Páginas

jueves, 29 de noviembre de 2012

LA GRAN MEZQUITA DE KAIRUÁN (TÚNEZ)



La mezquita de Kairuán (también conocida como Mezquita de Sidi Okba) en Túnez es una de las más antiguas que subsisten y la primera de las del Magreb, el Occidente musulmán. A pesar de los posteriores retoques y de las reconstrucciones, la actual Gran Mezquita data del año 836 y es obra de la dinastía de los aglabíes, que le dieron su forma definitiva. Su primera construcción es del año 670 (el año 50 del calendario islámico) y contribuyó sobremanera al desarrollo urbano y demográfico de la ciudad de Kairuánn.
Es precisamente en el norte de África donde se encuentra el tipo de mezquita más primitiva, el modelo sirio o hipóstilo de mezquitas,  consistente en un amplio espacio rectangular dividido en su interior por filas de columnas, un gran patio o sahn y un alminar cuadrado de aspecto macizo. La sobriedad de su estilo unido al empleo magistral del espacio, acentúa aún más la expansión primera del Islam. La mezquita ocupa una superficie de 9.000 metros cuadrados y su perímetro alcanza los 415 metros, medidas que otorgan a la Gran Mezquita un puesto preeminente entre los templos más amplios de África del Norte.


 
El santuario de Kairuán es una amplia sala hipóstila, cuya nave central, más alta y ancha que las otras, junto con el tramo que precede al muro de la quibla, forma la característica T, recuerdo probablemente del plano de las basílicas.
La mezquita tiene la forma de un cuadrilátero irregular, que es mucho más largo del lado de la entrada principal (138 metros) que del lado opuesto (128 metros) y menos ancha del lado del alminar (71 metros) que del lado opuesto (77 metros).
El patio es accesible por seis puertas laterales y forma un rectángulo a las dimensiones impresionantes. Este espacio inmenso es rodeado de galerías dobles constituidas de hermosos arcos sostenidos por diversas columnas de mármol, granito y de pórfido y que fueron tomados de los monumentos antiguos (principalmente de Cartago), así como las de la sala de oración. La universidad o madrasa, formada por los maestros que enseñan en la mezquita, se constituye como importante centro de estudios religiosos y profanos en los pórticos del patio.
El alminar, que sirve para llamar a los fieles a la oración, de planta cuadrada, está constituido por tres niveles decrecientes, el último piso se termina en una pequeña cúpula. Su altura total es de 31,5 metros, por su paso imponente, domina toda la ciudad.
Destacan las majestuosas cúpulas de la nave central, que sirven para iluminar el interior. Las dos cúpulas se elevan en los dos extremos de la nave mediana: una anterior, por encima del nártex, como fachada al patio y la otra posterior, delante del mihrab. El mihrab, que marca la dirección de la Meca, es revestido de mármol tallado en veintiocho paneles condecorados con una gran variedad de motivos geométricos y vegetales. El alfiz rectangular que enmarca el mihrab es adornado con azulejos de cerámica de reflejo metálico polícromos y monocromos
, tal vez uno de los más armoniosos y lujosos del mundo árabe, procedente de Bagdad. Dispone la sala de oración de diecisiete naves. Todo el oratorio presenta una techumbre plana cubierta de terrazas. Las paredes que sostienen este techo están asentadas sobre arcos semicirculares de herradura, reforzados a su vez con tirantes de madera que se apoyan en impostas de piedra tallada y bloques de abacos, también de madera, emplazados sobre capiteles sujetos por columnas clásicas de mármol. Estos fustes y capiteles están reaprovechados, pues son restos provenientes en su mayoría de monumentos romanos y visigodos.




La amplia sala del oratorio ocupa el extremo de un gran rectángulo de muros, provistos de contrafuertes que se abren a un patio longitudinal al que se accede por ocho puertas. Los pórticos rodean al patio por sus cuatro costados. La ordenación del pórtico noroeste se ve interrumpida hacia la mitad por la masa poderosa del alminar, mientras que el pórtico sureste constituye la majestuosa fachada, hábilmente compuesta de la sala de oraciones.
La primera renovación importante tuvo lugar en el 862-863, momento en el que se añadieron un mihrab de mármol, el cual tiene la forma de una hornacina perfectamente cóncava. Está profusamente adornado con azulejos con realce de lustre metálico, en parte importados de Iran.

