintada de blanco o negro (cuadro nº 173, Pintura 86...). También podemos incluir aquí la pintura de Modesto Cuixart (1925-2007) aunque con un vocabulario sígnico y simbólico diferente (Linneus escriba).

 Antoni Tapies. Monócromo gris-ocre. Técnica mixta (tela de saco sobre lienzo). 1966. Galería Maeght. París.



El Informalismo en España



En España, donde la posguerra es extremadamente difícil por la situación política que se vive, la recuperación cultural y artística es lenta. Los jóvenes artistas se interesan por todo aquello que comportase innovación y supusiese relación con lo que entonces se hacía en Europa y Estados Unidos. En Barcelona, tras la vuelta de Miró a España, en 1948 se funda el Grupo Dau al Set, al que pertenecen pintores como Antoni Tápies y Modesto Cuixart y literatos como J. Brossa y E. Cirlot. Se interesan por textos e imágenes del arte infantil, del arte popular, por la música y el cine, teniendo influencias del surrealismo, dadaísmo y expresionismo alemán.

Entre 1957 y 1960 funciona en Madrid el Grupo El Paso, muy interesado en el Informalismo, y trata de conectar con el impuso europeo y americano del Expresionismo abstracto, gestualismo y abstracción en general. Cada uno de los artistas que participaron muestran, a lo largo del tiempo, creativas personalidades individuales que abrieron interesantes caminos: Antonio Saura, Rafael Canogar, Luis Feito, Manuel Viola, Martin Chiniro o Fernando Zobel. 
Antonio Saura, cultiva los temas informalistas, pero sin abandonar del todo lo figurativo, y ha conseguido sugerirnos la iconicidad con los procedimientos del machismo, es decir trazos gruesos y manchas de color (Brigitte Bardott, Crucifixión...). Su pintura se mueve entre lo gestual y el Machismo. Lucio Muñoz profundiza en la Pintura matérica, utilizando con preferencia la materia rota y claveteada formando superficies rugosas y matices cromáticos que continúan esa supuesta veta brava del arte español. Eusebio Sempere, que formó parte del Grupo El Paso, representó la aportación española más interesante de la corriente del Arte Cinético; en la misma línea se mueve el grupo Equipo 57.

  Antonio Saura. Brigitte Bardot. Óleo sobre lienzo. 1959. Museo de Arte Abstracto Español. Cuenca.

 

Eusebio Sempere. Las cuatro estaciones. Gouache sobre tabal. 1980. Fundación Juan March. Palma de Mallorca.

 

  ÚLTIMAS TENDENCIAS ABSTRACTAS



A partir de la década de los años 60, Norteamérica impone su primacía en el terreno artístico, tomando la iniciativa con la invención de nuevas técnicas y lenguajes artísticos. Este período se caracteriza por la búsqueda de nuevos caminos: los artistas utilizan toda clase de métodos naturales o no naturales (por ejemplo, las drogas), así como materiales no considerados como artísticos hasta ahora (plásticos, chatarras, objetos usados). A veces resulta difícil establecer si se trata de esculturas o pinturas ya que los cuadros introducen los elementos más variados: se concede gran importancia a la luz, al movimiento y al sonido en las nuevas experiencias plásticas.

Las corrientes o tendencias aparecen y desaparecen rápidamente, algunas incluso no han pasad de ser infructuosos intentos de nuevas experiencias. Pero lo que caracteriza las décadas de los 60 y 70 es un enfriamiento del arte, en el sentido de que se empieza a apreciar unas nuevas vanguardias (muy distintas entre si) basado en la reflexión intelectual, en un sustrato de racionalidad y no en el gesto intuitivo, que se mantendrá hasta finales del siglo.

