ARTE TORREHERBEROS
RICHARD ESTES. "Water Taxi, Mount Desert". Óleo sobre lienzo. Kemper Museum of Contemporary Art, Kansas City (Missouri).


BIENVENIDOS A TODOS Y TODAS. Este blog nace con la única pretensión de complementar y facilitar las tareas a los alumnos/as de Historia del Arte de 2º de Bachillerato del IES Torre de los Herberos de Dos Hermanas (Sevilla), así como hacer pasar un rato agradable a todos los amantes del arte. No tiene ninguna otra pretensión intelectual. De los textos es responsable el administrador del Blog, no así de las opiniones expresadas en los comentarios. Las imágenes o fotografías, videos y presentaciones están tomadas de internet mayoritariamente, citando la autoría siempre que ha sido posible; si en alguna de ellas no aparece, es por error o descuido, y ruego que me lo hagan llegar para subsanarlo. Casi todo lo que aparece en estas páginas es libre y abierto, y se puede descargar para otros fines, pidíéndose únicamente que se cite la procedencia.





lunes, 13 de febrero de 2012

LA CAPILLA SIXTINA I. LAS PAREDES LATERALES


No existe una obra de arte tan famosa en el mundo como la Capilla Sixtina. Asociada para siempre a los frescos en la bóveda y testero de Miguel Ángel, la Sixtina acoge también grandes obras en las paredes laterales de Botticelli, Ghirlandaio o Perugino. Narraremos aquí la historia y las vicisitudes de esta obra, comenzando con la decoración de la capilla antes del artista florentino.

La Capilla Sixtina forma parte del amplio conjunto de empresas artística llevadas a cabo en Roma por el Papa Sixto IV, de la familia della Rovere, durante su pontificado (1471-1484). Sixto IV, hombre de gran cultura y protector de las artes y las ciencias, dio cabida de nuevo en la corte papal a la influencia de los humanistas que había casi desaparecido bajo el papado de Paulo II.
Sixto IV acometió importantes transformaciones urbanísticas en Roma orientadas a restaurar la ciudad. Durante su pontificado se construyeron las principales iglesias del Quattrocento en Roma, Santa María del Pópolo y Santa María della Pace. A su iniciativa se debió también la construcción del Hospital Santo Spirito, muy cerca del Vaticano. A pesar de todas estas realizaciones, el prestigio de Sixto IV como promotor de las artes se debe fundamentalmente a la construcción de la Capilla Sixtina en el interior de los palacios vaticanos de Roma.
Este edificio se levantó en el emplazamiento de una capilla anterior llamada Capilla Magna, de la que se aprovecharon algunas partes en la construcción de la actual. Las obras comenzaron en 1473 y estaban acabadas en 1481, año en que se inició la realización del programa decorativo e iconográfico de las pinturas de su interior.

                              Diagrama de la decoración de las paredes de la Capilla Sixtina.

Debido a sus exigencias litúrgicas, la Capilla Sixtina desarrolla un espacio de planta rectangular de 40 m. de larga por 13 m. de ancha, cubierta por una bóveda con lunetos construidos sobre las ventanas para facilitar la iluminación. El edificio, de una volumetría esencial y compacta, constituye, en el marco de la arquitectura italiana del siglo XV, una construcción notable por la concepción armónica y unitaria de su espacio interior y su exterior propia de un recinto fortificado.
Todas estas empresas artísticas llevadas a cabo por Sixto IV son el exponente de algo más que una apasionada afición por las artes. En estos programas se aprecia uno de los aspectos que definieron y determinaron la actividad de los mecenas y promotores artísticos del Renacimiento: los nuevos usos y aplicaciones de la obra de arte y su valor como indudable instrumento de afirmación.
Los programas del Papa della Rovere obedecían a la necesidad de establecer, a través de estos programas de rehabilitación y recuperación de la antigua grandeza de Roma, una imagen de prestigio del Papado.

 Perugino y Pinturicchio. Bautismo de Cristo. Pared norte.



Sandro Botticelli. Tentaciones de Cristo. Pared norte.