La mezquita de Kairuán sirvió de modelo a numerosas construcciones del período aglabí de inferiores roporciones, como las mezquitas de Sfax, la al-Zaytuna de Túnez o la de Zaouia Zakkak, en Susa. Sin lugar a dudas, dominó la evolución de la arquitectura norteafricana.
La mezquita de Kairuán es el monumento cumbre de la arquitectura aglabí. Fundada sobre un emplazamiento romano-bizantino en época de la conquista árabe, en el 670, fue completamente reedificada en el siglo IX. Trece siglos después de su fundación, es un relevante centro espiritual visitado cada año por centenas de millares de fieles y de turistas.

 




lunes, 26 de noviembre de 2012

LOS PALACIOS MUSULMANES. MEDINA AZAHARA

 Medina Azahara. Salón Rico.


Durante el gobierno de Abderramán III, Córdoba se convierte en la capital de un califato independiente y es la ciudad más grande habitada del occidente europeo, llegando a tener cerca de  medio millón de habitantes. La urbe se embellece de espléndidos monumentos: más de 300 mezquitas, 300 baños públicos, 50 hospitales, 80 escuelas públicas, 20 bibliotecas públicas, etc.
Los dos edificios más emblemáticos de este período, la Gran Mezquita y la ciudad palatina de Medina Azahara, construida a partir del 936, ocupan en la historia del arte musulmán el mismo lugar que la Gran Mezquita de Damasco. Durante el siglo X, pues, Córdoba vive un período de extraordinaria prosperidad que se prolongaría hasta el siglo XI. Es en este momento cuando culmina las más grandes realizaciones artísticas del arte califal: el arco de herradura califal (más cerrado que el visigodo), alternando las dovelas rojas y blancas, inspirándose en el romano Acueducto de los Milagros de Mérida, el alfiz cuadrado que inscribe al arco de herradura, el capitel califal de avispero, agujereado a trépano y las cubiertas bien de madera, bien abovedadas de gallones o de crucería dejando un polígono en el centro.

 Plano de Medina Azahara.
 
 Vista de las ruinas de la Madina de Medina Azahara.

La obra capital de la arquitectura civil de los árabes, como en todos los pueblos orientales, fue la residencia del príncipe; y como antes de la predicación de Mahoma y de sus primeras conquistas no tenían en esto precedentes de ningún género, debido a su vida trashumante, tuvieron que aprender de las naciones que iban conquistando. Por ello, es lógico que las construcciones abovedadas de los palacios de Persia se prestaran para ser imitadas por los artistas musulmanes, deseosos de encontrar referencias paras las nuevas edificaciones que debían levantar para sus gobernantes.Y, como no podía ser de otra manera, quedaron fascinados por los palacio del Persia, que estaban en medio de deliciosos jardines con grandes estanques, bordeados de mirtos y rosales y regados por ingeniosos juegos de agua, y con lugares retirados llenos de plantas raras de entre las cuales surgían los elegantes quioscos de mármol.
Los palacios musulmanes responden al modelo de palacio-ciudad oriental, un espacio múltiple, lleno de variadas dependencias, donde se distinguen las habitaciones privadas del califa o emir, muy lujosas, las dependencias de gobierno y recepción de embajadas, la alcazaba militar con murallas y torreones y el espacio popular, una ciudad en sí misma, con mezquita, baños, hospital, zoco y las casas de los servidores. Así ocurrió en Medina Azahara en Córdoba, pero tambien en la Alhambra de Granada.
Dentro de los pabellones, los relieves en yeso, dorados y policromados, eran el ornato único de las paredes, y aunque después decoraban también el techo de las salas, al principio las cubrían con armazones de maderas de ingeniosas formas cuyos casetones revestían de oro y vidrios esmaltados. De este modo, a partir del siglo XI todas las residencias árabes de importancia fueron adoptando este mismo tipo. Por ejemplo, en Sicilia se conservan restos de los palacios que los monarcas árabes se habían hecho construir en las afueras de Palermo. A pesar de que con posterioridad fueron ensanchados y habitados por los reyes normandos, que los adaptaron, asimismo, a su gusto, aún es posible observar que no difieren gran cosa de los palacios del Oriente musulmán. 