Serán Barnett Newman (1905-1970) y Lucio Fontana (1899-1968) quienes manifiestan su total rechazo a la maraña cromática de la Escuela de Nueva York. Para ambos, el lienzo planteado como una gran superficie monocroma, se convierte en algo radicalmente abstracto, que posee sentido como tal objeto artístico y no como manifestación de un proceso creador individual. Con todo el Informalismo sigue influyendo en los dos: el color inunda los cuadros de Newman (¿Quién tiene miedo del rojo, amarillo y del azul?) o la monocromía en los de Fontana (Concepto espacial). Este pinta lienzos de un solo color, sin tonalidades para luego arañarlo o rasgarlo. La aportación de ambos fue extraordinaria en el proceso de racionalización de la pintura, y son el origen de otras tendencias posteriores como la Nueva Abstracción o el Arte Óptico. En la misma línea podríamos citar la pintura del español Fernando Zobel (1924-1984).


 Barnett Newman. Canto XVII. Óleo sobre lienzo. 1963-64. Tate Modern. Londres.

 Lucio Fontana. Concepto espacial. Óleo sobre lienzo. 1960. Galleria d´Arte del Naviglio. Milán.


_________________________

Insertamos, para terminar, dos videos sobre el expresionismo abstracto y Pollock pintando, donde se aprecia la técnica del dripping. 


 

viernes, 17 de mayo de 2013

COMENTARIO DE ALUMNOS. PAULA MARTÍNEZ. CASA MILÁ BARCELONA

 
ENCUADRE:


Obra: Casa Milá de Barcelona.

Autor: Antonio Gaudí.

Género: Arquitectura (uso residencial).

Estilo: Modernismo en España (Modernismo ondulante).

Cronología: Siglo XIX – XX (1906-1910).

Otras obras: Parque Güell, Casa Batlló, Templo de la Sagrada Familia..., todas en Barcelona.



ANÁLISIS:


Esta obra arquitectónica fue un proyecto de Gaudí, un arquitecto del siglo XIX - XX perteneciente al modernismo. Esta obra es conocida como la Casa Milá o La Pedrera.


Como podemos observar, el estilo de Gaudí está basado en la naturaleza, ya que es la que le inspira en sus obras. La casa está situada en la esquina del Paseo de Gracia de Barcelona.



Gaudí fiel a la idea de que en la naturaleza no existe la línea recta, abandona en la planta la ortogonalidad de las habitaciones, dotándola de un diseño biológico a base de pasillos curvos y superficies trapezoidales. La fachada es un colosal acantilado arquitectónico agujereado, lleno de cuevas reflejo de un embravecido mar de piedra. Remata el edificio una cubierta insólita de desvanes construidos sobre arcos parabólicos, chimeneas de cerámica blanca ondulantes como gelatinas, y tubos de ventilación a modo de personajes antropomórficos.


Este edificio mezcla la arquitectura con la escultura. Toda la fachada está realizada en piedra calcárea, excepto la parte superior, que está cubierta de azulejos blancos, cuya combinación evoca una montaña nevada. En la azotea se encuentran grandes salidas de escalera rematadas con la cruz gaudiniana de cuatro brazos, y chimeneas recubiertas de fragmentos de cerámica, con la apariencia de cabezas de guerreros protegidas por yelmos.




El amor por la naturaleza de Gaudí también se puede observar en numerosos detalles que componen los balcones de la fachada, como por ejemplo la original forma de los balcones simulando algas marinas, detalles como una paloma o diversas flores componen esta abstracta fachada.




COMENTARIO:


Antonio Gaudí es considerado como el arquitecto más genial del Modernismo europeo. Es el artista más singular. Nacido en el seno de una familia de artesanos, hereda una exquisita técnica y un uso recurrente al hierro forjado y a los nuevos materiales. A ello se suma en personalidad artística una enorme fuerza imaginativa y creadora.



Comenzó practicando una arquitectura de carácter medievalista, primero al mudejarismo, como se ve la Casa Quijano en Comillas, utilizando el ladrillo policromía en los azulejos y motivos escalonados, y luego al estilo gótico, sirviendo de ejemplo el Palacio Episcopal de Astorga. La dinámica constructiva del gótico le obsesiona y lo mezcla con la línea curva.





