No existe una obra de arte tan famosa en el mundo como la Capilla Sixtina. Asociada para siempre a los frescos en la bóveda y testero de Miguel Ángel, la Sixtina acoge también grandes obras en las paredes laterales de Botticelli, Ghirlandaio o Perugino. Narraremos aquí la historia y las vicisitudes de esta obra, comenzando con la decoración de la capilla antes del artista florentino.
La Capilla Sixtina forma parte del amplio conjunto de empresas artística llevadas a cabo en Roma por el Papa Sixto IV, de la familia della Rovere, durante su pontificado (1471-1484). Sixto IV, hombre de gran cultura y protector de las artes y las ciencias, dio cabida de nuevo en la corte papal a la influencia de los humanistas que había casi desaparecido bajo el papado de Paulo II.
Sixto IV acometió importantes transformaciones urbanísticas en Roma orientadas a restaurar la ciudad. Durante su pontificado se construyeron las principales iglesias del Quattrocento en Roma, Santa María del Pópolo y Santa María della Pace. A su iniciativa se debió también la construcción del Hospital Santo Spirito, muy cerca del Vaticano. A pesar de todas estas realizaciones, el prestigio de Sixto IV como promotor de las artes se debe fundamentalmente a la construcción de la Capilla Sixtina en el interior de los palacios vaticanos de Roma.
Este edificio se levantó en el emplazamiento de una capilla anterior llamada Capilla Magna, de la que se aprovecharon algunas partes en la construcción de la actual. Las obras comenzaron en 1473 y estaban acabadas en 1481, año en que se inició la realización del programa decorativo e iconográfico de las pinturas de su interior.
La Capilla Sixtina forma parte del amplio conjunto de empresas artística llevadas a cabo en Roma por el Papa Sixto IV, de la familia della Rovere, durante su pontificado (1471-1484). Sixto IV, hombre de gran cultura y protector de las artes y las ciencias, dio cabida de nuevo en la corte papal a la influencia de los humanistas que había casi desaparecido bajo el papado de Paulo II.
Sixto IV acometió importantes transformaciones urbanísticas en Roma orientadas a restaurar la ciudad. Durante su pontificado se construyeron las principales iglesias del Quattrocento en Roma, Santa María del Pópolo y Santa María della Pace. A su iniciativa se debió también la construcción del Hospital Santo Spirito, muy cerca del Vaticano. A pesar de todas estas realizaciones, el prestigio de Sixto IV como promotor de las artes se debe fundamentalmente a la construcción de la Capilla Sixtina en el interior de los palacios vaticanos de Roma.
Este edificio se levantó en el emplazamiento de una capilla anterior llamada Capilla Magna, de la que se aprovecharon algunas partes en la construcción de la actual. Las obras comenzaron en 1473 y estaban acabadas en 1481, año en que se inició la realización del programa decorativo e iconográfico de las pinturas de su interior.
Diagrama de la decoración de las paredes de la Capilla Sixtina.
Debido a sus exigencias litúrgicas, la Capilla Sixtina desarrolla un espacio de planta rectangular de 40 m. de larga por 13 m. de ancha, cubierta por una bóveda con lunetos construidos sobre las ventanas para facilitar la iluminación. El edificio, de una volumetría esencial y compacta, constituye, en el marco de la arquitectura italiana del siglo XV, una construcción notable por la concepción armónica y unitaria de su espacio interior y su exterior propia de un recinto fortificado.
Todas estas empresas artísticas llevadas a cabo por Sixto IV son el exponente de algo más que una apasionada afición por las artes. En estos programas se aprecia uno de los aspectos que definieron y determinaron la actividad de los mecenas y promotores artísticos del Renacimiento: los nuevos usos y aplicaciones de la obra de arte y su valor como indudable instrumento de afirmación.
Los programas del Papa della Rovere obedecían a la necesidad de establecer, a través de estos programas de rehabilitación y recuperación de la antigua grandeza de Roma, una imagen de prestigio del Papado.
Perugino y Pinturicchio. Bautismo de Cristo. Pared norte.