 Medina Azahara. Edificio basilical superior.

Un primer palacio árabe del tiempo del califato de Córdoba al parecer fue el suburbano Palacete de la Ruzafa (que significa “del camino”), mandado a edificar por Abd al-Rahman I, a finales del siglo VIII, pero del que no queda ni recuerdo del lugar donde estuvo emplazado. El palacio de los califas del tiempo de Abd al-Rahman II, en el interior de la capital, estaba en el sitio que ocupa el actual palacio episcopal. 

En cambio, quedan restos importantes del Palacio de Medina Azahara (el Versalles cordobés), edificado cerca de Córdoba (a unos cinco kilómetros al oeste), al pie de la sierra, en el sitio llamado Cordoba la Vieja. Según la leyenda, Abderramán, califa desde 912 a 961, lo construyó para una de sus favoritas, Al-Zahara, de la cual recibió el nombre con que aún se conoce este palacio. El topónimo quiere decir "ciudad brillantísima". Aunque destinado a servir de residencia a la favorita, el palacio es de tan grandes dimensiones que podía albergar a toda la corte en el caso de que fuera necesario. Se cree que los arquitectos de Medina Azahara procedían de Egipto, y consta que el emperador de Constantinopla envió fuentes para sus jardines. Según las crónicas coetáneas, el palacio encerraba una deslumbrante riqueza, confirmada esta descripción por las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo. Medina Azahara fue la capital gubernamental del califato islámico en Occidente, mientras que Córdoba, a sólo cinco kilómetros, continuó siendo la megalópolis religiosa y comercial. Su fundación responde a dos necesidades de Abderramán III: dotar al estado de una plataforma político-administrativa que controlara los territorios de Al-Andalus y prestigiar la dignidad imperial. En definitiva, su construcción es consecuencia de la proclamación como califa de Abderramán III, ya que la nueva dignidad califal se manifestaba mediante la acuñación de moneda de oro y la fundación de nuevas ciudades.

 Medina Azahara. Cuerpo de guardia del Alcázar.

Medina Azahara fue la capital gubernamental del califato islámico en Occidente, mientras que Córdoba, a sólo cinco kilómetros, continuó siendo la megalópolis religiosa y comercial. Su fundación responde a dos necesidades de Abderramán III: dotar al estado de una plataforma político-administrativa que controlara los territorios de Al-Andalus y prestigiar la dignidad imperial. las obras comenzaron en el 936 y en el 945 se trasladó Abderramán III con todos los órganos de dirección. 
Tradicionalmente, se considera que las obras comenzaron en el 936 y en el 945 se trasladó Abderramán III con todos los órganos de dirección. Para ello llegaron a trabajar  10000 obreros y cada día se colocaban 6000 sillares de piedras y se invertían 400 cargas de yeso y cal, teniendo 4300 columnas, muchas de canteras cordobesas, pero otras importadas de Túnez, Bizancio y Francia. Las actividades edilicias concluyeron con la muerte de Al- Hakan II en el 976., siendo destruida durante las revueltas civiles de los años 1009 y 1010, convirtiéndose acto seguido en cantera, primero para obras musulmanas hasta el 1236 y, posteriormente, en cantera para obras cristianas, tras la toma de la ciudad.
El estudio científico del yacimiento arqueológico se inició en 1910 con las excavaciones del arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, seguidas de modo sistemático a partir de 1944 por las del arquitecto Félix Hernández, siendo el responsable actual el arqueólogo Antonio Vallejo. Hasta la actualidad, tan sólo se ha excavado parte del álcazar, al norte de la ciudad. 
 