Más tarde su arquitectura evoluciona y abandona los ecos historicistas, haciendo una arquitectura más funcional y valorando la integración en la misma de la escultura, pintura y artes aplicadas. El amor a la naturaleza y lo orgánico siempre estarán presentes en su obra. Sus trazados son de gran originalidad; prodiga las superficies ondulantes y los arcos parabólicos, las columnas inclinadas, etc. Todo parece cobrar vida, de un vivo e intenso cromatismo. Utiliza todo tipo de materiales: cemento, piedra, hierro, mosaicos.



Gaudí encontró mecenas en el industrial Eusebio Güell. Para él construyó dos de sus mejores obras: la Iglesia de la Colonia Güell, de planta absolutamente original: estrellada pero orgánica que se adapta al terreno, utilizando todo tipo de materiales. El Parque Güell de Barcelona es un trabajo de imaginación aplicada al urbanismo, pues en principio era el proyecto de una ciudad-jardín. Trazó caminos sinuosos, estructuras con materiales del lugar que se integran armónicamente en la naturaleza, bancos corridos ondulantes cubiertos de cerámica vidriada, una especie de sala hipóstila con columnas movidas...



En el barcelonés Paseo de Gracia construyó primero la Casa Batlló, obra que rezuma originalidad y fantasía. Alterna en el exterior la piedra y la cerámica, la fachada parece moverse suavemente como una mar ligeramente rizada o como una piel de reptil de azulejos y placas veteadas. La luz que ondea en huecos de ventanas y balcones de hierro que dan la impresión de calaveras o máscaras macabras. En el mismo paseo construyó la Casa Milá ya comentada anteriormente.



Pero su último gran proyecto, inacabado, fue el Templo de la Sagrada Familia de Barcelona. A ella consagró Gaudí media vida, llegando a vivir en el mismo taller en el templo, muriendo atropellado cuando se dirigía a trabajar. Gaudí concibió este templo como un gran poema místico, lleno de simbología, dentro de su acendrada religiosidad. Desde luego se trata del sueño imposible de un loco, con un colosal aspecto surreal y delirante. Sólo se construyó una pequeña parte del proyecto, la Fachada del Nacimiento, correspondiente al extremo de uno de los brazos del crucero. El templo tendría cinco naves y tres fachadas, cada una con cuatro torres caladas y muy abstractas, además de ábside y cripta. En las fachadas se aprecian los motivos vegetales orgánicos y el cemento, la piedra, el hierro y los mosaicos cerámicos le dan una riqueza textual inaudita. En el interior las columnas se inclinan, ramificándose en la parte superior para recoger mejor los empujes de la bóvedas, todo lleno de arcos parabólicos.

  

CONTEXTO HISTÓRICO:


El siglo XIX fue un siglo agitado y veloz, en el que se producen muchos cambios: se introduce el liberalismo político, el parlamentarismo y el constitucionalismo. Se cambia la clásica sociedad estamental y con privilegiados a una nueva sociedad de clases sociales, donde la capacidad y el dinero son el baremo del estatus social. En el terreno económico, el capitalismo y las revoluciones industriales transforman las formas de vida tradicionales, y el maquinismo y el urbanismo diseñan las nuevas sociedades.

Un aspecto fundamental de este siglo es la gran fuerza que presentan los cambios políticos, ideológicos, económicos y sociales y su enorme repercusión en el mundo artístico. Se desarrollan un gran número de movimientos artísticos que responden a la rápida evolución de la situación política, económica y social. En todos estos movimientos se aprecia una rebeldía contra la razón y el academicismo del siglo anterior.




