Leonardo de Figueroa. Fachada de la Iglesia de la Caridad (Según planos de Pedro Sánchez Falconete). Sevilla. 1644.
Diego Hurtado Izquierdo. Sacristía de la Cartuja de Granada. 1730-1750.
Vicente Acero. Fachada de la Catedral de Cádiz. 1721-1729."Ama el arte. De todas las mentiras es, cuando menos, la menos falaz" (Gustave Flaubert)
Leonardo de Figueroa. Fachada de la Iglesia de la Caridad (Según planos de Pedro Sánchez Falconete). Sevilla. 1644.
Diego Hurtado Izquierdo. Sacristía de la Cartuja de Granada. 1730-1750.
Vicente Acero. Fachada de la Catedral de Cádiz. 1721-1729.
ENCUADRE:
AUTOR: Caravaggio (1573-1606)
GÉNERO: Pintura religiosa.
ESTILO: Arte Barroco. Italia.
TÉCNICA Y SOPORTE: Óleo sobre lienzo (3,65 M x 2,45 M).
LOCALIZACIÓN: Museo del Louvre. París.
OTRAS OBRAS: Baco, Virgen de Loreto, Vocación de San Mateo,…
ANÁLISIS:

COMENTARIO:
El cuadro se estructura a partir del Rayo de luz que llega desde lo alto de la ventana colocada en la parte superior izquierda. Este mantiene una trayectoria oblicua que atraviesa toda la tela, destaca las cabezas de los apóstoles e ilumina el cuerpo tendido en diagonal de la virgen. El haz de luz también revela la existencia de una cortina de color rojo intenso que domina la escena, el único elemento decorativo (si no arquitectónico) que puede apreciarse. Esta cortina refleja el interés del pintor de querer huir de lo superfluo para dar a cada uno de los componentes del cuadro una connotación simbólica; la cortina, pues, remite al telón de un teatro y confiere al momento reflejado un carácter de grandiosidad y un sentido dramatúrgico en su concepción más elevada.

CONTEXTO HISTÓRICO:
En el siglo XVII, España (y toda Europa) sufrió una grave crisis demográfica, consecuencia de la expulsión de casi 300.000 moriscos y de la mortalidad provocada por las continuas guerras, (Guerra de los treinta años) el hambre y la peste. España pierde el liderzgo como gran potencia hegemónica euopea frente a Francia. En este momento tiene lugar una postura contrarreformista de la Iglesia Católica, que renace cada vez con mas fuerza por toda Europa, todo ello con el fin de luchar contra las reformas protestantes instauradas por el régimen del momento (Concilio de Trento). En esta época, era común usar el arte para motivos propagandísticos de la realeza, por lo que se llevaron a cabo la elaboración de muchos cuadros que hacían alusión a las monarquías de reyes famosos del momento como Luis XIV (conocido como el rey sol). El barroco es todo eso: propaganda, artificio, enmascaramiento de la realidad, lo artificioso, lo teatral y lo pomposo.

Artemisia Gentileschi (1593-1654) nació en Roma y, como hija de pintor ,Orazio Gentileschi, el más aventajado de los discípulos y seguidores del tenebrismo de Caravaggio, y de pintor dispuesto a enseñar a su hija el oficio sin importarle su condición de mujer, recibió de él una formación sólida y completa. Como seguidor que era Orazio de Caravaggio, también Artemisia, un artista que hay que encuadrar en el primer barroco, se verá influenciada por la obra del maestro tenebrista, si bien en ella no se advierten los contrastes de luz tan violentos de Caravaggio e, incluso, la aproximación de los temas era diferente. Cuando el magisterio de su padre no fue suficiente, y dado que el acceso a la enseñanza de las academias profesionales de Bellas Artes era exclusivamente masculino, y por tanto le estaba prohibido fue su padre quien la animó a recibir enseñanzas del pintor Agostino Tassi, amigo y colaborador suyo. Pero sería precisamente esta relación establecida entre pintora y maestro la que marcará negativamente su vida, pues a poco de comenzada y cuando Artemisia sólo contaba 19 años, su propio padre denunció a Orazio de violar a su hija. Pero lejos de resolver el problema, el asunto fue a parar a los tribunales (pues Agostino estaba casado), donde Artemisia fue presionada e, incluso, torturada y sometida a un humillante examen ginecológico para confirmar su denuncia y, aunque finalmente su maestro fue condenado a un año de prisión y al exilio, el asunto afectó profundamente a Artemisia, que como si quisiera huir de la situación en la que se encontraba, al poco tiempo, Artemisia decidió casarse con un pintor florentino, PierantonioStiattesi.
