ARTE TORREHERBEROS: LA ESCULTURA GRIEGA DEL SIGLO IV A.C.
RICHARD ESTES. "Water Taxi, Mount Desert". Óleo sobre lienzo. Kemper Museum of Contemporary Art, Kansas City (Missouri).


BIENVENIDOS A TODOS Y TODAS. Este blog nace con la única pretensión de complementar y facilitar las tareas a los alumnos/as de Historia del Arte de 2º de Bachillerato del IES Torre de los Herberos de Dos Hermanas (Sevilla), así como hacer pasar un rato agradable a todos los amantes del arte. No tiene ninguna otra pretensión intelectual. De los textos es responsable el administrador del Blog, no así de las opiniones expresadas en los comentarios. Las imágenes o fotografías, videos y presentaciones están tomadas de internet mayoritariamente, citando la autoría siempre que ha sido posible; si en alguna de ellas no aparece, es por error o descuido, y ruego que me lo hagan llegar para subsanarlo. Casi todo lo que aparece en estas páginas es libre y abierto, y se puede descargar para otros fines, pidíéndose únicamente que se cite la procedencia.





jueves, 18 de octubre de 2012

LA ESCULTURA GRIEGA DEL SIGLO IV A.C.


 Praxiteles. Hermes con el niño Dionisos.  Copia romana en Mármol (213 cm.). 350-330 a.C. Museo arqueológico de Olimpia. 

Un hecho histórico marcará a este período: las Guerras del Peloponeso, las cuales terminaron por derrumbar los ideales culturales de la Atenas de Pericles. La sociedad había perdido confianza en sus dioses a causa de la Guerra del Peloponeso. En el ámbito artístico los dioses y los atletas seguirán siendo los protagonistas, pero los primeros se prefieren más próximos al hombre; y los atletas los mostrarán en actitudes menos heroicas, más cotidianas. Por tanto, estamos en una época donde se desarrolla el espíritu crítico del siglo IV (sofistas, desarrollo de la ética, Eurípides...). Por todo ello, se plasma en las esculturas dedicadas a ellos un mayor realismo físico y psicológico, lo que implica la imperfección. Se introducen además temas más privados, y no sólo religiosos. Se acentúa el naturalismo y el individualismo, así como los sentimientos en los rostros; el canon estético se estiliza y se van alejando progresivamente las esculturas del idealismo y la belleza ideal, para aproximarse a una realidad cada vez más individualizada y directa. Aparecen dos tendencias en la plástica del siglo IV: la Charis praxiteliana, caracterizada por expresar las emociones líricas, y el Pathos escopásico, que tiende a expresar el estado dramático. Los artistas más destacados son Praxíteles, Scopas y Lisipo.
A la escultura de este período del siglo IV, que antecede a la dominación macedónica de Alejandro Magno, se le denomina el Clásico Sublime, en contraposición al Clásico Pleno del siglo V. Veámos los artistas más relevantes.

 Praxíteles. Afrodita de Cnido. Copia romana en mármol. 350-340 a.C. Museo Nacional Romano. Palazzo Altemps. Roma.


Praxíteles fue hijo de otro escultor, Cefisodoto el Viejo (autor de Irene y el niño Pluto), que le inculcó sus conocimientos sobre anatomía. Praxíteles fue un escultor de transición, que cabalga entre el clasicismo del siglo V y el realismo expresivo del siglo IV. Se interesó también por el movimiento, que en sus obras adquiere una configuración muy marcada: la curva praxiteliana, un contraposto acusado que desplaza hacia un lado el eje de verticalidad, por lo que siempre se busca un punto de apoyo.  La pose es siempre la misma: arquea el torso para apoyarse en un objeto lateral formando una contraposto exagerada,  formando  así  una  curva  entre  pierna,  cadera  y  torso  muy pronunciada. Esa curva se convierte en modelo: la curva praxiteliana y será copiada por muchos otros artistas posteriores. Además, Praxíteles (el cual intentó dar un aire psicológico a sus figuras, una expresión sutilmente melancólica). intentó aproximarse a la textura real de la piel, y por ello se le ha considerado inventor del “Sfumato” (difuminado): las sombras entre los músculos se tratan con suavidad, sin marcarse excesivamente, con realismo, es lo que se conoce por la “Charis praxiteliana”. En su obra destaca las emociones líricas, la elegancia, la suavidad y las formas blandas. También el tratamiento a mechones del cabello procura un mayor naturalismo, que se extiende asimismo al resto de elementos del conjunto escultórico: paños, objetos, etc. Una de las obras más conocidas, y que se atribuye a Praxíteles, es la de Hermes jugando con el niño Dionisos. Se introducen algunos elementos novedosos en la iconografía, como la representación de Dionisos como niño, la escena intimista y anecdótica provista de ironía (se sospecha que Hermes sostenía en su brazo derecho –el que falta- un racimo de uvas que Dionisos quería). Se realizó aproximadamente hacia el 340 a.C. en mármol, y reúne las características propias de Praxíteles. Se conserva el original. Prefirió los cuerpos de adolescentes modelados con suma delicadeza. En el Hermes de Olimpia la función de sustentación es compartida entre la pierna de apoyo y el brazo que descansa en el tronco. Incluso cuando no hay punto de apoyo, como en el  Afrodita de Arles el cuerpo también se arquea en una contraposto acusada, formando la curva praxiteliana.