miércoles, 15 de mayo de 2013

LA RENOVACIÓN DE LA ESCULTURA EN EL SIGLO XX: CONSTANTIN BRANCUSI

 C. Brancusi. El beso. Piedra. 1908. Museo de Artes de Craiova (Rumanía).



Toda la evolución de la escultura da testimonio de que la fuerza de la expresión se conquista contra el servilismo respecto al modelo. Pero por otra parte es bien sabido que ocurre siempre, hasta en la obra de arte que se quiere más representativa, algo especifico, que tiene su origen en el medio cultural que la ve nacer o en la personalidad del que la engendra, y que la diferencia de una pura réplica.
No habría que considerar, en efecto, que el rechazo del realismo y una agresividad puramente negativa contra las formas del hombre hubieran bastado para fundar la nueva escultura: la renovación no surge nunca más que de una oposición constructiva; hizo también falta en ella una especie de vuelta a los orígenes. Carola Giedion-Welcker (una de las más lúcidas miradas sobre la escultura moderna) ha mostrado cómo la escultura moderna, habiendo perdido su función objetiva original, función simbólica y mágica, o función religiosa, había ido llegando poco a poco a separarse de la vida completamente.  
Aristide Maillol contrasta con todas estas variantes del academicismo por su visión sintética. A su nivel se anuncia, aunque todavía tímidamente, el intento del siglo XX de dotarse de un nuevo mundo plástico que encuentre su dignidad en su despego, y sus referencias en sí mismo. Auguste Rodin, poco antes, llevando más allá los avances del expresionismo, había desbrozado el terreno por un camino opuesto al de Maillol: la liberación de la escultura del exterior hacia el interior por el vivo entusiasmo del modelado, el impulso de las formas y su animación en un espacio que la sombra y la luz se disputan.

 Auguste Rodin. Monumento a Balzac. Bronce. 1891. Bulevard de Montparnasse. París.

Si bien la sobriedad de Maillol contrasta con la exaltación de las superficies por la que Rodin sublimó las formas, uno y otro tienen su posteridad en la escultura contemporánea; con el primero se vincula la corriente de simplificación deliberada de los volúmenes, el segundo, en cambio, está en el origen de la desintegración de la masa en la luz. Este proceso evolutivo que ha conducido del antropomorfismo a una estructura de ritmo más que de tema, con su origen sobre todo en sí misma, se vuelve a encontrar a otro nivel, en la creación individual de la mayor parte de los escultores en los que se detiene hoy nuestra atención. Pocos son entre ellos los que han hecho de entrada escultura "cubista" o "abstracta", sin pasar por el aprendizaje figurativo.
El problema que se plantea entonces es el de saber si esta evolución histórica de las formas esculpidas no es demasiado gradual para que todavía pueda asignarse a la escultura moderna un verdadero punto de partida. "Ese punto de partida existe, es el Balzac de Rodin"; así enjuiciaba Constantin Brancusi, patriarca de la escultura de vanguardia en el siglo XX.
Efectivamente, esta estatua terminada en 1898 parece que ocupa un lugar decisivo en la evolución de la escultura. Obra tempestuosa, resultaba indiscutiblemente innovadora por su dinamismo interno, por su sentido del "sacrificio", por su modelado magistralmente elíptico. Y sin embargo, por su intención de expresar un personaje determinado, por sus líneas generales que son claramente las que corresponden a un hombre de pie, el Balzac de Rodin conserva un contacto con la tradición. 
Con la perspectiva de la que disponemos hoy, vemos claramente que la ruptura operada por Brancusi fue mucho más radical, y que es a través de su obra, al mismo tiempo que a través de la de los cubistas, donde la escultura se disoció verdaderamente de la estatuaria. La objetividad nos obliga a anotar, en efecto, que La Catedral, formada por dos manos enfrentadas, en la que Rodin vuelve a una especie de simbolismo figurativo, es prácticamente contemporánea (1908) de la primera cabeza cubista modelada por Picasso en 1909, y a constatar, con Robert Lebel, que cuando murió, en 1917, el maestro de los Burgueses de Calais "otra escultura se había ha instaurado, que no debía nada (digamos mejor: qué no debía gran cosa) a la suya".