El palacio-ciudad se construyó en la ladera en la ladera de la sierra. Tenía planta rectangular, de kilómetro y medio de largo en el lado mayor, en dirección este-oeste, por la mitad de ancho en dirección norte-sur, y estaba dotado de recinto amurallado sencillo con torreones cuadrados. El palacio-ciudad estaba escalonado en tres terrazas jerárquicas hacia el valle (según Al-Idrisi); la superior era la zona norte, más elevada, estaba ocupada por el alcázar defensivo y las dependencias palaciegas y habitaciones del califa, entre huertas y albercas; la intermedia, orientada hacia oriente, era para oficinas burocráticas y viviendas de los ministros; la baja o meridional era la propia ciudad, la medina propiamente dicha, con mezquita, casa de la moneda, centro artesano, zoco, baños y casas de la población segmentada en barrios. No debe olvidarse que extramueros, como en toda ciudad islámica, quedaban los arrabales con sus numerosas actividades artesanales.  
Los conocimientos que poseemos sobre Madinat-Al-Zahra mantienen un cierto carácter de provisionalidad, acentuado por la circunstancia de que los datos aportados por las fuentes árabes y por las excavaciones arqueológicas no concuerdan fácilmente. Además del alcázar, las excavaciones han logrado desenterrar en la explanada alta el llamado Salón Rico, el salón de embajadores del califa Abderramán III de las fuentes, pabellón de recepción más importante, marco de los fastuosos recibimientos a las embajadas extranjeras. Está formado por un pórtico con alcobas laterales, precediendo a un gran salón basilical de tres naves separadas por arquerías y flanqueado por dos naves colaterales, a modo de alhanías, separadas por muros. Ante el salón se dispone el llamado jardín alto, que avanza, rodeado de murallas, sobre la zona meridional. Aquí es donde cristaliza el arco de herradura, con la proporción canónica de tres partes de alto por cuatro de ancho, y el capitel de avispero, así como los motivos y técnicas decorativas persas, visibles en los amplios paramentos de ataurique de las paredes. Pero nada se ha descubierto de las habitaciones privadas del califa, una de cuyas salas tenía las paredes de mármol y el techo de oro.

 Medina Azahara. Puerta del Primer Ministro con arcos califales.

 Medina Azahara. Restos de la mezquita. 

Madinat Al-Zahra no es solo arquitectura, sino que albergó, en sus momentos de mayor esplendor una exquisita colección de arte mueble en forma de piezas de reducido formato. Actualmente, la mayor parte de las piezas están desperdigadas por colecciones y museos de todo el mundo, ya que su belleza y exotismo las convierten en piezas codiciadísimas por parte de los coleccionistas. Se exponen aquí, a continuación, algunos de los ejemplos de artes decorativas más celebres y representativos de la ciudad califal: la cierva en bronce, la cerámica zoomorfa o el aguamanil del Louvre.

Píxide del Príncipe Al-Mughira. Marfil. Museo del Louvre. París.



Cierva de Medina Azahara. Bronce. Museo Arqueológico Nacional. Madrid.

Para terminar, dos videos sobre el Palacio de Medina Azahara:

 

sábado, 24 de noviembre de 2012

COMENTARIO DE ALUMNOS. ALEJANDRA ANDALUZ. TEATRO ROMANO DE MÉRIDA




ENCUADRE:

TÍTULO: Teatro romano de Mérida. (Mérida, Badajoz).
GÉNERO: Arquitectura. Monumento ocio y de entretenimiento.
CRONOLOGÍA: obra perteneciente al siglo I a.C. (16 a 15 a. C).
ESTILO: Arte Romano.
OTRAS OBRAS: otros teatros que tienen cierta semejanzas a este son :Dugga (Túnez), Orange (Francia) y Pompeya (Italia). Todos siguen el esquema del Teatro de Marcelo en Roma


ANÁLISIS:

En la imagen podemos observar el teatro romano, en el cual se celebraban numerosas obras de teatro y podía albergar unos 6.000 espectadores. Este es un edificio exento, ya que no es como el teatro griego que estaba construido sobre una ladera, al poder utilizar los romanos el sistema abovedado, sin necesidad de apoyarse en el desnivel del terreno.
Tiene planta semicircular y está realizado de mampostería y hormigón, materiales que se cubrieron de otros materiales más nobles.
Este monumento se divide en varias partes cada una con una función, ya que todo era construido con el fin de ser útil. Las partes son: 

Cávea: dicho teatro se dividía claramente en tres caveas o graderío, que servían para clasificar las clases sociales; ima cavea (22 filas de graderio), media cavea (5 filas) y summa cavea (esta última muy deteriorada en la actualidad); tenían plataforma circular, era donde se sentaba el público. Estaba construido sobre un sistema de bóvedas y se accedía al interior del edificio, es decir, a la cavea, por los vomitorios o túneles subterráneos abovedados, que permitían un fácil desalojo.  
Orchestra: Como todo teatro romano, la orchestra también pasa a ser totalmente semicircular, y el coro en Roma pierde relevancia. Pavimentado de mármoles blancos y azulados. Aquí en tres gradas, originalmente de mármol, se colocaban los asientos móviles de los senadores y las máximas autoridades que acudían a los espectáculos teatrales. La orchestra quedaba separada del graderío por un antepecho de mármol, del cual se conserva un fragmento.  