Antes de continuar, es necesario precisar la situación política del momento. Sisto IV, además del imponente poder espiritual que ostentaba, ejercía un gran poder temporal, como soberano de los Estados Pontificios, y como tal, se vio involucrado en la complejidad de la vida política del siglo XV. En las luchas por Italia, el Papa se decantó a favor del rey de Náploles frente a los Médicis de Florencia.
En la conjura de 1478 apoyó a la familia de los Pazzi contra los Médicis. Pero el Papa, una vez restablecida la paz con Lorenzo el Magnífico, solicitó la ayuda de pintores florentinos para realizar la decoración de la renovada Capilla Sixtina y, en 1481, Lorenzo Médici envió artistas toscanos a trabajar en la decoración de dicha capilla: Botticelli, Ghirlandaio, Signorelli… Se trata de un claro exponente del empleo del arte como instrumento diplomático y persuasivo y de su uso como arma política y de prestigio.

 Domenico Ghirlandaio. Vocación de los primeros apóstoles. Pared norte.



                                Cósimo Roselli. Sermón de la montaña y milagros. Pared norte.

A pesar de su valor como obra arquitectónica, la importancia de la Capilla Sixtina en la Historia del Arte se debe a la relevancia de los ciclos de pintura que se realizaron en su interior. Diferentes circunstancias hicieron que, durante los siglos XV y XVI, la Capilla Sixtina se convirtiese en el escenario en el que se realizaron algunos de los ciclos de frescos más importantes de la historia de la pintura. Las sucesivas series de pinturas lograron transformar una estancia, marcada por una acusada simplicidad constructiva, en el soporte de una condensación pictórica de imágenes sin precedente en la historia de la pintura.
La decoración pictórica de la Capilla se extiende por las paredes laterales y del testero y la bóveda. En las distintas composiciones y ciclos de la Capilla Sixtina existen diferencias estilísticas y una diversidad formal muy acusada, sin que ello impida que el resultado final sea la imagen de un itinerario coherente y unitario.
En primer lugar, se pintaron las dos paredes laterales por los pintores florentinos, con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. Después de este ciclo, la Capilla fue objeto de otras dos intervenciones relevantes. La primera consistió en la ejecución de la decoración de la bóveda y los lunetos, entre 1509 y 1512, por Miguel Ángel. La segunda fue la composición monumental dedicada a El Juicio Final, realizada años después por este mismo artista (1537-1541), en el testero de la Capilla, donde estaba La Asunción de Perugino.

 
Pietro Perugino. Entrega de las llaves a San Pedro. Pared norte.
 Cosimo Rosselli. Última cena. Pared norte.



 Hendrik van der Boer. Resurrección de Cristo. Pared norte. 1572 (sobre el mismo tema de Ghirlandaio, destriudo al caerse el arquitrabe de la puerta).

Lo decorado en la Capilla Sixtina bajo el pontificado de Sixto IV fueron las pinturas de las paredes, según muestra un grabado de Ugo Tognazi realizado entre 1488 y 1508. En este grabado se aprecia que la bóveda, luego pintada por Miguel Ángel, se hallaba pintada con la representación de un firmamento con estrellas dispuestas en círculos concéntricos realizada por Piermatteo de Amelia en 1481.
El cuerpo inferior de los muros se había representado en recuadros enmarcados por pilastras con decoración de motivos a candelieri (ornamentos simétricos de motivos clásicos dispuestos a la manera de un candelabro). En cada compartimento se representó una decoración fingida de cortinas colgantes, formando un efecto ilusionista que establecía un nexo entre la ficción creada por la pintura y la realidad tangible de la estancia. Sobre este primer cuerpo de efecto escenográfico y coincidiendo con las dimensiones de los recuadros se delimitaron otros tantos destinados a las composiciones de este primer ciclo de pinturas.
Las distintas composiciones desarrollan un programa orientado a demostrar el paralelismo y la concordancia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Dicho programa está compuesto por seis escenas en cada lado; las de la izquierda corresponden al Antiguo Testamento y a la vida de Moisés, mientras que las de la derecha a la vida de Cristo, es decir, el Nuevo Testamento. Sobre estas composiciones se representaron, en hornacinas con forma de venera,  una serie de veintiocho figuras de papas mártires, entendida como una galería de hombres ilustres defensores de la Fe y del valor de los dos Testamentos. Los temas representados en las paredes laterales son los siguientes:

 Pietro Perugino y ayudantes. Vuelta de Moisés a Egipto y Circuncisión de Eleazar. Pared sur.

