ARTE TORREHERBEROS: LOS ORÍGENES DEL RETRATO ROMANO. EL RETRATO REPUBLICANO
RICHARD ESTES. "Water Taxi, Mount Desert". Óleo sobre lienzo. Kemper Museum of Contemporary Art, Kansas City (Missouri).


BIENVENIDOS A TODOS Y TODAS. Este blog nace con la única pretensión de complementar y facilitar las tareas a los alumnos/as de Historia del Arte de 2º de Bachillerato del IES Torre de los Herberos de Dos Hermanas (Sevilla), así como hacer pasar un rato agradable a todos los amantes del arte. No tiene ninguna otra pretensión intelectual. De los textos es responsable el administrador del Blog, no así de las opiniones expresadas en los comentarios. Las imágenes o fotografías, videos y presentaciones están tomadas de internet mayoritariamente, citando la autoría siempre que ha sido posible; si en alguna de ellas no aparece, es por error o descuido, y ruego que me lo hagan llegar para subsanarlo. Casi todo lo que aparece en estas páginas es libre y abierto, y se puede descargar para otros fines, pidíéndose únicamente que se cite la procedencia.





miércoles, 7 de noviembre de 2012

LOS ORÍGENES DEL RETRATO ROMANO. EL RETRATO REPUBLICANO

Retrato de César. Mármol. S. I a.C. Museo Arqueológico de Nápoles.


Los romanos, en el campo escultórico, más que creadores, fueron conocedores y coleccionistas de arte griego; van a copiar en mármol, muchas de las esculturas griegas, pero también  van  a  realizar  escultura  originales,  basándose  en  la  precedente  estatuaria etrusca, y desarrollando el retrato que van a llevar a la perfección. Utilizan como materiales el bronce, el barro  cocido  y  el  mármol.
La escultura romana no estaba relacionada con la arquitectura, con la construcción, como ocurría en Egipto, pues sólo servía como decoración.
Para el romano las artes figurativas, la escultura y la pintura, tuvieron siempre un marcado carácter realista. Y ésta es una de las constantes que perviven, hasta nuestros días, en la cultura mediterránea. La razón primaria de lo nos es desconocida, pero es bien cierto que ya los etruscos son fieles al realismo en los retratos funerarios o en las pinturas de sus tumbas. Es muy probable que ese sentido práctico que caracteriza al pueblo romano le llevara a una plástica en la que las personas y las cosas se reconocieran como tales. Pero la cultura romana no puede sustraerse, en absoluto, del influjo griego, y lo helénico tiende más hacia la abstracción y hacia el idealismo. Por ello se dan dos corrientes paralelas en Roma, una popular y realista, y la otra aristocrática e idealista. Así, habrá una tendencia que evoluciona desde el idealismo helenístico al hieratismo, rigidez y realismo etrusco, para luego idealizarse otra vez en el imperio, en especial con los retratos de emperadores y temas religiosos.

Retrato de Luciud Iunius Brutus. Bronce. S. III a.C. Museos Capitolinos. Roma.


El retrato es el elemento principal y más original de la escultura romana. El retrato romano tiene su origen en el arte etrusco, en el mundo griego helenístico y en las máscaras de cera de los muertos que se guardaban en las casa para rendirles culto (Imagines Maiorum, máscaras  de  cera que  solían  hacerse  a  los  difuntos  para guardarse en el Larario como recuerdo y veneración a los antepasados. Era el positivo de un negativo real con lo que el parecido era absoluto). El artista procura reflejar no sólo la realidad física, sino también su dimensión psicológica, y este es el sincretismo romano: el retrato realista de los etruscos y el retrato psicológico helenístico.
En la línea de esa corriente realista y popular que hemos señalado, hunde sus raíces en los retratos funerarios etruscos. El fondo pragmático y realista del latino le exige retratos fidedignos y casi nunca idealizados. El artista esculpe en las cabezas una fidelidad al modelo que traduce no sólo el parecido físico sino el psicológico.  Dentro de esa línea realista, niños, jóvenes, hombres y mujeres y ancianos fueron captados con escrupulosa veracidad. : rostros severos, desdentados, surcados de arrugas y accidentados con verrugas y cicatrices, todo vale buscando el máximo naturalismo. 

En escultura, los etruscos ejercieron, bajo la República un papel preponderante. Los etruscos eran habilísimos fundidores y, aunque los modelos fueron muchas veces griegos, su intervención fue ya etrusca, latina y romana. La famosa Loba del Capitolio en bronce, que se ha considerado siempre como el estandarte de Roma, debió de ser encargada por los romanos a los fundidores etruscos, en tiempos remotos, cuando todavía eran en arte clientes de sus vecinos. Se puede fijar dos series de retratos de bronce en la época de la República. En la primera figurarán obras que, como el seudo Brutus, son etruscas, si no por su inspiración, por su factura; en la segunda serie esta nota etrusca es ya muy menguada, y va afirmándose lo típicamente romano, aunque quede todavía la técnica etrusca de los fundidores, pues estos continuaron manteniendo en Roma una colonia importante que perduró hasta la época de Augusto.