Sandro Botticelli. Tentaciones de Cristo. Pared norte.
Antes de continuar, es necesario precisar la situación política del momento. Sisto IV, además del imponente poder espiritual que ostentaba, ejercía un gran poder temporal, como soberano de los Estados Pontificios, y como tal, se vio involucrado en la complejidad de la vida política del siglo XV. En las luchas por Italia, el Papa se decantó a favor del rey de Náploles frente a los Médicis de Florencia.
En la conjura de 1478 apoyó a la familia de los Pazzi contra los Médicis. Pero el Papa, una vez restablecida la paz con Lorenzo el Magnífico, solicitó la ayuda de pintores florentinos para realizar la decoración de la renovada Capilla Sixtina y, en 1481, Lorenzo Médici envió artistas toscanos a trabajar en la decoración de dicha capilla: Botticelli, Ghirlandaio, Signorelli… Se trata de un claro exponente del empleo del arte como instrumento diplomático y persuasivo y de su uso como arma política y de prestigio.
En la conjura de 1478 apoyó a la familia de los Pazzi contra los Médicis. Pero el Papa, una vez restablecida la paz con Lorenzo el Magnífico, solicitó la ayuda de pintores florentinos para realizar la decoración de la renovada Capilla Sixtina y, en 1481, Lorenzo Médici envió artistas toscanos a trabajar en la decoración de dicha capilla: Botticelli, Ghirlandaio, Signorelli… Se trata de un claro exponente del empleo del arte como instrumento diplomático y persuasivo y de su uso como arma política y de prestigio.
Domenico Ghirlandaio. Vocación de los primeros apóstoles. Pared norte.
Cósimo Roselli. Sermón de la montaña y milagros. Pared norte.
A pesar de su valor como obra arquitectónica, la importancia de la Capilla Sixtina en la Historia del Arte se debe a la relevancia de los ciclos de pintura que se realizaron en su interior. Diferentes circunstancias hicieron que, durante los siglos XV y XVI, la Capilla Sixtina se convirtiese en el escenario en el que se realizaron algunos de los ciclos de frescos más importantes de la historia de la pintura. Las sucesivas series de pinturas lograron transformar una estancia, marcada por una acusada simplicidad constructiva, en el soporte de una condensación pictórica de imágenes sin precedente en la historia de la pintura.
La decoración pictórica de la Capilla se extiende por las paredes laterales y del testero y la bóveda. En las distintas composiciones y ciclos de la Capilla Sixtina existen diferencias estilísticas y una diversidad formal muy acusada, sin que ello impida que el resultado final sea la imagen de un itinerario coherente y unitario.
En primer lugar, se pintaron las dos paredes laterales por los pintores florentinos, con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. Después de este ciclo, la Capilla fue objeto de otras dos intervenciones relevantes. La primera consistió en la ejecución de la decoración de la bóveda y los lunetos, entre 1509 y 1512, por Miguel Ángel. La segunda fue la composición monumental dedicada a El Juicio Final, realizada años después por este mismo artista (1537-1541), en el testero de la Capilla, donde estaba La Asunción de Perugino.

La decoración pictórica de la Capilla se extiende por las paredes laterales y del testero y la bóveda. En las distintas composiciones y ciclos de la Capilla Sixtina existen diferencias estilísticas y una diversidad formal muy acusada, sin que ello impida que el resultado final sea la imagen de un itinerario coherente y unitario.
En primer lugar, se pintaron las dos paredes laterales por los pintores florentinos, con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. Después de este ciclo, la Capilla fue objeto de otras dos intervenciones relevantes. La primera consistió en la ejecución de la decoración de la bóveda y los lunetos, entre 1509 y 1512, por Miguel Ángel. La segunda fue la composición monumental dedicada a El Juicio Final, realizada años después por este mismo artista (1537-1541), en el testero de la Capilla, donde estaba La Asunción de Perugino.

Pietro Perugino. Entrega de las llaves a San Pedro. Pared norte.
Cosimo Rosselli. Última cena. Pared norte.