 Sandro Botticelli y taller. Eventos de la vida de Moisés. Pared sur.

A)  Izquierda = Antiguo Testamento.
-    Circuncisión del hijo de Moisés.    Perugino y Pinturicchio.
-    Tentaciones de Moisés.                  Botticelli.
-    Paso del Mar Rojo.                         Ghirlandaio.
-    Moisés recibe las Tablas de la Ley. Rosselli
-    Castigo de los rebeldes.                 Botticelli.
-    Muerte de Moisés.                         Signorelli.

B)  Derecha = Nuevo Testamento.
-    Bautismo de Cristo.
-    Tentaciones de Cristo.
-    Vocación de los apósteles.           Ghirlandaio.
-    Sermón de la Montaña.               Roselli y Piero di Cósimo.
-    Entrega de las llaves.                   Perugino.
-    Última Cena.                                 Rosselli.

 Cosimo Rosselli y Doménico Ghirlandaio. Paso del Mar Rojo. Pared sur.


 Cosimo Rosselli y Piero di Cosimo. Hechos de Moisés tras el descenso del Sinaí. Pared sur.

La disposición de estas pinturas deriva de la amplia e intensa tradición decorativa de la pintura al fresco italiana según la cual cada composición se distribuye en un recuadro, ordenándose por registros superpuestos o, como este caso, en uno solo continuo. Así, las composiciones aparecen a la manera de cuadros trasladados al muro o como tapices dispuestos sobre él. En realidad, las pinturas realizadas en esta primera etapa son una síntesis de las experiencias y temas que centraron la indagación de los pintores del Quattrocento. Así, en las distintas composiciones se aprecia la tendencia a resaltar los valores narrativos de la representación, los juegos perspectivos de los escenarios, el valor armónico y simétrico de las composiciones, la proporción de sus componentes y la atención conferida a la representación de los monumentos y ruinas de la Antigüedad.
Por ejemplo, la composición de Sandro Botticelli, “El castigo de los rebeldes”, se desarrolla en un escenario realizado  según las fórmulas del sistema de representación perspectivo con una amplia referencia a ruinas y edificios clásicos como el Arco de Constantino de Roma, que aparece al fondo centrando la composición. Se trata de una representación anticuaria de acentuado carácter arqueologizante, que contrasta con la escenografía de “La tentación de Cristo” y “El sacrificio del leproso”, realizada por este mismo artista, de carácter evocador y menos detallista.

 Sandro Botticelli. Castigo de Coré, Datán y Abirám. Pared sur.

 Lucca Signorelli y ayudantes. Testamento y muerte de Moisés. Pared sur.

En las distintas composiciones de la serie, la iconografía fue un elemento determinante de los escenarios. La mayoría son representaciones ambientadas en un paisaje, como “Moisés recibiendo las tablas de la ley”, realizada por Cosimo Rosselli, “La circuncisión del hijo de Moisés” de Bernardino Pinturicchio o “La Vocación de San Pedro y San Andrés”, de Ghirlandaio. Pero otras exigieron la representación de la escena a la manera del cubo espacial de un escenografía teatral. “La última cena”, de Rosselli, muestra esta concepción espacial que convierte la composición en la ficción de una ventana abierta a una representación.
La decoración de la bóveda realizada por Miguel Ángel supuso un claro enfrentamiento con los principios atemperados el clasicismo de la serie anterior de las paredes laterales. Las pinturas de la bóveda eclipsa las ordenadas y regulares composiciones de los muros de la capilla, convirtiéndolos en un elemento complementario y transitorio. Pero, además, en el conjunto de la decoración de la Sixtina, El Juicio Final supone la llegada de estado final de la evolución de un artista en constante evolución y superación de sí mismo. Los tres ciclos de pinturas representan formas diversas de concebir la pintura y sistemas completamente distintos de entender la aplicación de la pintura al fresco y a la arquitectura. Comenzamos con la primera decoración de la capilla.
El enmarcamiento de las composiciones ya no es el marco de las mismas sino la representación ambiental de una arquitectura que se confunde con la realidad. Las escenas aparecen representadas como si tuvieran lugar en una loggia a la que se abre la estancia. Pero esto ya se tratará en la siguiente entrada.