No dejó de pintar por ello, siempre animada por su padre y pertrechada de una fuerte personalidad. Su estilo siguió la línea marcada por la influencia caravaggesca que ya hemos comentado, de la que su mejor ejemplo es el magnífico cuadro de Judith decapitando a Holofornes, en el que algunos especialistas han querido ver una muestra del resarcimiento contra el sexo masculino, después de la humillación que ella había vivido en sus propias carnes. Artemisia y su marido se instalaron en Florencia en 1614 Allí, Artemisia disfrutó de un gran éxito. Fue la primera mujer en ingresar en la Academia del Dibujo de Florencia. Artemisia se convirtió en una exitosa pintora de corte. Tuvieron cuatro hijos y una hija, pero sólo ésta llegó a la edad adulta. Problemas financieros de su marido hizo que regresaran a Roma. El resto de su vida siguió pintando sin una localización fija, repartiendo sus encargos en Roma, Nápoles, Venecia, Génova e, incluso, en Inglaterra, adonde acudió para ayudar a su padre en la tarea de pintar los techos de la Queen House en Greenwich. En su primera estancia en Nápoles, se separó de su marido. En Inglaterra permaneció algún tiempo, incluso después de la muerte de su padre, hasta que finalmente regresó a Nápoles donde moriría a los sesenta años. Después de su muerte fue prácticamente olvidada.
Artemisia Gentileschi. Susana y los viejos. Óleo sobre lienzo. 1610. Colección privada.
Dejamos aquí un testimonio de su violación, narrado por la autora en su interrogatorio:
SU ESTILO Y OBRAS
Artemisia Gentileschi está considerada como una de los primeros pintores barrocos, de los más completos de su generación, imponiéndose por su arte en una época en la que las mujeres pintoras no eran aceptadas fácilmente. Pintó cuadros históricos y religiosos en un momento en que estos temas heroicos eran considerados inadecuados para el espíritu femenino. Retocó y modificó obras de su padre, dotándolas de un realismo que antes no tenían. Les añadió una atmósfera dramática, acentuando el claroscuro a la manera de Caravaggio, contribuyendo así a que este estilo madurase; por tanto, representa así un caravaggismo violento. El estilo de Artemisia en su momento de mayor madurez demuestra su deuda con la influencia de Caravaggio, del que imita no sólo sus contrastes lumínicos y su teatralidad, sino también la rotundidad de la línea en el dibujo y su nitidez y morbidez en las texturas y detalles.
Artemisia Gentileschi. Judit y su sirvienta. Óleo sobre lienzo. 1610-1612. Galería del
Artemisia Gentileschi. Retrato de Condottiero. Óleo sobre lienzo. 1622. Palacio de Accursio. Bolonia.Firmó a los diecisiete años su primera obra, (aunque muchos sospecharan entonces que fue ayudada por su padre): Susana y los viejos (1610). El cuadro muestra cómo Artemisia había asimilado el realismo de Caravaggio, sin permanecer indiferente al lenguaje de la escuela de Bolonia que tuvo a Annibale Carracci entre sus mejores artistas. La historia de Susana es la de una joven que se dispone a bañar. Sorprendida por unos viejos ricos, éstos le hacen proposiciones deshonestas utilizando argumentos económicos y de poder, que la muchacha rechaza. El tema, pues, es el del acoso y la agresión sexual. Artemisia pudo muy bien identificarse con esta joven que trata de desasirse de los viejos y salir indemne de sus pretensiones. El desnudo, como suele considerarse en el arte, no es símbolo de lujuria, sino de pureza e inocencia.