Hendrik van der Boer. Resurrección de Cristo. Pared norte. 1572 (sobre el mismo tema de Ghirlandaio, destriudo al caerse el arquitrabe de la puerta).
Lo decorado en la Capilla Sixtina bajo el pontificado de Sixto IV fueron las pinturas de las paredes, según muestra un grabado de Ugo Tognazi realizado entre 1488 y 1508. En este grabado se aprecia que la bóveda, luego pintada por Miguel Ángel, se hallaba pintada con la representación de un firmamento con estrellas dispuestas en círculos concéntricos realizada por Piermatteo de Amelia en 1481.
El cuerpo inferior de los muros se había representado en recuadros enmarcados por pilastras con decoración de motivos a candelieri (ornamentos simétricos de motivos clásicos dispuestos a la manera de un candelabro). En cada compartimento se representó una decoración fingida de cortinas colgantes, formando un efecto ilusionista que establecía un nexo entre la ficción creada por la pintura y la realidad tangible de la estancia. Sobre este primer cuerpo de efecto escenográfico y coincidiendo con las dimensiones de los recuadros se delimitaron otros tantos destinados a las composiciones de este primer ciclo de pinturas.
Las distintas composiciones desarrollan un programa orientado a demostrar el paralelismo y la concordancia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Dicho programa está compuesto por seis escenas en cada lado; las de la izquierda corresponden al Antiguo Testamento y a la vida de Moisés, mientras que las de la derecha a la vida de Cristo, es decir, el Nuevo Testamento. Sobre estas composiciones se representaron, en hornacinas con forma de venera, una serie de veintiocho figuras de papas mártires, entendida como una galería de hombres ilustres defensores de la Fe y del valor de los dos Testamentos. Los temas representados en las paredes laterales son los siguientes:
A) Izquierda = Antiguo Testamento.
- Circuncisión del hijo de Moisés. Perugino y Pinturicchio.
- Tentaciones de Moisés. Botticelli.
- Paso del Mar Rojo. Ghirlandaio.
- Moisés recibe las Tablas de la Ley. Rosselli
- Castigo de los rebeldes. Botticelli.
- Muerte de Moisés. Signorelli.
B) Derecha = Nuevo Testamento.
- Bautismo de Cristo.
- Tentaciones de Cristo.
- Vocación de los apósteles. Ghirlandaio.
- Sermón de la Montaña. Roselli y Piero di Cósimo.
- Entrega de las llaves. Perugino.
- Última Cena. Rosselli.
La disposición de estas pinturas deriva de la amplia e intensa tradición decorativa de la pintura al fresco italiana según la cual cada composición se distribuye en un recuadro, ordenándose por registros superpuestos o, como este caso, en uno solo continuo. Así, las composiciones aparecen a la manera de cuadros trasladados al muro o como tapices dispuestos sobre él. En realidad, las pinturas realizadas en esta primera etapa son una síntesis de las experiencias y temas que centraron la indagación de los pintores del Quattrocento. Así, en las distintas composiciones se aprecia la tendencia a resaltar los valores narrativos de la representación, los juegos perspectivos de los escenarios, el valor armónico y simétrico de las composiciones, la proporción de sus componentes y la atención conferida a la representación de los monumentos y ruinas de la Antigüedad.
Por ejemplo, la composición de Sandro Botticelli, “El castigo de los rebeldes”, se desarrolla en un escenario realizado según las fórmulas del sistema de representación perspectivo con una amplia referencia a ruinas y edificios clásicos como el Arco de Constantino de Roma, que aparece al fondo centrando la composición. Se trata de una representación anticuaria de acentuado carácter arqueologizante, que contrasta con la escenografía de “La tentación de Cristo” y “El sacrificio del leproso”, realizada por este mismo artista, de carácter evocador y menos detallista.