 Matteo da Lecce.Disputa por el cuerpo de San Mateo. Pared sur. 1574 (sobre el mismo tema de Lucca Signorelli, destruido tras el hundimiento del arquitrabe de la puerta).


Tomado de: Victor Nieto Alcaide: “Capilla Sixtina. Así se pintó”. Revista Descubrir el arte. Número 2. Abril 1999.


BIBLIOGRAFÍA

-    LLORENS, Tomás: “Miguel Ángel”. Historia 16. Madrid, 1994.
-   NIETO ALCAIDE, Victor: “El Arte del Renacimiento”. Col. Conocer el arte, 7. Historia 16. Madrid, 1996.
- PARTRIDGE, L., MANCINELLI, F. y COLALUCCI, G.: “El Juicio Final. La obra y la restauración”. Nerea. Madrid, 1998.
-  TOLNAY, Carles de: “Miguel Ángel, escultor, pintor y arquitecto”. Alianza Ed. Madrid, 1985.
-  VV.AA.: “La Capilla Sixtina. Una restauración histórica”. Nerea. Madrid 1995.



Os dejamos con un tour virtual por la Capilla Sixtina:


sábado, 11 de febrero de 2012

ACTIVIDADES TEMA 10. ARTE DEL RENACIMIENTO

 Miguel Ángel. Cúpula de la Basílica de San Pedro del Vaticano. Roma.

1)  Responda de forma breve a las siguientes cuestiones:

- ¿Cuál fue la solución constructiva adoptada por Brunelleschi en la Cúpula de la Catedral de   Florencia?
-  Define el esquema de tumba utilizado por Donatello.
- ¿A qué se debe el deterioro de la pintura mural "La Última Cena" de Leonardo da Vinci?
- ¿Qué caracteriza la pintura de la escuela veneciana, especialmente Tiziano?
- Señala cinco rasgos culturales o estilísticos del Manierismo.
- Señala las características de la escultura española de Berruguete y Juan de Juni.


2) Define los siguientes conceptos artísticos:

- Mecenas; - Motivo palladiano; - Grutesco; - Terribilitá; - Humanismo; - Perspectiva lineal; 
- Escorzo; - Sfumato; - Herreriano; -- Acabado non finito.


3) A la vista de las dos imágenes siguientes, analiza la evolución artística de la escultura de Ghiberti:



4) Lee detenidamente el siguiente texto y, luego, responde a las preguntas que se formulan:

“No podía la naturaleza crear un talento más ágil y hábil para utilizar y poner a contribución los recursos del arte, con más inventiva, justa medida y fundamento que Bramante. Pero al mismo tiempo no fue menos necesario que en esta época fuese elegido pontífice Julio II, emprendedor y muy deseoso de dejar recuerdos espléndidos de su grandeza. Fue una dicha para Bramante, y también para nosotros, haber encontrado tal príncipe (lo cual ocurre pocas veces a los grandes genios), a expensas del cual él pudo mostrar toda la capacidad de su talento y toda su habilidad para salir adelante en las espinosas dificultades de la arquitectura. Estas condiciones se pusieron de manifiesto tanto en todos los edificios que construyó como en las molduras de las cornisas, los fustes de las columnas, la gracia de los capiteles, las basas, las ménsulas, los sillares, las bóvedas, las escaleras, los arimeces; en una palabra, todos los diferentes motivos arquitectónicos que fueron ejecutados según sus consejos o sus planos; todos resultan maravillosos a quien los contempla. Por eso, a mi juicio, la gratitud eterna que todos cuantos estudian deben a las producciones antiguas se la deben también a los trabajos de Bramante. Porque si bien fueron los griegos inventores de la arquitectura, y los romanos los imitaron, Bramante no solo siguió sus huellas, sino que enriqueció el arte con nueva belleza, dándole esa gracia y esa eficacia que nosotros admiramos hoy.”