Togado Barberini. Mármol. S. I a.C. Museos Capitolinos. Roma.


En Grecia de los primeros siglos después de la invasión de los dorios sólo tenían derecho a la estatua los personajes heroizados. En Roma, el derecho a la efigie se obtenía por servir al Estado, tal como lo recogía el "Ius imaginum". Por tanto, estas estatuas serían de los grandes hombres de la última etapa de la República que habrían desempeñado altos cargos en las magistraturas y tenían derecho a la silla curul. Quién caía en la traición se le revocaba el derecho a la estatua. Así, las estatuas de Mario fueron destruidas por Sila, quién creyó que su predecesor había usurpado poderes, pero fueron después repuestas por César. Las estatuas del mismo César fueron derribadas por los republicanos y repuestas por Augusto... Más tarde las de Domiciano fueron decapitadas por Nerva, e igualmente las de Geta por su hermano Caracalla. Pero el Ius imaginum debió ser mantenido con todo su vigor en los primeros siglos de la República, más por las mismas razones que no se mantuvo estrictamente en Grecia, también en Roma se violó desde muy antiguo. Cicerón se alegraba de haber ssido elegido para un cargo con silla curul, porque así podrá él también, aunque de origen humilde, verse inmortalizado en efigie.
Los primeros retratos de funcionarios romanos que consiguieron el derecho a la imagen eran sólo bustos y estaban ejecutados en cera. Se guardaban en un armario especial, como un sagrario, llamado tablinum, abierto en una de las paredes del atrio central de la casa. Las imágenes en cera de los antepasados ilustres se llevaban con pompa por los individuos actuales de las grandes familias romanas, sobre todo en los funerales. Y como, con el tiempo se ajaron y ensuciaron, debieron sustituirse por copias en bronce o mármol. En los tablinum conservados se aprecian que las ceras eran de color, y para que fueran más realistas, los cabellos eran de pelo natural y los ojos de pasta vítrea.

Grupo funerario de Catón y Porcia. Mármol. S. II a.C. Museos Vaticanos. Roma.


Estas estatuas hoscas se mantuvieron durante casi toda la República. Sólo en el siglo II a.C. los patricios romanos que habían viajado por Grecia y Oriente empezaron a importar estatuas para sus colecciones particulares; también los consules importaron trofeos escultóricos de Siracusa, Corinto y tantas otras ciudades, poblando Roma de imágenes majestuosas que tanto contrastaban con las ceras y bronces de etruscos y romanos primitivos. En Nápoles se formó una escuela local de escultura que reproducía modelos antiguos, muy estimados por los coleccionistas de la época y hasta algunos talleres se arriesgaban a producir tipos y composiciones originales, no desprovistos de interés. En algunas obras resulta algo difícil distinguir si son verdaderamente copias de esculturas originales de los maestros del siglo VI o V, o si son pastiches compuestos hábilmente por los escultores de la escuela helenística de Nápoles. Este sería el caso de la Diana de Pompeya o el Orestes y Electra del Museo de las Termas de Roma.
En la República predomina el realismo en los retratos. Al principio sólo se esculpía hasta la cabeza, luego hasta los hombros, y ya en tiempos de César los hay de cuerpo entero. Mucha influencia etrusca es perceptible en estos retratos, que se basan en mascarillas de cera para perpetuar la imagen de los antepasados. La primera obra en el tiempo es el Retrato de Lucius Junius Brutus,  fechada en el siglo IV a.C., y se duda sobre si su autor es romano o etrusco ( es difícil porque entonces no hay división artística entre roma y el resto de las ciudades etruscas). La técnica de fundición es etrusca pero el personaje es sin dudad romano, se trata del Libertador que en el año 509 expulsó al último rey etrusco de Roma. Los ojos son de pasta vítrea para acentuar la profundidad de su mirada, el rostro es grave y severo, la expresión seria pero serena. Hay una buena técnica en pelo y barba.

Diana de Pompeya. Bronce. Templo de Apolo. Pompeya (Italia).

Menelao. Grupo de Orestes y Electra. Mármol. S. I a.C. Museo de las Termas. Roma.

Destacable dentro de los retratos romanos es la Estatua Barberini del siglo I a.C., ciudadano romano portando las mascarillas de dos antepasados. También destacan el Retrato de Pompeyo, muy realista, es  un  retrato  sólo  de  la  cabeza.  Hay  un  absoluto  dominio  técnico mediante  el  cual  se  realiza  un  estudio  psicológico  del  personaje.  Se esculpe u rostro que emana virtudes: una esbozada sonrisa que refleja la bondad,  integridad,  pureza  y  serenidad  mental.  Justo  la  imagen  que debía dar un político. También los Retratos de César (hasta el cuello y de cuerpo entero), el Busto de Catón y Porcia, y el Retrato de Cicerón. En todos ellos se aprecia fuertes caracteres romanos y que nunca vemos en la obra helenística, tales como la dureza de trazos y de expresión.

Busto de Escipión el Africano. Bronce. S. II a.C. Museo Arqueológico de Nápoles.