Luego nos encontramos con el prosceneo o escena, lugar donde actúan los actores en comedias, sobre todo,  que en Roma también perderá importancia respecto al teatro griego. Este prosceneo en sí alterna las líneas rectas y curvas como elemento decorativo.
Y por último el frontal de la escena (Frons Scaena), constituyen la vista más espectacular y característica del teatro, tiene 7,5 m de anchura, 63 de longitud y 17,5 de altura total, está formado por dos cuerpos de columnas de orden corintio con basamentos y cornisas de mármol, adornado con esculturas en los espacios entre columnas. El edificio además contaba con un añadido, un patio porticado destinado a los actores con finalidad religiosa, que se encontraba detrás de la escena.
Para finalizar, el teatro estaba destinado al ocio y además otra función era exaltar el poder de Roma, pues estaba construído en una provincia.
Verticalmente, también podemos establecer varias partes: Scalaria o escaleras para acceder a las distintas gradas. Terminan en los pasillos o "praecinctio" que comunicaban con los "vomitorium", puertas y pasillos de entrada o salida de las gradas. Las cunei o cuenus, son las zonas en forma de cuña en que se dividen las gradas por efecto de la compartimentación que ejercen las escaleras.

COMENTARIO:

Esta obra pertenece al Arte Romano, exactamente  del siglo I. a.C. Mandada a construir por el cónsul Marco Vipsanio Agripa. Esta construído con el fin de entretener al pueblo de Emerita Augusta, actual Mérida, y pueblos romanos de alrededor que acudían a ver la representación de dichas obras; este teatro albergaba unas 6.000 personas, mas exacto  5.800 , las tres gradas (Caveas) se dividían también por clases sociales en la primera se encontraba la clase social más alta (Patricios), segunda, clase media y, por último, la clase mas pobre.
Las ciudades mejor catalogadas eran aquellas que celebraban mas espectáculos, dichos espectáculos servían para entretener al pueblo , según se dice el pueblo no se preocupaba por problemas económicos o de política, de hay la famosa frase celebre Panem et circenses¨, del poeta satírico Juvenal. Para ser un buen gobernador solo tenías que cumplir dicha frase. Tambien se ve reflejado esto, en que cuando una ciudad conseguía una victoria ya por un territorio conquistado o la victoria de una batalla, el gobernador prometía al pueblo espectáculos. De hecho, el teatro en Roma pronto perderá toda conexión con el mundo de la religión y se convertirá en un simple medio instrumento de diversión pensado para las masas y que, por cierto, será empleado con fines de mero entretenimiento del ocio del populacho, y como plataforma política de los ediles (los magistrados encargados de organizar posfestejos públicos, entre otras cosas), para ganarse el apoyo popular necesario para su elección como pretores en el cursus honorum, la carrera política e la república romana. El pueblo sabe agradecer, con su voto, al político que gasta dinero en su diversión. Personajes como César, con ambiciosas pretensiones políticas, no dudaron en endeudarse para satisfacer estas exigencias. Valía la pena, en su criterio. La capacidad del teatro habla de que reuniría a mucha población de pueblos y ciudades vecinas.
Por lo demás, siempre estuvo ausente del fenómeno teatral romano ese rasgo tan característico, en cambio,  del teatro griego: su carácter educador. Grecia utiliza el teatro para modelar y educar; Roma, sólo para divertir.