GIORGIO VASARI: Vite dei piú eccel1enti pittori, scultori e architetti, Florencia, 1550.

a.  Señala las ideas principales del texto y sintetízalas.
b.  Explica la importancia de los personajes subrayados en su contexto histórico y artístico.
c.  Haz una relación de las obras que conozcas de Bramante.
d.  Comenta el contexto histórico y cultural en el que se inserta la vida y obra de Bramante.
e.  ¿Con qué otro artista destacado de la época tuvo relación Julio II? Comenta los encargos de arquitectura, escultura y pintura que recibió de este Papa.


5) Señala las diferencias arquitectónicas esenciales entre el Plateresco y el Purismo, a la vista de las siguientes imágenes:




6) Cada columna contiene elementos que se relacionan con los de las otras dos. Sitúa el número de la primera columna y la letra que corresponda de la segunda en la casilla que se relaciona con cada época.

1.   Primer proyecto de San Pedro del Vaticano.
A.    Juan de Herrera.
Quattrocento.

2.    Piedad Rondarini.
B.     Ghiberti.
Renacimiento Clásico.

3.    Segundas y terceras puertas del Baptisterio de Florencia.
C.     Juan de Juni.
Manierismo italiano.

4.    Retablo de Santa María la Antigua, Valladolid.
D.    Bramante.
Purismo español.

5.    El Escorial.
E.Miguel Ángel.
Manierismo español.



7)  Analiza y responde a las cuestiones sobre esta planta arquitectónica:


a. ¿Qué tipo de edificio representa el dibujo? Clasifica la planta por su forma e identifica su función.
          b.  Explica las partes en que se divide la planta.
          c.  Comenta la imagen localizando en ella las sucesivas fases constructivas del edificio.


8)  Elabora un cuadro sinóptico o esquema,  en el que se reflejen las diversas etapas en que puede dividirse la trayectoria artística de El Greco, citando características y obras importantes.


  Haga el comentario artístico de una de estas imágenes: 

A)

B)

C)

D)

E)

F)

miércoles, 8 de febrero de 2012

COMENTARIO DE LA PRIMAVERA DE SANDRO BOTTICELLI


ENCUADRE:

Obra: La primavera. Gallería degli Uffizi. Florencia.
Autor: Alessandro Botticelli (1445-1510).
Género: Pintura mitológica.  Temple sobre tabla (203 x 314 cm.). 
Cronología: Quatrocento. S. XV (1477-1478).
Estilo: Arte del Renacimiento (Italia).
Otras obras del autor: "El nacimiento de Venus", "El hombre del medallón", "Palas Atenea dominando al centauro", "La calumnia de Apeles"...


ANÁLISIS:

La técnica usada para la realización de La Primavera es el temple (mezcla de los pigmentos mediante huevos) sobre tabla. Esta obra tiene un formato monumental, con figuras de tamaño natural y grandes dimensiones. Esto es algo curioso, pues es de destacar su enorme formato en relación con lo habitual de la época, ya que las pinturas de estas dimensiones, se reservaban siempre para la representación de los temas sacros. Lo primero es describir e identificar los personajes de la obra:  en el centro aparece Venus, la diosa del amor; a la derecha, Céfiro, el viento que persigue a la ninfa de la Tierra, Cloris, que al ser tocada por él se trasforma en Flora, diosa de la vegetación y de las flores; encima de Venus está Cupido, que dirige sus flechas a las tres Gracias, en concreto a la del centro, Castitas, que mira al dios Mercurio, mensajero de los dioses y nexo entre el cielo y la tierra.
Todos los personajes están situados en un paisaje de naranjos, árboles tradicionalmente relacionados con la familia Médicis. En suelo es una capa de hierba muy oscura con flores típicamente toscanas (jacintos, iris, clavellinas, siemprevivas...). También existen otros tipos de flores que Flora porta en su cabeza y ropaje como las violetas.
Esta obra destaca tanto por su gran realismo que encontramos en la figuras y en el estudio tan detallado de la anatomía, como por su naturalismo; y también es un claro ejemplo de retrato. Estos retratos se representan: la Gracia de la derecha es Caterina Sforza, la Gracia del medio podría ser Semiramide Appiani, mujer de Lorenzo il Popolano que está representado en el Mercurio; esta Gracia mira fijamente a su marido (Mercurio). Y la Gracia de la derecha podría ser Simonetta Vespucci, que fue un prototipo de belleza para Botticelli y amante de Giuliano de Médicis (aunque hoy se piensa en un amor más del tipo caballeresco o amor cortés).

Flora
 
En general se aprecia en general un ambiente melancólico, no se usa la perspectiva, las líneas marcan ritmos suaves, de manera que las figuras parecen flotar, y se observa un gran detallismo; la composición es equilibrada, con una luz homogénea y un color delicado.
Botticelli opta aquí por un formato monumental, con figuras de tamaño natural, y lo compagina con una gran atención al detalle. Esto puede verse en las diversas piezas de orfebrería, representadas minuciosamente, como el casco y la empuñadura de la espada de Mercurio o las cadenas y los broches de las Gracias. Algunas de las figuras que aparecen estaban inspiradas por esculturas antiguas. figuras de elevada estatura, delgadas, ligeramente alargadas, muy idealizadas, cuyos cuerpos a veces parecen artificiosamente estirados y presagian el estilo elegante y cortés del manierismo del siglo XVI. Las figuras destacan contra el fondo por la claridad de su piel y sus ropajes, de colores claros e incluso transparentes.
En cuanto a la composición, La sensación de movimiento de la obra viene acentuada por los sutiles movimientos de las Gracias mediante su danza y también por Cloris y Céfiro, es decir, podemos considerar que es una obra dinámica en gran parte. En la obra podemos trazar una especie de triángulo que termina Cupido, bajando hacia Mercurio y Céfiro, uniéndose entre las demás figuras. Las tres Gracias pueden representar un único personaje. Y el centro de la obra sin duda es Venus. Los rostros de los personajes reflejan serenidad y paz sin llegar a ser tristes ni melancólicos, aunque en la mayoría de las obras de Botticelli se reflejan estos sentimientos y al final de su vida acentuará más el dramatismo. 
En esta obra predomina la luz sobre todo sobre los cuerpos de los personajes y en los claros del bosque. También las flores del suelo tienden a crear un contraste en el color oscuro del bosque y el de las flores. Los colores usados son tanto fríos como cálidos: fríos en el bosque y el cuerpo de Céfiro y cálidos en los ropajes de Mercurio y Venus. Pero los colores destacan sobre las líneas que todavía, de forma deliciosa, delimitan el dibujo.

Cloris y Cloe
 
COMENTARIO:

Esta obra, como gran parte de la producción artística de Botticelli, está íntimamente relacionda con la familia de los Médicis, grandes comerciantes y banqueros, rectores de la vida florentina en el siglo XV. Un inventario de 1499, que no se descubrió hasta 1975, enumera la propiedad de Lorenzo di Pierfrancesco y su hermano Giovanni, primos de Lorenzo el magnífico, y permite afirmar que en el siglo XV La Primavera estaba en una antesala adyacente a las habitaciones de Lorenzo di Pierfrancesco en la ciudad de Florencia. Posteriormente debió trasladarse a la villa de los Médicis en Castello, donde la sitúa Vasari en 1551, quien decía que representaba a "Venus, adornada con flores por las Gracias, anuncia la llegada de la primavera". Cuadros con un formato tan grande no era inusuales en las residencias privadas de las familias poderosas. La Primavera es, sin embargo, altamente ilustrativa de la iconografía y forma clasicista, representando a dioses clásicos casi desnudos y a tamaño natural y con un complejo simbolismo filosófico que requería un hondo conocimiento de la literatura, el mundo clásico y sincretismo renacentistas para interpretarla; y es que Botticelli no sólo era un excelente pintor, sino un hombre muy culto, con amplios conocimientos históricos y filosóficos, al pertenecer a la Academia Neoplatónica, y participar en las tertulias y discusiones filosóficas de los humanistas de Florencia.