En las distintas composiciones de la serie, la iconografía fue un elemento determinante de los escenarios. La mayoría son representaciones ambientadas en un paisaje, como “Moisés recibiendo las tablas de la ley”, realizada por Cosimo Rosselli, “La circuncisión del hijo de Moisés” de Bernardino Pinturicchio o “La Vocación de San Pedro y San Andrés”, de Ghirlandaio. Pero otras exigieron la representación de la escena a la manera del cubo espacial de un escenografía teatral. “La última cena”, de Rosselli, muestra esta concepción espacial que convierte la composición en la ficción de una ventana abierta a una representación.
La decoración de la bóveda realizada por Miguel Ángel supuso un claro enfrentamiento con los principios atemperados el clasicismo de la serie anterior de las paredes laterales. Las pinturas de la bóveda eclipsa las ordenadas y regulares composiciones de los muros de la capilla, convirtiéndolos en un elemento complementario y transitorio. Pero, además, en el conjunto de la decoración de la Sixtina, El Juicio Final supone la llegada de estado final de la evolución de un artista en constante evolución y superación de sí mismo. Los tres ciclos de pinturas representan formas diversas de concebir la pintura y sistemas completamente distintos de entender la aplicación de la pintura al fresco y a la arquitectura. Comenzamos con la primera decoración de la capilla.
El enmarcamiento de las composiciones ya no es el marco de las mismas sino la representación ambiental de una arquitectura que se confunde con la realidad. Las escenas aparecen representadas como si tuvieran lugar en una loggia a la que se abre la estancia. Pero esto ya se tratará en la siguiente entrada.
Tomado de: Victor Nieto Alcaide: “Capilla Sixtina. Así se pintó”. Revista Descubrir el arte. Número 2. Abril 1999.
BIBLIOGRAFÍA
- LLORENS, Tomás: “Miguel Ángel”. Historia 16. Madrid, 1994.
- NIETO ALCAIDE, Victor: “El Arte del Renacimiento”. Col. Conocer el arte, 7. Historia 16. Madrid, 1996.
- PARTRIDGE, L., MANCINELLI, F. y COLALUCCI, G.: “El Juicio Final. La obra y la restauración”. Nerea. Madrid, 1998.
- TOLNAY, Carles de: “Miguel Ángel, escultor, pintor y arquitecto”. Alianza Ed. Madrid, 1985.
- VV.AA.: “La Capilla Sixtina. Una restauración histórica”. Nerea. Madrid 1995.
El cuerpo inferior de los muros se había representado en recuadros enmarcados por pilastras con decoración de motivos a candelieri (ornamentos simétricos de motivos clásicos dispuestos a la manera de un candelabro). En cada compartimento se representó una decoración fingida de cortinas colgantes, formando un efecto ilusionista que establecía un nexo entre la ficción creada por la pintura y la realidad tangible de la estancia. Sobre este primer cuerpo de efecto escenográfico y coincidiendo con las dimensiones de los recuadros se delimitaron otros tantos destinados a las composiciones de este primer ciclo de pinturas.
Las distintas composiciones desarrollan un programa orientado a demostrar el paralelismo y la concordancia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Dicho programa está compuesto por seis escenas en cada lado; las de la izquierda corresponden al Antiguo Testamento y a la vida de Moisés, mientras que las de la derecha a la vida de Cristo, es decir, el Nuevo Testamento. Sobre estas composiciones se representaron, en hornacinas con forma de venera, una serie de veintiocho figuras de papas mártires, entendida como una galería de hombres ilustres defensores de la Fe y del valor de los dos Testamentos. Los temas representados en las paredes laterales son los siguientes:
Pietro Perugino y ayudantes. Vuelta de Moisés a Egipto y Circuncisión de Eleazar. Pared sur.
Sandro Botticelli y taller. Eventos de la vida de Moisés. Pared sur.
A) Izquierda = Antiguo Testamento.
- Circuncisión del hijo de Moisés. Perugino y Pinturicchio.
- Tentaciones de Moisés. Botticelli.
- Paso del Mar Rojo. Ghirlandaio.
- Moisés recibe las Tablas de la Ley. Rosselli
- Castigo de los rebeldes. Botticelli.
- Muerte de Moisés. Signorelli.