 Praxiteles. Apolo Sauróctonos. Copiar romana en mármol. Mediados s. IV a.C. Galería Borghese. Roma.


La Venus de Cnido data del 360 a.C. Rompedora desde el punto de vista iconográfica, puesto que constituye uno de los primeros desnudos femeninos. Representa a Venus saliendo del baño, y se atribuye también a Praxíteles. Es de mármol. La composición es muy similar a la de “Hermes con Dionisos” (curva praxiteliana, realismo, punto de apoyo, sfumato...). es muy sensual y grácil, y presenta un gran estudio anatómico. Venus, sorprendida al salir del baño, tiene a su lado un jarro de perfumes y el manto plegado para cubrirse. La diosa del amor se muestra imperturbable, como si nadie pudiera verla, completamente ajena a la idea de cualquier presencia extraña, represeanta a través de la belleza de su rostro y la hermosura de su cuerpo el ideal de la belleza femenina. Fue encargada por los habitantes de la Isla de Cos, que luego la rechazarían escandalizados, y acabó destinándose a Cnido. No se conserva la original. La gracia y srenidad de la Afridita Cnidia motivó que fuera muy solicitada por la clientela del mundo antiguo, reproduciéndose en infinidad de copias y adaptaciones, que llegaran hasta la helenística Venus de Milo.
Obras de juventud suyas son el Apolo Sauróctonos , el Sátiro en reposo  y el Sátiro escanciador, donde ya apuntan la fórmula de su estilo maduro: temas agradables, llenos de encanto, tratados con suavidad y reflejados a través de un rítmico contraposto.
Praxiteles. Venus o Afrodita de Ärlés.Copia romana en mármol. S. IV a.C. Museo del Louvre. París.


De Scopas se sabe que representa las interioridades del alma, la psicología. Scopas también pertenece a este grupo de transición, pero a él le interesan  más  los  estados  de  ánimo,  pero  con  un  carácter  patético  y atormentado que traduce su propio temperamento y las nuevas inquietudes del siglo que comenzaba. Es el “escultor de los sentimientos, del “pathos”. Sus rostros presentan la expresión patética con bocas entreabiertas, ojos hundidos y cuerpos en espiral o retorcidos. Era natural de Paros, así que técnicamente poseía amplios conocimientos en el trabajo del mármol, material en que realiza su producción. En la  Ménade furiosa, retratada en plena orgía, con un cabrito muerto sobre los hombros,  vemos un cuerpo en movimiento que  se  arquea  tanto  que  casi  llega  a  la  convulsión, retorciendo el torso girando cuello forzadamente hacia atrás, con la cabellera revuelta.  El  dinamismo  y  la violencia   de   esta   figura   se   alejan   de   los presupuestos   clásicos   y   se   acercan   más   al helenismo.
Participó en la elaboración de los relieves del Templo de Halicarnaso. Su obra principal es el Meleagro. Se desconoce la fecha de su creación. Utiliza el recurso de los pliegues de los paños para acentuar la tristeza. Presenta la curva praxiteliana, y lleva en la mano una cabeza de jabalí; a su lado hay un perro. Se puede decir que Scopas fue también un escultor de animales.

Scopas. Meleagro y el jabalí de Calidón. Copia romana en Mármol. S. IV a.C. Museos Vaticanos (Museo Pío-Clementino). Roma.

 Scopas. Cabeza de Meleagro. Copia romana en mármol. 340 a.C. Villa Médicis. Roma.

Scopas. Ménade danzante. Mármol. 330 a.C. Museo de Dresde.

Lisipo fue otro gran teórico de la escultura, partiendo de los estudios de Policleto. Fue un escultor muy fecundo, al que se le atribuyen más de 1500 esculturas. Él mismo investigó sobre la naturaleza, imponiendo un nuevo canon más estilizado: “el canon de las ocho cabezas”. Las cabezas de las esculturas son más pequeñas, y los miembros más esbeltos, con lo que la figura entera se estiliza. Gran broncista, era de Sicióne (Peloponeso), famosa por sus talleres broncistas. Lisipo aúna la charis praxiteliana con el pathos de Scopas. Lisipo hace esculturas e imágenes de gran realismo e instantaneidad, que se mueven en el espacio. Fue el escultor predilecto de Alejandro Magno, que apreciaba la expresión de león con que supo retratarlo, sin dejarse engañar por la suave mirada que animaba el rostro del rey de Macedonia. 