Las tres gracias
 
Es una obra impregnada de cultura humanística y neoplatónica de la corte de Lorenzo el Magnífico. Tiene un tono de narración situada fuera del tiempo real. Se presenta una atmósfera de fábula mitológica en la que se celebra una especie de rito pagano. Rompe con la pintura religiosa cristiana al ilustrar un rito pagano de primavera. La crítica no se muestra de acuerdo sobre su exacta alegoría. Se debate sobre su significado y por consiguiente el título (de hecho, en muchas partes aperece con el título de "Alegoría de la Primavera"). Para dar una interpretación correcta, es preciso tener en cuenta el conocimiento de Botticelli de la filosofía neoplatónica: el amor carnal surge de la tierra como pasión, pero desaparece, como Cloris al ser tocada por Céfiro, mientras el verdadero, el que nace de la contemplación espiritual, se eleva al cielo.
Para algunos estudiosos, el cuadro es, pues, una alegoría del amor platónico. A pesar de todo, en la combinación de información pueden surgir discrepancias entre historiadores, en particular cuando se buscan razones complejas, vinculadas a usos concretos: Gombrich y Panofsky, suponiendo que el cuadro estuvo colocado en una villa campestre donde se educaba el joven Lorenzo de Pierfrancesco, primo de Lorenzo de Medici, y basándose en textos antiguos y en el programa pedagógico del filósofo neoplatónico Marsilio Ficino, lo interpretan como una exhortación moral, con el fin de que el adolescente se fijara en Venus como la virtud de la humanidad, como parte de la educación moral de los jóvenes, fijándose en las virtudes clásicas. Sin embargo, otros autores (Bredekamp) han excluido esa función pedagógica en favor de una alegoría política: la Primavera-Flora, personificación de Florencia, resurgiría con el gobierno de Lorenzo de Pierfrancesco, gracias a Mercurio, dios del comercio, que disipa las nubes.
Por otro lado, esta obra se ha interpretado como el rostro feliz de la creación, es decir, el humanismo arropado por la naturaleza, la perfecta armonía entre los hombres y el universo que habitan. Sería una alegoría del reino del amor, divulgada por la filosofía neoplatónica como la "Humanitas". También se ha interpretado como una alegoría del amor entre Giuliano de Médicis (hermano de Lorenzo) y Simoneta Vespucci, dama admirada por ambos hermanos y musa del pintor, aunque también  se interpreta como la muerte de Simoneta (1476), ya que ésta es alcanzada por la muerte, el Céfiro, y su renacer en el Eliseo. No está exenta la obra de elementos sugestivos y eróticos, como el Céfiro que trata de poseer a Flora o la desnudez de las Gracias bajo sus velos. Más allá de las interpretaciones simbólicas , la pintura contiene una fuerte carga de feminidad y de deseo. Toda alusión al amor y a su disfrute, toda referencia a los placeres de la vida está captada con la elegancia y refinamiento propios de Botticelli, con la delicadeza del trazo y el esplendor de los colores y la luminosidad de la obra.