B) Derecha = Nuevo Testamento.
- Bautismo de Cristo.
- Tentaciones de Cristo.
- Vocación de los apósteles. Ghirlandaio.
- Sermón de la Montaña. Roselli y Piero di Cósimo.
- Entrega de las llaves. Perugino.
- Última Cena. Rosselli.
Cosimo Rosselli y Doménico Ghirlandaio. Paso del Mar Rojo. Pared sur.
Cosimo Rosselli y Piero di Cosimo. Hechos de Moisés tras el descenso del Sinaí. Pared sur.
Por ejemplo, la composición de Sandro Botticelli, “El castigo de los rebeldes”, se desarrolla en un escenario realizado según las fórmulas del sistema de representación perspectivo con una amplia referencia a ruinas y edificios clásicos como el Arco de Constantino de Roma, que aparece al fondo centrando la composición. Se trata de una representación anticuaria de acentuado carácter arqueologizante, que contrasta con la escenografía de “La tentación de Cristo” y “El sacrificio del leproso”, realizada por este mismo artista, de carácter evocador y menos detallista.
Sandro Botticelli. Castigo de Coré, Datán y Abirám. Pared sur.
Lucca Signorelli y ayudantes. Testamento y muerte de Moisés. Pared sur.
En las distintas composiciones de la serie, la iconografía fue un elemento determinante de los escenarios. La mayoría son representaciones ambientadas en un paisaje, como “Moisés recibiendo las tablas de la ley”, realizada por Cosimo Rosselli, “La circuncisión del hijo de Moisés” de Bernardino Pinturicchio o “La Vocación de San Pedro y San Andrés”, de Ghirlandaio. Pero otras exigieron la representación de la escena a la manera del cubo espacial de un escenografía teatral. “La última cena”, de Rosselli, muestra esta concepción espacial que convierte la composición en la ficción de una ventana abierta a una representación.
La decoración de la bóveda realizada por Miguel Ángel supuso un claro enfrentamiento con los principios atemperados el clasicismo de la serie anterior de las paredes laterales. Las pinturas de la bóveda eclipsa las ordenadas y regulares composiciones de los muros de la capilla, convirtiéndolos en un elemento complementario y transitorio. Pero, además, en el conjunto de la decoración de la Sixtina, El Juicio Final supone la llegada de estado final de la evolución de un artista en constante evolución y superación de sí mismo. Los tres ciclos de pinturas representan formas diversas de concebir la pintura y sistemas completamente distintos de entender la aplicación de la pintura al fresco y a la arquitectura. Comenzamos con la primera decoración de la capilla.
El enmarcamiento de las composiciones ya no es el marco de las mismas sino la representación ambiental de una arquitectura que se confunde con la realidad. Las escenas aparecen representadas como si tuvieran lugar en una loggia a la que se abre la estancia. Pero esto ya se tratará en la siguiente entrada.
Matteo da Lecce.Disputa por el cuerpo de San Mateo. Pared sur. 1574 (sobre el mismo tema de Lucca Signorelli, destruido tras el hundimiento del arquitrabe de la puerta).
Tomado de: Victor Nieto Alcaide: “Capilla Sixtina. Así se pintó”. Revista Descubrir el arte. Número 2. Abril 1999.
BIBLIOGRAFÍA
- LLORENS, Tomás: “Miguel Ángel”. Historia 16. Madrid, 1994.
- NIETO ALCAIDE, Victor: “El Arte del Renacimiento”. Col. Conocer el arte, 7. Historia 16. Madrid, 1996.
- PARTRIDGE, L., MANCINELLI, F. y COLALUCCI, G.: “El Juicio Final. La obra y la restauración”. Nerea. Madrid, 1998.
- TOLNAY, Carles de: “Miguel Ángel, escultor, pintor y arquitecto”. Alianza Ed. Madrid, 1985.
- VV.AA.: “La Capilla Sixtina. Una restauración histórica”. Nerea. Madrid 1995.
Os dejamos con un tour virtual por la Capilla Sixtina:


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