También en 1910 firma Judit y su sirvienta. Artemisia pintó en varias ocasiones el tema de la heroína bíblica Judit, quien para salvar a Israel sedujo y asesinó al rey que los asediaba, Holofernes. El momento elegido en esta escena no es el de la degollación, como podemos ver en Judit y Holofernes, de la misma artista. Aquí el asesinato ya se ha cometido y Judit trata de disimular la cabeza del muerto en una cesta para huir junto con su sirvienta del campamento del ejército enemigo. El tema de la mujer fuerte defensora de sí misma y de su pueblo es muy habitual en la pintora romana, pero también en la historia del arte. De hecho, el símbolo de Florencia, ciudad donde trabajó la artista, es Judit, como la república que se libró de la tiranía. Sin embargo, igual de tradicional es el rechazo que la imagen ha provocado en la crítica del arte, ejercida habitualmente por varones.Artemisia Gentileschi. Judit decapitando a Holofernes. Óleo sobre lienzo. 1620-1621. Galería degli Uffizi. Florencia.
La pintura Judith decapitando a Holofernes (1620-21), de la que hay dos versiones, una en los Ufizzi de Florencia y otra en el Capodimonte de Nápoles, impresiona por la violencia de la escena que representa, y ha sido interpretada en clave psicológica y psicoanalítica, como un deseo de venganza respecto a la violencia que ella había sufrido. Está considerada su obra maestra. El tema de Judit y Holofernes era muy frecuente en la imaginería de la época. Simbolizaba en muchos casos la muerte de la tiranía a manos de los oprimidos. Lo que no era tan frecuente era un tratamiento tan crudo de la imagen, y mucho menos que fuera tratado por una mujer. Ella pone sus mismos rasgos en el rostro de Judit, atribuyendo a Holofernes los de Tassi. La oscuridad y gráfica violencia de esta obra, la frialdad con que Judith decapita a Holofernes, se atribuyen a su violación y al proceso humillante que le siguió. Los rasgos del tenebrismo más extremo tomado de Caravaggo están presentes con maestría: tres figuras dispuestas en un espacio angosto, opresivo, en mitad de la noche iluminada por candiles, lo que se presta a la exhibición del claroscuro. La heroína bíblica lleva a cabo su deber con tanta frialdad como para mantener su vestido apartado de los chorros de sangre, para evitar ser manchada. Le ayuda diligentemente su criada. Esta historia de una mujer que asesina por su pueblo al hombre a quien se ha visto obligada a seducir probablemente estuviera muy relacionada con su propia historia.
De su época de formación, aunque sin fecha definida, es su Retrato de un caballero. Se conservan muy pocos retratos de Artemisia Gentileschi, que trabajó más bien como pintora de historias bíblicas o mitológicas. Sin embargo, aquí tenemos este ejemplo de retratista, sobre la efigie de un caballero desconocido. La maestría de la pintora se puede apreciar en la viveza realista del rostro, así como en los adornos y brillos de la armadura. Pero la disposición general del retratado es algo torpe y las proporciones resultan cortas y desproporcionadas. De hecho, uno de los brazos resulta bastante más largo que el otro, que se apoya en la mesa. El retrato repite la típica pose de los retratos ejecutados un siglo antes por los grandes de la pintura veneciana, como Tiziano.
Artemisia Gentileschi. Magdalena penitente. Óleo sobre lienzo. 1617.1620. Galería delLA PELÍCULA "ARTEMISIA"
Hay todavía, sea en el arte de Artemisia, sea en su biografía, algo que la hace especialmente fascinante y que despierta el interés de la literatura y el cine y, no por casualidad, de algunas escritoras y directoras de cine. La primera escritora que decidió componer una novela en torno a la figura de Artemisia, fue Anna Banti, quien estuvo casada con Roberto Longhi, con la obra "Artemisia", de 1947. En 1999, la escritora francesa Alexandra Lapierre afronta, de nuevo con una novela, "Artemisia", la fascinación enigmática de la vida de Artemisia. De más reciente aparición (2006) es la novela de Susan Vreeland titulada "La pasión de Artemisia", que vuelve a hacer una lectura feminista de su obra.
En el mundo del cine, la mejor versión sobre la pintora es la obra de la directora francesa Agnès Merlet, "Artemisia, pasión extrema" ("Artemisia" de título original), de 1997, aunque ha sido muy criticada pues se basa sólo en parte en la vida de la pintora, pero se representa de forma inapropiada la relación entre Tassi y Artemisia como un apasionado romance en lugar de una violación.