 Edward Steichen. Fotografía de Constantin Brancusi en 1922.

De esta otra escultura, los pioneros fueron sobre todo los cubistas. Pero Constantin Brancusi (1876-1957) los precede cronológicamente, y ante todo por su fecha de nacimiento. Nació el mismo año 1876 en que nacieron Julio González y Duchamp-Villon (cuya carrera sería abreviada por la guerra), pero unos diez años antes que la mayoría de los maestros de la plástica cubista: Laurens (1885), Archipenko (1887), Zadkine (1890), Lipchitz (1891). Nació en la Rumanía profunda, en el seno de una familia campesina sin recursos y trabajó como pastor desde los siete años. Aprendió a leer y escribir por sí mismo y en sus ratos libres hacía figuritas de madera, hasta que un filántropo le pagó los estudios en Craiova y Bucarest. Viajó a París a perfeccionar su técnica en 1904 y de allí no se movió más. Toda su carrera la hizo en Francia. Enseguida conoce y se ve influido por Rodin y por la técnica impresionista. Hizo amistad con Modigliani, pero también con Picasso, Marcel Duchamp o Apollinaire. Empezó a hacer esculturas y a exponer mientras trabajaba como camarero o interpretaba canciones tradicionales rumanas, pues su círculo de intereses fue muy amplio, interesándose por la música (era un gran violinista), la fotografía (se conservan más de 1200 fotografías suyas) y la ciencia. 
Su obra, evolucionó desde 1908 hacia un estilo muy personal, geométrico, con una eliminación de los detalles que le condujo casi a la abstracción, proponiendo una realidad distinta. Este rumano, de espíritu independiente, experimenta con inquietud cómo penetrar más allá de la apariencia, hasta llegar a la esencia y alcanzar la belleza eliminando detalles y simplificando formas. Le atrae el volumen cerrado, tradicional, aunque da vida y de forma diferente a los objetos con gran simbolismo y estilización. De esta manera, dejaba de lado el realismo escultórico del siglo XIX para dar paso al arte abstracto que se abría camino. Inspirándose en el arte escultórico prehistórico y africano, intentó mostrar la naturaleza subyacente al desnudo mediante una simplificación extrema de la forma. Trabajó el mármol, piedra caliza, bronce y la madera. Predomina en sus obras dos formas simples: el huevo y el cilindro alargado. Su obra es difícil de catalogar, para unos es organicista, para otros surrealista, incluso el inicio de la escultura abstracta.

C. Brancusi. La musa dormida. Mármol. 1906. Museo de Artes de Bucarest. 

C. Brancusi. La musa dormida. Bronce. 1910. Metropolitam Museum of Art. New York.

Por otra parte, su obra El Beso, de 1908, es el anticipo de la escultura cubista y el inicio de la nueva escultura. Este Beso, antítesis del, más célebre, de Rodin, de hecho es más cúbico que cubista, o si acaso lo es sólo en la medida en que su arcaísmo llama la atención sobre un retorno a las formas primarias.
Antes que Brancusi, nadie había rechazado tan enérgicamente la sumisión al modelo. Después de él, la estatuaria de anécdota y de epidermis, el neoclasicismo gesticulante de los salones oficiales, dan la impresión de algo inconveniente.
Brancusi opuso muy pronto el sentido de lo fundamental al naturalismo clásico, y a la dispersión impresionista de Rodin opuso el deseo de pureza, como lo atestiguan las dos versiones de La Musa dormida (1906 y 1909-1910). Su camino se define rápidamente como una especie de animismo de la forma original: esa forma que contiene todas las otras, símbolo de lo permanente y de lo universal, que es el óvalo irreprochable, el huevo que, apenas diferenciado para sugerir los rasgos de un rostro y colócado sobre un pedestal de madera, será la Musa. Recomenzado en diversas réplicas de bronce pulido o de mármol, será a continuación el Recién nacido (1915), y después el Comienzo del mundo (1924). El brillo impecable del metal o, del mármol subraya aún más la sencillez del óvalo con los ojos cerrados del que la Escultura para un ciego y la Negra rubia constituyeron nuevas variantes o transposiciones (1926). El Torso de joven en forma de Y invertida, el pájaro reducido a un huso dorado, el pez y La foca reducidos a un puro impulso esculpido en mármol proceden de la misma economía formal.