Venus
 
Existe una interpretación clásica en la que se intenta explicar a cada personaje:
Mercurio: Este dios se identifica por su calzado con alas. Tiene una actitud de mirar hacía el cielo, que se interpreta como una unión con el más allá. Esta vestido con un manto rojo que cae de forma asimétrica, señal de que se estaba representando una escena mítica. 
Las tres Gracias: Están representadas como tres jóvenes casi desnudas y luciendo elaborados peinados. Son las servidoras de Venus y reciben el nombre de Gracias. Puede representar a la danza de la vida.
Venus: Es eje a la composición. Está representada como una Madonna. Aparece enfundada en un vestido y un manto, que caen de forma asimétrica, como en el caso de Mercurio. Es el centro físico del cuadro y también el centro moral, al simbolizar y ser representada como la creadora de la Naturaleza, que hace nacer y crecer a los seres vivos. En definitiva, sería la Humanitas, es decir, unidad, armonía, entre naturaleza y civilización.
Flora: Es la única figura del grupo que mira al observador y que tiene la intención de esparcir sus flores más allá de la escena meramente representada. 
Ninfa Cloris y el Viento Céfiro: representan el amor pasional, pues el viento trata de tomar y poseer a la ninfa.
 También se podría citar las fuentes literarias en las que se inspiró Botticelli para realizar el cuadro: principalmente Ovidio. Tanto en los "Fastos" (un calendario poético que describía las festividades romanas; Botticelli representaría dos escenas de la narrativa de Ovidio: la persecución erótica de Cloris por parte de Céfiro y su posterior transformación en Flora), como  las "Metamorfosis". Otras posibles fuentes pueden ser el poema didáctico-filosófico  "De Rerun Natura" de Lucrecio o, incluso, las "Odas" de Horacio.

Mercurio

Dentro de la pintura del Quatrocento italianoa se pueden distinguir tres líneas: a) Continuación del Gótico lineal (Fran Angélico, Fra Fillippo Lippi); b) experimentación normativa (Massaccio, Piero della Francesca, Andrea Mantegna); C) Gusto por lo narrativo y complicado: en este último grupo encajaría la pintura de Botticelli, junto a la de Ghirladaio o Perugino , pues su pintura es dinámica, narrativa y muy rica en matices. 
Su dibujo es eléctrico, recorrido por trazos nerviosos, el movimiento agita todas sus formas y la tristeza que asoma en sus rostros son a un tiempo expresión del talante del pintor y de la melancolía que invade la vida florentina de finales de siglo. Suele hacer grandes cuadros mitológicos, que son alegorías de carácter didáctico-moral sobre la educación de los jóvenes. Su  técnica  esta  basada  en  el  dibujo,  con  una  línea  fluida, de  esquemas  blandos  y sinuosos. Su pintura es elegante y decorativa, más al gusto refinado de la Florencia de finales de siglo XV. El color no le sirve para modelar y sus figuras son planas. Obras importantes son "El nacimiento de Venus", "Madonna del Magnificat", "Palas dominando al centauro" o "La calumnia de Apeles". Esta obra anuncia ya su última etapa, influido por las predicaciones del monje Savonarola, que le hacen tener una crisis espiritual y su pintura se hará dramática, pesimista, nerviosa, tal como se aprecia también en la "Piedad de Munich".

CONTEXTO HISTÓRICO:

Esta obra pertenece al Renacimiento, concretamente al Renacimiento italiano del siglo XV (Quatroccento), donde Florencia es la cuna del arte y de la cultura, resucitándose las formas, las virtudes y el legado del mundo clásico. El Renacimiento significa un nuevo despertar del Humanismo. El hombre se siente centro del universo (antropocentrismo), y esto tendrá una evidente plasmación en el arte, tanto en la arquitectura como en la escultura y la pintura, donde el naturalismo y el realismo se irán imponiendo con más fuerza. La belleza de las formas sustituye al expresivismo del arte medieval. Se produce un retorno a las formas artísticas propias del clasicismo. La figura clave de este período es el humanista, el hombre universal. Nace ahora la crítica del arte. Ello da lugar al surgimiento de tratados sobre arquitectura, escultura y pintura. El artista empieza a cobrar conciencia de su papel en la sociedad. Es respetado por todos, se hablará de "genios". El mecenas es el protector de los artistas. Un buen ejemplo es la familia de los Médicis.



 Para terminar, dos videos sobre la Primavera de Botticelli:




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