Busto de Pompeyo. Mármol. S. I a.C. Ny Carlsberg Gliptotek. Copenhague.

Busto de Marco Tulio Cicerón. Mármol. S. I. a.C. Museos Capitolinos. Roma.

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Ahora dejamos dos videos de Artehistoria, uno sobre los precedentes del retrato y otro, sobre la evolución del retrato romano:



15 comentarios:

Carolina dijo...

Extraordinario arte, super realista.
Saludos, Paco!

Francisco Espada dijo...

Espléndido, como siempre, Paco. Después de tanta perfección no queda otra salida al arte que imitar o deformar la realidad.
Un abrazo

Cayetano dijo...

Soberbia entrada.
Y un aviso para navegantes: cómo es posible que una cultura con ese grado de perfección técnica y artística, fuera engullida por la historia, sepultando a Europa -habría que exceptuar a Bizancio- en siglos de atraso y barbarie. ¿Será ese el nuevo destino de la civilización occidental?
Un saludo.

Mari-Pi-R dijo...

Me ha gustado especialmente Diana de Pompeya. Buena entrada Paco, un abrazo

CarmenBéjar dijo...

Analizando los retratos romanos se pueden sacar conclusiones estupendas de las modas, los peinados y el aspecto de los hombres y mujeres que vivieron hace dos mil años. ¿Alguien sería capaz de hacerse un moño como el que lucen las patricias de la época republicana? Quizá alguno o alguna responda que sí, pero no sé yo si tendrían la habilidad de realizar los complejos peinados de las mujeres de la corte imperial. Pero esa lección ya vendrá más adelante en el temario.
Un saludo

Marisa dijo...

Al ir leyendo tu entrada, Paco, no he podido dejar de acordarme de mi profesor de Griego. Siempre echaba bufidos contra los romanos porque fueron meros herederos acomodados del mundo griego al que conquistaron y, en su opinión, plagiaron hasta la saciedad.
Con el paso de los años, he descubierto que eso fue una verdad a medias, que los romanos actualizaron e innovaron la técnica griega -la cultura, leyes y demás, poco- , y más concretamente, la técnica del retrato. Sin embargo, creo que son deudores de ese mundo griego del que se apoderaron aunque también admiraron.

Me encanta refrescar y ampliar con tus entradas, ese arte que tanto me gustó en su día y que hoy admiro desde una perspectiva humilde en lo que respecta a conocimientos, pero que gracias a ti, recupero del disco duro de mi memoria.

Un beso, Paco.

Manuel López Paz dijo...

Interesantisimo Paco.

Me ha llamado la atención la perfección que tenían.

Saludos

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Y cuantas se habrán perdido por la damnatio memoriae.
Me ha impresionado el de Escipión el African, el mítico general romano que venció a Anibal, otro mito.
Un interesante Paco. Un abrazo.

La Dame Masquée dijo...

Pues yo voy a tener pesadillas con Iunius Brutus, monsieur. Menuda mirada. El tipo debía de intimidar bastante. Y, desde luego, qué difícil poder captar algo así en un bronce!

Buenas noches

Bisous

Bertha dijo...

Incleible la perfección en el cincelado de estos retratos y la evolución de la estética.

Una cultura superior siempre esta expuesta a ser imitada y en este caso para perfeccionarla.

Un saludo.

Valverde de Lucerna dijo...

Siempre me he fijado en la arquitectura e ingeniería romanas dejando de lado la escultura o en este caso el retrato. Muy interesante el tema, al menos para mí, por lo desconocido.
Un abrazo.

Antonio Martínez dijo...

... y todo para "culminar" en la Dama de la Permanente... já, já.

profedegriego dijo...

Querido Paco, recuerdo que en el mes de junio de este mismo año, de nuevo, saltó a la palestra, como viene sucediendo de modo cíclico, la "cuestión de la Loba Capitolina"; la tesis actual, defendida por Uberto Broccoli, superintendente de Bienes Culturales de Roma, es que la figura de bronce que se guarda en los Museos Capitolinos es una "copia medieval de un original etrusco", demostrándose así que la "luperca" es unos 1700 ños más joven de lo que se creía; no obstante, Broccoli afirma que "la fecha nunca será exacta". Le pasa lo que a la "Fíbula de Preneste", por veces auténtica, por veces falsificación. ¡Démosle tiempo al tiempo y veremos nuevas hipótesis!
Mil bicos, caro amico.

Katy Sánchez dijo...

Vengo al cole profe:-)
Unos conocidos y otros menos siempre es bueno dar un repaso a la historia. Cuando veo estas estatuas siempre me pregunto que sentiría el retratado al verse en ella. Un cuadro se puede retocar, pero arreglar la piedra no sería fácil.
Un abrazo y buen finde

Coral dijo...

Qué maravillosa entrada, Paco. Me ha encantado. Me fascina el retrato romano, su originalidad, su evolución realista...todo... y por eso tu entrada me ha gustado mucho.

La Diana de Pompeya, impresionante...

Un saludo y ¡¡muy buen trabajo!!

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