 Lisipo. Apoxiomenos. Copia romana en mármol de un original griego en bronce. 340-330 a.C. Museos Vaticanos (Museo Pío-Clementino). Roma.
 Canon de las ocho cabezas en el Apoxiomenos de Lisipo.
Su obra más famosa es el Apoxiomenos, que representa a un atleta desnudo, que se está quitando con un estrígilo o espátula los aceites y el polvo del cuerpo, tras el ejercicio físico. El original debió ser de bronce, pero la copia conservada es de mármol, y posterior a la época romana (se averigua por “la hoja de pureza” que oculta sus genitales). No muestra al atleta en actitud heroica, sino que prefiere un gesto más cotidiano, característica de la época. Constituye el último ejemplo en la evolución iconográfica de los Kuroi. El contraposto está muy bien estudiado, y puede observarse ya desde diversas perspectivas perfectamente.
Otras obras célebres son el Hércules Farnesio, escultura que destaca por su anatomía vigorosa. El héroe aparece apoyado sobre un tronco y parece meditar sobre los trabajos que los dioses le han encomendado. También destacables son  el Hermes atándose la sandalia, Venus de Capua, Eros tensando el arco y el Ares Ludovisi.

Lisipo. Eros tensando el arco. Copia romana en mármol de un orignal griego. S. IV a.C. Museos Capitolinos. Roma.

Lisipo. Hércules Farnesio. Copia romana de un original griego. S. IV a.C. Museo Nacional Arqueológico de Nápoles.

Lisipo. Hermes atándose las sandalias. Copia romana de un original griego. S. IV a.C. Museo del Louvre. París.

Un último autor del siglo IV es Leocares, autor del famoso Apolo Belvedere, con un gran desnudo del dios Apolo, así como de Artemisa cazadora.

Leocares. Apolo de Belvedere. Copia romana en mármol de un original griego. S. IV a.C. Museos Vaticanos. Roma.


14 comentarios:

Mari-Pi-R dijo...

Tus publicaciones me hacen recordar las galerías y museos que he visitado, y a la vez completan la información olvidada o no aprendida.
Un abrazo

Natàlia Tàrraco dijo...

Y sigo aprendiedo.
Me enamora esa lánguidez algo mórbida de Praxiteles.
Nos vemos infatigable compañero. Besitos, compartimos el arte y alguna lectura inolvidable, por lo que veo.

Katy dijo...

Bellísimos cuerpos que aún en nuestros días son cánones de belleza.
La belleza perdura a través de los siglos.
Un abrazo y buen finde

Cayetano dijo...

Ya lo decía Protágoras: el hombre es la medida de todas las cosas.
Creo que el "juguete" que enseña Hermes al pequeño Dionisos es un racimo de uvas.
Un saludo.

Antonio Martínez dijo...

Completo, competo, completo. Por cierto, has visto algunha foto del Hercules Farnesio por detrás? Impresionante (con las manzanas incluídas)

CarmenBéjar dijo...

Con la escultura griega podemos admirar por vez primera el canon de belleza antiguo sobre el que se asienta del mode de entender actual de lo que consideramos hermoso en el hombre y en la mujer. Bueno, quizá ahora las féminas gusten más delgadas, ¿no?
Un saludo

Francisco Espada dijo...

Después de la perfección de la escultura griega, no queda otro camino que lo figurativo o la copia.
Un abrazo, maestro.

Carolina dijo...

Grecia clasica, Grecia sublime! pero si parece un milagro, es fascinante.
Un beso y felicidades por esta hermosa exposicion.

desdelaterraza-viajaralahistoria dijo...

Una gran entrada y una fenomenal galería de estatuas. Menos mal que los romanos, aunque fuera en mármol, hicieron copia de casi todo.
Saludos.

Eduardo de Vicente dijo...

Que lejos, culturalmente, estaba el pueblo griego de los demás. El mar y el comercio le dio carácter.
Saludos.

mariac dijo...

Los griegos de la Antiguedad eran ùnicos como escultores y filósofos, comerciantes, navegantes... Ha sido un placer leer y ver las fotos que has publicado, cuando estudie el arte griego me quedó grabado el "contraposto".
Un abrazo y feliz fin de semana

teca dijo...

Impressionante a influência da época nas artes... bonita explanação desta fase antiga.

Boa semana, mestre.
Beijo carinhoso e flores.

Magia da Inês dijo...

°º✿♫
Uma ótima aula.
Boa semana!
Beijinhos.
Brasil
°º✿
º° ✿♥ ♫° ·.

Nádia Santos dijo...

Esta é uma parte da história que sempre me fascinou. Principalmente a beleza e as perfeições dos traços das estátuas dos deuses gregos... magníficas. Parabéns, bela postagem! Um forte e quentinho abraço aqui do Brasil.

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