ARTE TORREHERBEROS: San Martín de Fromista
RICHARD ESTES. "Water Taxi, Mount Desert". Óleo sobre lienzo. Kemper Museum of Contemporary Art, Kansas City (Missouri).


BIENVENIDOS A TODOS Y TODAS. Este blog nace con la única pretensión de complementar y facilitar las tareas a los alumnos/as de Historia del Arte de 2º de Bachillerato del IES Torre de los Herberos de Dos Hermanas (Sevilla), así como hacer pasar un rato agradable a todos los amantes del arte. No tiene ninguna otra pretensión intelectual. De los textos es responsable el administrador del Blog, no así de las opiniones expresadas en los comentarios. Las imágenes o fotografías, videos y presentaciones están tomadas de internet mayoritariamente, citando la autoría siempre que ha sido posible; si en alguna de ellas no aparece, es por error o descuido, y ruego que me lo hagan llegar para subsanarlo. Casi todo lo que aparece en estas páginas es libre y abierto, y se puede descargar para otros fines, pidíéndose únicamente que se cite la procedencia.





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miércoles, 7 de diciembre de 2011

EL NEORROMÁNICO DE SAN MARTÍN DE FRÓMISTA



Todo el mundo con cierta instrucción en el arte románico conoce la iglesia benedictina de San Martín de Frómista, en la provincia de Palencia. Es uno de los templos señeros del románico de influencia francesa, concretamente jacqués, de influencia de Jaca y San Isidoro de León. Esta asentado en la ruta del camino de Santiago (en la sexta parada) y es prototipo o modelo como pocos otros templos para explicar las características de la arquitectura románca.

Pero lo que no todo el mundo sabe es que esta iglesia, que hoy vemos ilustrando casi todos los manuales de arte, ha sufrido una de las transformaciones más grandes, o más desgraciadas, en la historia de las restauraciones del patrimonio artístico. Con total seguridad, los peregrinos que hicieron el Camino de Santiago antes de 1840 no reconocerían esta iglesia, al haber cambiado tanto su aspecto físico con respecto a su impronta medieval. Hoy parece una iglesia totalmente nueva, para nada milenaria, asemejándose más a un decorado o un monumento de cartón-piedra.
Pero vayamos por partes; en primer lugar situemos como es la iglesia de Frómista, como la ve ahora el visitante que se acerca por la provincia de Palencia, para luego pasar a la desafortunada restauración arquitectónica del siglo XIX.

San Martin de Tours de Frómista fue la iglesia de un monasterio benedictino hoy desaparecido,  construido en la segunda mitad del siglo XI, en torno a 1066, mandado a construir por doña Mayor, viuda del rey Sancho de Navarra (los investigadores actuales parecen retrasar su fecha a 1100). En el año 1118 pasó a depender del priorato benedictino de San Zoilo, en Carrión de los Condes. Los monjes lo abandonaron poco después, en el siglo XIII, y lo cedieron a Don Juan Gómez de Manzanedo. Tras cambiar de mano en varias ocasiones durante la Edad Media, y tras su definitiva separación del monasterio, la iglesia sufrió diversos añadidos durante el siglo XV.


La iglesia de San Martín presenta una planta basilical, formada por tres naves (con bóvedas de medio cañón) de distinto tamaño separadas por pilares compuestos. La nave principal o central es más ancha que las dos laterales, y las tres culminan en ábsides semicirculares.  Sobre sus naves, de escasa altura, destacan el cimborrio octogonal sobre el crucero y las dos torres cilíndricas a ambos lados de la fachada principal. Las tres naves, con bóveda de cañón, tienen distinto volumen (la central es más ancha y alta que las dos laterales), y terminan en tres ábsides circulares.
Desde el exterior se advierten sus muros sólidos, con escasos ventanales coronados por arcos de medio punto situados en los ábsides y en los laterales del templo. A lo largo de todas las fachadas,a modo de cornisa, se extiende un adorno ajedrezado de piedra a diferentes alturas. Además, bajo los aleros de las puertas y tejados se encuentran más de 300 pequeños canecillos, con figuras similares a gárgolas, representando animales, seres humanos y seres mitológicos o fantásticos. Sobre la puerta principal se sitúa un crismón de seis brazos, de dudosa antigüedad.


 Imágenes anteriores a la restauración de M. Aníbal Álvarez.