El teatro ha sufrido varias remodelaciones, la más importante, a finales del siglo I o principios del siglo II d.C., posiblemente en época del emperador Trajano, cuando se levantó la actual fachada o frente de escena, y otra en época de Constantino, entre los años 330 y 340, introduciéndose nuevos elementos arquitectónicos-decorativos y construyéndose una calzada que rodea el monumento. Tras el abandono propiciado por el cristianismo a causa de la inmoralidad del teatro, éste se abandona y cubre de tierra, quedando solamente visible la zona superior del graderío (summa cavea). La imaginación popular la denominó "Las Siete Sillas", donde según la tradición se sentaron en ella diversos reyes moros para decidir los destinos de la ciudad. Es además desde 2007, uno de los 12 Tesoros de España.
La ubicación del teatro fue elegida por razonas topográficas. Tanto el teatro como el anfiteatro se encuentran sobre una pendiente del Cerro de San Albín, apoyándose gran parte de su estructura en el terreno, economizándose de este modo esfuerzos y materiales de construcción. Este teatro  es parecido a las obras que se hicieron en Roma, como el Teatro de Pompeyo, o el Teatro Augusteo de Ostia. En este teatro, no hace falta micrófono para poder hablar, porque tiene una abertura con la que se puede hablar perfectamente sin necesidad de micrófono y se escucha perfectamente. Dicho edificio ha sido reconstruído o modificado varias veces;
Actualmente en España existen más de 20 teatros romanos ya excavados, y trazas de la existencia de otros tantos, desgraciadamente, perdidos por la evolución de las ciudades en las que se ubican. Podemos resaltar como más importantes los de:
Teatro de Emerita Augusta, en Mérida, Badajoz.
Teatro de Carthago Nova, en Cartagena, Murcia.
Teatro de Tarraco, en Tarragona.
Teatro de Itálica, en Santiponce, Sevilla.
Teatro de Segobriga, en Saelices, Cuenca.
Teatro de Saguntum, en Sagunto, Valencia.
Teatro de Clunia en Coruña de los Condes, Burgos.
Otros, en peor estado, son: teatro de Acinipo en Ronda la Vieja, Málaga; teatro de Baelo Claudia en Tarifa, Cádiz; teatro de Caesar Augusta en Zaragoza, teatro de Carteia en San Roque, Cádiz; teatro de Gades en Cádiz; teatro de Pollentia en Alcudia, Islas Baleares; teatro de Urso en Osuna, Sevilla.

Junto al teatro, existen otros dos edificios de espectáculos, que tuvieron aún mas fervor popular que el teatro, el Anfiteatro, donde se celebraban las luchas de gladiadores y contra las fieras (Coliseo de Roma, Anfiteatro de Mérida o Anfiteatro de Itálica), y el Circo, donde se celebraban las carreras de cuádrigas, destacando el soberbio Circo Máximo de Roma, con capacidad para 250.000 espectadores.


CONTEXTO HISTORICO:


Roma fue fundada en el 753 a.C. por un pueblo del Lacio llamados después romanos. Del 753 al 510 la ciudad de Roma es gobernada por siete reyes, el primero es Rómulo y es romano pero después los reyes son etruscos ya que Roma cayó bajo la dominación etrusca hasta el 510, cuando los romanos consiguieron expulsar a  
Tarquinio Severo, último rey etrusco y entonces, cansados de reyes,
los romanos fundan la República romana y comienzan su expansión. Al ser un pueblo acosado, aprendieron a vivir en permanente estado de guerra y su estrategia era bien sencilla: la mejor defensa es un buen ataque. Así comenzaron su expansión por la península italiana. En el siglo III ya habían  absorbido el reino etrusco y el resto de Italia. Pronto van a ser atacados por la potencia vecina que
pugnaba con ella por el dominio del Mediterráneo occidental, Cártago.
De las guerras púnicas Roma sale como dominadora del Occidente y pronto conquistará el Mediterráneo oriental hasta convertirlo en un Mare Nostrum.
La república hasta el año 30 a.C. cuando, después de Cesar, Augusto es proclamado emperador y la República romana se convierte en Imperio Romano. Augusto vive hasta el año 14 y con él se da el  cenit militar y cultural del Imperio. Desde él hasta el 476 el Imperio no hace sino declinar. Tras Augusto viene Tiberio, Calígula, Claudio, Nerón, etc.
En el 313 se produce el Edicto de Milán. El emperador Constantino proclama al cristianismo como la religión oficial del Estado y traslada la capital a Constantino polis (Bizancio). Entonces comienza el arte Paleocristiano.
Hay que destacar que todo el arte romano se rige por la concepción política del utilitarismo y el sentido práctico, ya que Roma estaba empeñada que su función era gobernar y administrar el mundo, teniendo que ser el arte homogéneo en todos los rincones del imperio y servir, al mismo tiempo, como propaganda del estado.