 C. Brancusi. Torso  de mujer joven. Mármol. 1922. Filadelphia Museum of Art. Filadelfia.

C. Brancusi. La foca. Mármol. 1943. Centro Georges Pompidou. París.

Una doble denominación se injerta muy a menudo en la forma madre; una para recordar su pretexto natural, y la otra, más distante, aludiendo a un símbolo; así La Foca (Museo Guggenheim, Nueva York, de 1934) se titula también Milagro.
Su esencialismo se apoya ante todo sobre lo creado. Pero al mismo tiempo parece que en ciertas obras recuperaba la intuición de los arquetipos en los que convergen las grandes civilizaciones: el Rey de reyes (también llamado El espíritu de Buda, de 1937) parece un enorme peón de ajedrez colocado sobre un tornillo de prensa de lagar. Estas obras a gran tamaño le condujeron a las esculturas arquitectónicas como la Puerta del beso y la Columna sin fin, de treinta metros de altura, en acero dorado, y recortada desde la base a la cúspide como si fuese una cremallera, que fue erigida en 1937 en los Cárpatos. En cambio, el Templo de la liberación no pasó del estado de proyecto.
Destacar también las diferentes versiones que hace del Pájaro en el espacio, también en metal.

C. Brancusi. La puerta del beso. Piedra porosa. 19 38. Parque de Târgu Jiu (Rumanía).

C. Brancusi. Columna sin fin. Metal, hierro fundido y acero. 1938. Parque de Târgu Jiu (Rumanía).


Esta búsqueda de la esencia de las cosas fue puesta en marcha por otros caminos y en otro estado de espíritu. Entre 1909 y el principio de la década de 1920 el imponente macizo de la aportación cubista a la escultura dibuja sobre el horizonte de las artes una línea extraordinariamente rica y accidentada. En relación con él, y en una amplia medida, se han definido, o pueden ser mejor captadas, las corrientes ulteriores. 
El cubismo parece que simultáneamente atrae y rechaza a la escultura. La atrae porque el problema del volumen es su mayor preocupación, y el cubo es la representación misma de la tercera dimensión. Pero la rechaza también, puesto que inmediatamente se impone la idea de que la ambición de la pintura cubista de representar todas las caras de un objeto por el rebatimiento simultáneo de los planos es realizada de una manera natural en la forma esculpida, en torno a la cual podemos dar la vuelta.
Desde este punto de vista, la misma expresión de "escultura cubista" parece paradójica: "la simultaneidad de los diferentes puntos de vista que crean sobre la superficie plana una acumulación de perspectivas contradictorias, evocadoras de volúmenes y movimientos, perdía parte de su razón de ser con los volúmenes reales del objeto esculpido (...). Cierta ambigüedad (...) entre la idea de volumen sugerido y el volumen mismo se nota ya en las primeras obras cubistas de Lipchitz y de Zadkine, y en las de Laurens" (Jean Selz).

 C. Brancusi. Pájaro en el espacio. Bronce. 1928. MOMA. New York.

Las otras grandes aportaciones de la escultura en el siglo XX, junto a la disolución de la forma y el alejamiento de la realidad de Brancusi,  son las del hueco, es decir, la introducción del vacío en la masa escultórica, aportación del ruso Alexander Archipenko (1884-1964), y el movimiento mecánico en la escultura, obra del norteamericano Alexander Calder (1898-1976). Pero ello ya será motivo para otra entrada. 

__________________________________

Terminamos con un video sobre la obra y la figura de Brancusi:

 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...