Si observamos bien, en la actualidad, en directo o en fotografía, la iglesia de Frómista, observaremos un frío, desnudo y huérfano monumento, que resulta ser más un reflejo de nosotros mismos, por el mal trato y daño infringido a la arquitectura medieval, que espejo de la vida monástica y cluniacense del siglo XI. Hay que hacer un esfuerzo sobrehumano para intenter, sin éxito, evocar desde la iglesiade Frómista a una comunidad benedictina. 
¿Dónde están las dependencias monásticas más elementales? Nada. Por no terner, la iglesia actual no cuenta siquiera con una sacrastía, pues el restaurador, soñando con un templo inmaculado, puro y prístino, derribó todo cuanto a su juicio estorbaba la belleza original del modelo románico. Alguién podría pensar que esto es exagerado, pero basta transcribir un párrafo de Gómez Moreno en su obra "El arte románico español" (1934), para sentir vértigo en la operación llevada a cabo por el arquitecto Manuel Aníbal Álvarez, cuando desmontó y rehizo la iglesia desde sus cimientos, excepto la nave norte, entre 1895 y 1901:


"Esta iglesia lleva sobre sí una restauración tan demasiado a fondo, que parece todo nueva... Es nuevo el hastial (fachada) de poniente, en su parte medial íntegro, donde no parece seguro que hubiese puerta; son nuevos, asímismo, el cuerpo alto de la torrecilla de hacia el suroeste, las arquivoltas interiores y tejaroz de la portada meridional, que además fue remetida; dos contrafuertes, a la cabeza del crucero, y el subir hasta lo alto los otros dos; el hastial íntegro del mismo hacia el norte, donde estaba una capilla gótica hoy eliminada, y todas las ventanas del meridional, donde hay una portadilla que no es la primitiva. Fueron renovados hasta 86 modillones, muchos trozos de cornisa, 11 capiteles, 46 basas y 12 cimacios, copiando y completando lo antiguo con más o menos acierto. En cambio, se suprimieron otros dos contrafuertes en las naves laterales... Por otro lado, la piedra recién labrada tras la restauración, no había cogido todavía la pátina que aparentemente iguala lo viejo y lo inventado".

La iglesia se encontraba, sin duda, en malas condiciones, como otros tantos y tantos edificios históricos, y era necesaro intervenir en edifcio, según denunciaban las fotos anteriores a la restauración, sabiéndose que sus bóvedas estaban semiarruindas. Pero de aquí a lo que se hizo a partir de la Real Orden de 13 de noviembre de 1894, que lo declaraba Monumento Nacional, media un abismo y un caprichoso disparate, que nos impide conocer hoy los límites reales de San Martín de Frómista como tal arquitectura románica. Todo esto no supone sino un cúmulo de errores de los que ya difícilmente podremos salir, pues el edificio románico desapareció para siempre en la restauración, quedando en su lugar una imagen falseada y desnaturalizada qe nos hace creer que San Martín de Frómista era así en los siglos XI y XII.
Pero no sólo es la nueva imagen falsamete románica a lo qu se repite, dándole por original, sino que la interpretación de su arquitectura y escultura suele ser igualmente errónea.
Así, se sustituyeron algunos capiteles originarios por otros nuevos y llevando los románicos al Museo de Palencia, donde se conservan hoy. Por entonces se eliminaron también algunos canecillos expresivos de la frecuente "salacidad" de la arquitectura antigua, lo que induce a pensar que algunos relieves se retiraron sólo por su carácter lujurioso, pues eso es lo que significa el término salaz.
Es decir, estamos ante una restauración censora y moraizante, que ya es el colmo de nuestra torpeza frente a la cultura medieval. Desde entonces hasta nuestros días no ha hecho sino crecer todo un nuevo mito en torno a San Martín de Frómista, a partir de la iglesia recreada por Aníbal Álvarez, el restaurador.


Para un mediano observador la iglesia, presentada hoy como una gran maqueta, sirve bien para dar una clase teórica sobre la arquitectura románica, pero sus muros, con sllares de distinta procedencia, altura y tonalidad; el repaso y nueva labra de la cantería y escultura antiguas; la ausencia de marcas de cantero; la pérdida de las pátinas; la eliminación del coro y altares que tenía antes de la restauración, por modestos que éstos fueran; las múltiples cicatrices que interior y exteriormente denuncian una cirugía inquietante; la inventada reconstrucción de las bóvedas; la uniformidad de todos sus elementos ornamentales, en fin, nos han legado la materialidad de un edificio neorrománico sin espíritu medieval. Se parece más a las iglesias historicistas del sigo XIX, que a una iglesia medieval. Más a una reconstrucción para el Museo de los Claustros de Nueva York, que a una iglesia románica de la Tierra de Campos castellana.


Terminamos con un video de la iglesia benedictina de Frómista:







Artículo basado en Pedro Navascués: "El Neorromíco de Frómista". Revista "Conocer el arte", nº 5. Madrid. Julio, 1989.
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